Al día siguiente desperté en mi cama, Trevor dormía abrazado a mi, seguía molesta por lo de ayer.
Me removí molesta intentando no despertarlo, y así me levanté de la cama cuando Trevor me halo tomándome de la mano para caer sobre el que había sido nuestro lecho nupcial durante cinco años
Buenos días amor mio— dijo arriba de mi mirandome con esos hermosos ojos azules ultramar— te has puesto de pie sin darme los buenos días, que descortés eres
¿¡Quién carajos te crees!?— pregunté cabreada y empujándolo con ambas manos
Tu esposo— bajo a mis labios arrancando un suspiro de ellos— el amor de tu vida— subió mi pijama hasta el vientre— tu amante— metió su mano a mi floritura arrancando otro gemido de mis labios— te haré mía de nuevo
Está vez no será— dije empujándolo—no te perdonaré tan fácil lo de ayer— baje mi pijama y me puse de pie para salir de la habitación— en un momento estará preparado el desayuno— lo mire de reojo
Salí de la habitación cerrando la puerta, en verdad deseaba que me hiciera suya de nuevo, exhalé pesadamente para abrir la puerta de mi hija
¡Valeska!— exclamé al verla mirando la televisión— mi amor, debemos ir desayunar ve a cepillarte los dientes y bajas en un rato más
La pequeña duende me miró y sonrió
Si mamita— me lanzó un beso
Sonreí ante su gesto, cerré la puerta y baje al comedor, me sentía extraña al haber rechazado a mi esposo pues nunca en estos cinco años lo había hecho, comencé a preparar el desayuno
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Levana— dijo Trevor mirándome fijamente mientras entraba por la puerta después de hacer las compras— te he traído helado de chocolate
Sonreí para caminar a el, en mi estado ya ha dos semanas de aliviarme, caminar me cansaba tanto que al instante me sentaba
Olvide la cuchara— dije ya sentada en el mueble recargando la cabeza en el respaldo—¡Demonios!— exclamé intentando ponerme de pie
Yo la traigo— beso mi frente— espera ahí sentada, mi vida
Trevor volvió con una pequeña cuchara y al entregarla sonrío enormemente
Te ves preciosa— dijo tomando asiento a mi lado— deseo que nuestra pequeña llegué ya
En unos días— dije llevando la cuchara con helado a mi boca
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Estaba picando la fruta sobre una tabla, puse música en mi celular pues la realidad es que el silencio me abruma tanto que no puedo concentrarme
Levana— dijo Trevor haciendo que me girase un poco para mirarlo— saldré un rato, vuelvo más tarde
Está bien— dije volviendo a mirar la tabla— ¿Desayunaras en la calle?
Sí, vendré más tarde quizá para la comida o para la cena— dijo caminando a la puerta— nos vemos más tarde
Cerró la puerta, suspiré pesadamente, prepare el desayuno llame a Valeska quien bajo a prisa
Aquí está tu desayuno mi amor— sonreí mirando como sus ojos se iluminan ante la comida— Buen provecho
Mamá, ¿Dónde está papá?— preguntó mirando por toda la casa— Creí que desayunaría con nosotras— suspiro haciendo un puchero
Seguro tiene cosas que hacer— dije comiéndo— Mi niña, ¿Quieres que salgamos hoy?
Valeska me miró con una gran sonrisa y asintió con la cabeza
Vamos al centro— sonrío
Me parece excelente idea, podemos ir de compras y comer algo
El desayuno termino mandé a Valeska a cambiarse de ropa ya estábamos a fines del otoño por lo cual le indique que debía ser ropa que la cubriera para que no se enfermara, lave los trastes y subí a buscar ropa que ponerme, opte por una blusa de manga larga en color rosa, pantalón de mezclilla en color n***o, botas y una cazadora en color tinto, maquille un poco mi rostro, agarre mi cabello en una larga coleta
Valeska— toque la puerta de su cuarto— ¿Estás lista mi amor?— pregunté abriendo la puerta
Si mamá— contestó dándose vuelta para verla— me gusta mi vestido rojo y mis mallas en color azul marino
Te falta una cosita— dije mirando su perchero de gorros— está boina en color azul ¿La quieres usar?— pregunté mirándola
Si mami— dijo tomándola y colocándola en su cabello cobrizo intenso
Vámonos— tomé su mano para bajar las escaleras, tomo las llaves con sus manitas y así salimos de la casa
Mamá ¿Podemos irnos en el gran bus rojo?
Tenemos nuestro coche mi amor, pero ¿Porque deseas subir a él?
He visto en la televisión que es divertido— sonrío juntando sus manos frente a su estómago— ándale mamá, di que si
Suspiré mirando su cara tan emocionada que no pude negarme
Está bien— tomé su mano— vamos en el bus rojo
Cerca de nuestra casa había una parada del bus, nos sentamos y así miraba de reojo a mi pequeña quien ahora estaba más que emocionada buscando en que momento llegaría para subir a él
¿Estás emocionada?— pregunté sintiendo ternura en mi corazón
Valeska me miró con sus bellos ojos azules,asistió con la cabeza, su nariz estaba roja y su piel lucía más blanca de lo común no había duda de dos cosas que era la viva imagen de su padre, además del frío que ya había cubierto Londres, las calles estaban frías y húmedas pues hacia días ya que el sol no brillaba, caía un poco de nieve
Mami— dijo Valeska frotando sus pequeños brazos— hace mucho frío, ¿Cuánto tardará el gran bus?
No sé mi amor— contesté mirando hacia ambos lados— esperemos ya no tarde tanto si no tu y yo regresaremos a nuestro coche
Estuve mirando de un lado a otro y aún así no se veía ningún bus cercano, tampoco se escuchaba el sonido del motor.
