Las semanas pasaban trayéndose consigo el invierno, las vacaciones de navidad estaban cerca y con ellas el cumpleaños de Levi. Todos habían pasado sus exámenes de fin de año y ahora sólo se relajaban a la espera de sus días libres.
Levi comenzaba a adaptarse de a poquito al rizado, hasta había dejado que Hero durmiera con él en la cama. Todos en el internado estaban conscientes de la relación no-relación de Levi y Hero, incluyendo la tía del rizado, quien no paraba de preocuparse por ellos, temía que la madre de Levi lo descubriese y se molestase. Ella sabía quien era su sobrino y no le parecía correcto que tomase a ese joven como "otro más" Porque sí, era eso lo que se decía de ellos.
Hablando de ese tema de la madre de Levi, Jo, había ido a visitarlo. Hero y los demás chicos tenían su aprobación como amigos de Levi, en especial Hero, aunque ella aún desconocía la relación (No-relación) de él con su hijo.
Teniendo la tarde libre, Hero y Levi tenían pensado salir a pasear, pero el clima no ayudó en nada y tuvieron que quedarse en la habitación. Levi no paraba de ver la lluvia por la ventana de la habitación, esperando a que terminara para poder salir a hacer algo más interesante.
El clima de Londres era de las cosas que menos le gustaban, la lluvia constante, el cielo siempre gris y nada de sol.
—Levi, ver mal a la lluvia durante horas no hará que pare—dijo el rizado entrando a la habitación, había salido para fumar un momento. Se acercó a Levi, lo abrazó por detrás y depositó un beso en su mejilla.
—Estoy realmente aburrido—dijo suspirando.
—¿Por qué no lees un rato?— Hero señaló con la cabeza en dirección a el estante de libros junto al televisor.
—Ya los leí todos—respondió con algo de fastidio, Hero rodó los ojos sonriendo, tenía su barbilla en el hombro de Levi y le decía las cosas al oído.
—Mira, vamos a ver una película y cuando termine de llover iremos a una librería y te compraré todos los libros que quieras—Levi se volteó emocionado y se abrazó a Hero.
—¡Eres el mejor Hero del mundo!
Hero rio y lo llevó hasta el sofá.
—¿Qué quieres ver?— Hero se alejó del sofá y tomó la caja llena de películas que estaba en la mesa de centro, Levi rebuscó entre todas, tomó una y se la mostró a Hero— ¿Estás seguro?—Levi había escogido una película de terror.
El chico de ojos azules asintió encogiéndose de hombros, sólo era una película después de todo.
Pensándolo mejor tal vez Hero debió de haber escogido la película, Levi no paraba de gritar que la quitara para luego pedirle que la volviera a poner, estuvieron así hasta que terminó.
—¡Fue horrible!— exclamó Levi nuevamente.
—Lev, tú mismo dijiste eso no es real.—dijo Hero levantándose del sofá.
—Que no sea real no quiere decir que no de miedo.—Espetó, se levantó del sofá enredándose con la manta con la que anteriormente se habían arropado, y cayó de bruces en el suelo.— Auch...
Hero soltó una carcajada y lo ayudó a levantarse.
—Llamaré a mi tía, ella nos enviará un chofer y nos iremos a la librería.
-
La librería era como estar en el cielo para Levi, como un mundo en donde nadie podría molestarlo ni interferir en su momento. Mantenía toda su concentración en mirar los libros, leer las contraportadas y hablar ocasionalmente de alguno que ya haya leído (Los cuales eran muchos), pero era como si hablase más para sí mismo que para Hero.
Y es aquí cuando Hero se daba cuenta de que Levi estaba casi como ido. No respondía a las preguntas de Hero si no estaban relacionadas a las libros, no lo miraba y pasaba totalmente de él. Como si las personas a su alrededor y sobre todo él, fuesen lo menos interesante en este momento. Estaba haciendo lo mismo que había hecho al mirar el bombillo del pasillo en el internado.
