Londres época actual
¿Mamá?— la voz de Valeska se escuchaba lejana y así poco a poco comenzaba a ser cercana
Levana— Mateu se unió al coro que comenzaba a traerme del lejano recuerdo— ¿Estás bien?
Sí— contesté a prisa esperando que no se dieran cuenta de la disociación que se había hecho presente en mi vida en ese momento— estaba pensando en algunas cosas que...—Valeska río cubriendo su boca
Mamá, ¿Pensabas en papá?— preguntó esperando una afirmación de mi parte— ¿Vendrá está noche?
Mateu se puso de pie y camino a la puerta lentamente, colocó su mano en la perilla gris para después darnos una sonrisa y salir de la habitación
Mi amor— suspiré pesadamente tomando asiento a su lado dando la espalda a la puerta— te he dicho que está en Donegal y no volverá está noche
Pero...— guardo silencio al escuchar la puerta abrirse sus ojos se abrieron de enormemente— ¡Papá!— extendió sus brazos para que la recibiera entre los brazos de su padre
Volví para estar con ustedes este día— me miró— son lo más importante para mí en este mundo y en esta vida
Me puse de pie, había pasado una semana sin verle, quizá al tenerlo aquí cerca logré sentirme segura de continuar con esta larga travesía; el cáncer de Valeska
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Papá— Valeska pronunciaba sentada en la mesa con un vestido de terciopelo color rosa, yo había peinado su cabello pelirrojo de tal manera que sus rizos lucían más definidos, una bella diadema coronaba su cabeza— ¿Volverás a Donegal?
Prometo que no será pronto, quizá en la última semana de enero tenga que volver— sonrío tomando su mano— pierde cuidado— beso el dorso— papá no se irá sin ti, nos iremos los tres— tomo mi mano— a Donegal
¿De verdad?— Valeska estaba emocionada pues a pesar de todo no conocía a sus abuelos paternos más que en fotografías que teníamos en la sala— quiero conocer a la abuela Saoirse y al abuelo
Yo en cambio ni siquiera los miraba estaba tan sumergida en los problemas que solo atinaba a seguir tomando la crema de champiñones, no estaba mirando qué ambos habían dejado de hablar para mirarme atentos a lo que hacía
Levana, amor ¿Qué sucede?— preguntó haciendo que lo mirase asustada— haz estado callada toda la cena
No sucede nada— suspiré — estoy cansada, desearía qué sea media noche ya para retirarme a la habitación
Trevor sonrío de lado al escuchar media noche y habitación ignore el gesto realizado y centre mi atención en mi hija
Mami— sonrío— el doctor Mateau me ha dicho que ustedes se conocen desde hace mucho tiempo
Sí, desde hace mucho que le conozco— sonreí tomando su mano— fuimos amigos cuando estuve en Terragona
¿Amigos?— Trevor preguntó con asombro— ¿Cómo es posible que no lo habías mencionado?— gire mi rostro mirando el suyo— Hasta donde recuerdo la única amistad que tú tenías era Diana, jamás mencionaste a ningún amigo
Eso fue hace tiempo, diez años para ser exacta, tenía dieciocho— estaba sorprendida— ¿Estás celoso?
¿Celoso?¡Ja!— se levantó de la silla eufórico ante la mirada de asombro nuestra— no me hagas reír, no tendría porque estarlo, ese doctor— hizo comillas con los dedos— no es rival para mí
Trevor,ya basta— hablé mirando su molestia— no es el lugar y tampoco el momento— mire a Valeska quien estaba confundida— Piensa en nuestra hija, está confundida por tu reacción
Yo no he hecho nada, solo estoy diciendo lo que siento— habia calmado el tono de su voz sin embargo aún estaba enojado miró a Valeska— Sube a tu habitación ahora mismo
Papá— hablo mirándolo asustada— es noche vieja, quiza sea la última vez que estoy con ustedes
Aquello dicho por mi hija no hizo más que molestar a Trevor aún más de lo que ya estaba, golpeó la mesa de caoba turca de tal manera que resonó en toda la casa, Valeska comenzó a llorar
¡Que te subas a tu habitación!— gritó enfurecido
Se levantó de la mesa sollozando, yo fui detrás de ella, no iba a tolerar esto aún más cuando al subir el primer escalón
¡Levana!— exclamó deteniendo mi paso— ¡Tú te quedas aquí!