El frío comenzaba a calar mis huesos, por lo cual sin decir palabra tome a mi hija en brazos y regresamos a casa, saque las llaves de mi beatle blanco
Mamá, allá va el gran bus— dijo mirando como este se marchaba
Lo se mi amor— dije sentándola en su silla de bebé y ajustando su cinturón— iremos en nuestro coche, ya después tendremos tiempo de subirnos a uno
Cerré la puerta de su lado y yo subí a prisa pues mis manos comenzaban a doler por el frío, encendí la calefacción y espere unos minutos a estar completamente bien ya que sentía como mis dedos estaban comenzando a sentir que se me partirán
Mamá— dijo Valeska mirándome recargada en el volante
Solo un momento— dije sin mirarla
Es papá— dijo haciendo que levantará la vista
Ahí estaba el irlandés sonriendo mientras bajaba del coche con varias cajas de regalo, me recompuse y comencé a manejar sin prestarle atención, estoy muy enojada con el
Mamá— dijo Valeska haciendo que la mirara por el espejo retrovisor— ¿Sigues molesta con papá?
¿Porque estaría molesta con tu papá?— pregunté manejando— estamos bien, solo quiero que salgamos tu y yo un rato, hace mucho que no tenemos una tarde para nosotras
¿A dónde iremos?— preguntó sonriente— ¿Iremos por un helado?
Reí por lo bajo, estábamos llegando a Picadilly Center, busque dónde estacionar el coche para así bajar con mi pequeña en brazos
Iremos a una librería— suspiré mirando un local con un gran ventanal y letras doradas góticas— es ahí, también tienen libros para ti
Valeska así como yo había heredado el amor por la lectura amabamos quedarnos por las tardes leyendo en nuestro jardín en los días soleados y hasta un poco nublados y cuando llovía nos quedabamos dentro de la casa escuchando música sin perder la concentración
Si mamá es emocionante— dijo mientras habría la puerta
La puerta de madera tenía una pequeña campanilla la cual tintineaba cuando entraban clientes
Señora O'Brien— saludo la dueña de la librería— es un gusto verla, pero a ti también me da gusto verte mi pequeña Valeska
Señora Gertle— dice Valeska sonriendo— ¿Cómo está?
Estoy de maravilla mi pequeña lectora, estoy segura que vienes a devorar unos cuántos libros— sonrío
Si, estoy aburrida en casa por las vacaciones de invierno— suspiró— mi mamá me ha traído para leer
Eso suena excelente mi pequeña— beso su mejilla— ven conmigo que tengo lo mas nuevo de este lado
Valeska me miró esperando mi aprobación, sonreí y asentí con la cabeza mientras tomaba asiento en el café el cual pertenecía a la dueña, la señora Gertle era alemana había quedado viuda hacia quince años, tenía una hija la cual vive en Colombia con su esposo
¿Cómo has estado Levana?— preguntó tomando asiento a mi lado— me ha dicho Valeska que tú esposo ya volvio de Irlanda
Si, volvió hace unos días— dije suspirando— pero hemos peleado ayer por una cosas que recibimos, parece que alguien nos vigila
La señora se llevó las manos a la boca sorprendía abriendo de par en par sus ojos grises
¡Jesús, María y José!— exclamó sorprendida y asustada— ¿Cómo puede ser eso?
Removí los hombros mientras tomaba la taza de chocolate con ambas manos
No sé quién es, y tampoco se porque estoy vigilada— suspiré pesadamente
Oh, querida— tomo mis manos— es obvio que Trevor haya reaccionado de esa manera, las ama con su vida y es claro que sí algo les sucede el se moriría, vamos— sonrío dando un golpecito en mis manos— debes hablar con el y no permitir que siga este problema, ahora más que nunca deben estar juntos y no separarse
Se puso de pie para atender mas clientes, me había dejado un libro a mi lado al cual mire tomando con mi mano derecha Amira.
Lo tome con ambas manos para comenzarlo a leer, leí el primer capítulo quedando enamorada de él desde ese instante
Veo que te ha gustado el libro— dijo recargandose en la silla con ambas manos— nos llegó está semana, no lo he leído pero algo me dijo que sería de tu agrado y por lo que veo no me he equivocado— sonrío satisfecha
Usted me conoce muy bien— dije cerrando el libro— me lo llevaré para leerlo en casa— mire el reloj de pared— vaya, debo irme son las tres en punto, Valeska debe tener hambre
No te preocupes, algo me dijo que vendrán hoy y les he preparado una receta alemana Kartoffel-Flammkuchen mire a la chica de la cafetería a la cual nos traía un plato a Valeska y a mi de comida
Sabe delicioso— dije probando el segundo bocado— señora Gertle, sin duda pone el alto la comida de su país
Sonrío mirando a Valeska quien comía con los ojos cerrados, sabía que le había gustado pues tenía esa pequeña costumbre
¿Te ha gustado la comida?— preguntó la señora mirándola tiernamente
Sí, es deliciosa— sonrío sin abrir los ojos
Después de comer nos trajo un delicioso postre, Selva negra el cual es como pastel de chocolate y sabe delicioso
Mamá, ¿Ya nos podemos ir?— preguntó mirándome— me siento muy cansada
Si— dije mirando a la señora para pedirle la cuenta— ya es hora de estar en casa, no tarda en llover
Pagué para después salir y tomar de la mano a Valeska, las calles lucían preciosas con adornos de navidad, luces y villancicos se hacian presentes en las calles cubiertas de una ligera capa de nieve
Hace frío— dijo Valeska temblando— mamá, me siento mal
Se quedó estática mirándome para después desmayarse