Me gire en el primer escalón— ¡No!, te quedarás tu aquí, yo iré con mi hija— suspiré— lo que has hecho estuvo de más, te fuiste en medio de una discusión hace dos semanas y ahora vuelves y es otra discusión— negué con la cabeza— Trevor, no te reconozco
Subí los escalones para ir directo a la habitación de mi hija, al entrar cerré la puerta por dentro y camine a dónde ella se encontraba
Vale, disculpa a tu padre— suspiré— el no es así, no sé que le ocurre
Se que lo tiene papá es miedo— cerró sus ojos— yo también lo tengo, voy a morir
Trague saliva negando con la cabeza,la tomé entre mis brazos fuerte en verdad temia aquello dicho por mi hija, mi vida no sería la misma si la perdía, no podría soportar perder de nuevo un hijo, ya lo había experimentado hacia siete años, mi pequeño ángel
No digas eso mi vida— la angustia se estaba alojando en mi pecho— tu estarás bien, las quimioterapias salvarán tu vida— tomé su rostro entre mis manos— si yo te pierdo, mi vida se acabó
No mamita— su mano acaricio mis manos— tu vivirás, no puedes irte conmigo
La tomé en mis brazos de nuevo para quedarme con ella hasta que se quedó dormida profundamente, acaricie su rostro como cuando era bebé
Mi hija— susurré— haré todo lo que esté en mis manos para que tú vivas, así tenga que pactar con Satanás— unas lágrimas cayeron en el rostro de Valeska
No llores mami— dijo en susurró acariciando mi mejilla— no sufras por mi
Valeska se había dormido, fue entonces que la deje en la cama quitando sus zapatos para después cubrirla del frío, tomé asiento en la silla mecedora de madera pintada de blanco, poco a poco fui cayendo en brazos del dios del sueño
Narra Trevor
Donegal, días antes
Caitlín— dije llamándola desde mi oficina
Señor— entro moviendo la cadera de un lado a otro— ¿En qué puedo servirle?— tomo asiento frente a mi cruzando la pierna izquierda sobre la derecha haciendo que la falda en color n***o fuera más corta de lo que ya estaba— ¿Me llamaba?— su tono de voz era tan seductor que podría caer como una mosca cae ante una araña
Si— deje caer el peso de mi espalda en el respaldo de la silla de mi oficina— ¿Cómo va el asunto con los inversionistas suecos?
Oh— su tono de voz mostró cierta desilusión— eso va viento en popa— sonrío mirando su tableta de trabajo— el señor Bergström quiere concertar una cita para usted está semana ¿Desea que lo agende?
No, agendalo para fines de Enero, estaré de vuelta con mi esposa e hija— sonreí tomando el retrato de mi escritorio— debo volver, el cáncer de Valeska no es fácil para mí esposa y tampoco para mí
¿Desea algo más?— se puso de pie inclinando su torso dejando ver parte de su pecho— puedo hacer lo que usted me indique
No Caitlín, es todo por hoy— mire el retrato— volveré a Londres, confío en tu trabajo para que la empresa prospere más antes de mi regreso
Claro que sí, yo haré eso y más por usted— se incorporó caminando de regreso a la puerta sin dejar de mover la cadera— que tenga buen viaje— cerró la puerta cuando salió
Volveré a casa hoy— mire mi reloj— es tarde, si no salgo ya perderé el avión
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¿Qué tiene mi hija?— contuve la respiración
Mateu— dijo Levana conteniendo la respiración— ya dinos, ¿Me llevare a mi hija?, ¿Esta bien?
Lamento informarles que su hija tiene Leucemia— trago saliva en seco— parece que el cáncer ya está avanzado, debe empezar quimioterapia cuanto antes, de lo contrario su cuerpo sucumbir a la enfermedad y...— guardo silencio— morirá
Levana negó con la cabeza , cayendo en la silla tratando de asimilar que nuestra hija mi única niña tiene cáncer y que ahora estaría entre la vida y la muerte, las quimioterapias eran agresivas con los pacientes pediátricos muchas veces si no era el cáncer lo que acababa con una persona era el tratamiento
No puede ser posible— hablé caminando de un lado a otro— llevaré a Valeska con otro médico, buscaré otra opinión— mi respiración estaba exaltada
¿Estás seguro de lo que dices?— pregunto Levana mirando mis ojos esperando una negativa de mi parte— los exámenes clínicos fallan...¿cierto?— preguntó mirando al médico mientras las lágrimas se deslizaban por su rostro suplicante
Este...—el médico respiro profundo— no falla, lo realizamos con su sangre, es el uno por ciento de error— me miro a mí— le daré el alta si así lo desean pero les aseguro que dónde quiera que vayan dará el mismo resultado
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Arribando el avión no dejaba de pensar en lo que ocurría en mi vida, estaba preocupado por esta situación, el miedo invadía mi cuerpo
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Trevor— la voz de Levana me hizo mirarla— no te vayas a Donegal, no me dejes sola
Tengo que ir, mis negocios están allá y no puedo abandonar todo por esto, también necesito respirar— estaba exaltado— tu debes estar aquí ese es tu...— Levana interrumpió decepcionada
Mi deber por ser su madre— suspiro cerrando los ojos— no lo estoy negando, yo sé cuál es mi lugar y mi deber— la voz se cortaba cada que hablaba— no me dejes sola, tengo miedo...¡Te necesito!
Puedes hacerlo está vez sin mi, otra veces lo haz hecho y no haces este drama como ahora— dije guardando mis cosas en la maleta
¡Valeska no tenía cáncer!— exclamó llorando— no me hagas esto Trevor, me siento sola y...— estaba molesto por la actitud de Levana quien solo recriminaba todo
¡Basta!— exclamé mirándola molesto— pareces una niña con este comportamiento— la sacudí de los hombros de tal manera que abrió los ojos sorprendida
Trevor— hablo sorprendida alejándose de mi— jamás me habías hecho esto— nego con la cabeza— tienes razón, yo puedo— se limpio las lágrimas— Quédate en Donegal y no vuelvas
Me di cuenta de mi error al haberla sacudido tan brusco, la había lastimado y no estaba hablando del físico, yo el hombre que ella más amaba había lastimado su corazón, fui tras ella pero cerró la puerta de la habitación de nuestra hija con seguro
Levana, ábreme— suspire—perdoname, estoy muy nervioso y no se lo que hago, perdóname mi amor— deje de tocar y de intentar y fue que cuando guarde silencio escuché como lloraba
La culpa embargo mi ser, estaba mal por lo que había hecho, no debí hablar así y menos en este momento que todo está tan delicado, negue con la cabeza, tomé mis maletas y me fui al aeropuerto