Se sentía un poco de lado, pero también entendía que eso era parte de la condición de Levi. Era como si estuviese encerrando en un mundo que lo hacía muy feliz y al que ninguna persona, y en estos momentos una de esas personas era Hero, tenían permitido entrar.
—¿Cuáles vas a escoger?—preguntó, y miró como el chico de ojos azules iba directo a la sección de libros que más le interesaba.
—Estos—respondió en un tono bajito mientras tomaba algunos libros y los metía en la cesta.
Hero observó algunos libros de la sección de romance.
—Este se ve interesante— dijo examinando el libro, Levi leyó el título e hizo una mueca.
—¿Orgullo y prejuicio? No me van las novelas románticas.
—Si tú lees este libro, prometo leer los de Harry Potter—propuso en un intento de entrar al mundo de Levi, pareció pensarlo, asintió y estrecharon sus manos— Ahora ve y escoge los libros más cursis que encuentres— Levi rodó los ojos.
Hero tomó cuatro libros y los metió en la cesta, Levi puso cara de horror al verlos.
—Me niego rotundamente a leer crepúsculo—espetó.
Hero sonrió inevitablemente y se sintió feliz de al fin poder iniciar una conversación con Levi. Se había sentido extraño de no tener su parloteo habitual.
—Por favor Lev, no es tan mala, y te dije que deberías de leer los libros más cursis— Levi suspiró pesadamente.
—Espero que para mi cumpleaños no hagas nada tonto como esto—soltó con fastidio.
—Tu regalo va a ser lo más increíble del mundo—aseguró.
—¿Qué piensas hacer?
—No te diré, es sorpresa— Levi bufó.
—Igual sabré que harás—dijo encogiéndose de hombros.
—Los demás ya prometieron no decirte nada—el ojiazul puso los ojos en blanco y le dio la espalda—Vamos a pagar todo esto y vamos por unas malteadas—Levi asintió sin prestarle mucha atención, sólo podía pensar en sus libros y en que le iba a regalar el rizado, odiaba no poder saber algo que los demás sí, sobre todo cuando se trataba de él.
Terminaron su compra de libros y fueron a la cafetería que estaba justo al lado y tomaron asiento en una de las mesas que estaban afuera.
Hero sacó un cigarro de su bolsillo y un encendedor. Levi, quien aún estaba un poco ensimismado prestó atención a la acción del rizado.
—¿Por qué fumas? Te harás daño—Hero se encogió de hombros mientras le daba una calada, sosteniendo elegantemente el cigarrillo entre sus largos dedos en los cuales lucía unos anillos de plata.
—Hay cosas que realmente pueden hacerte mucho más daño, y no hablo de un daño físico —murmuró, Levi asintió sin poder comprender a que se refería el rizado, mantenía la mirada en el humo que salía de la boca de Hero
—Cuando dejas salir el humo me haces recordar a la vez que trague shampoo de fresa creyendo que sabría bien, eructe burbujas el resto del día—Hero rió estruendosamente antes sus palabras.
—Eres tan tú...—dijo aun entre risas.
—¿Eso es malo?— preguntó mostrando confusión, Hero negó, se levanto y besó a Levi en la frente.
—Es perfecto, iré a pedir nuestras malteadas, espera aquí y no hables con extraños—el cigarrillo de Hero había sido aplastado contra el suelo y arrojado a un bote de basura que estaba cerca de ellos antes de entrar a la cafetería. Levi tomó uno de los libros que estaban en la bolsa, pero su mirada paró en la caja de cigarros y en el encendedor que Hero había dejado en la mesa.
Tomó la caja y el encendedor.
—¿A qué sabrá esto?—se preguntó a sí mismo, sacó un cigarrillo de la caja y lo encendió, le dio una calada y se tragó el humo sin saber que debía soltarlo— ¡Que asco!— comenzó a toser y dejó caer el cigarrillo en el suelo.
Hero salió con las malteadas y las dejó en la mesa al ver que Levi tosía como loco.
—¡¿Qué te paso?!—preguntó preocupado mientras le daba palmadas en la espalda.
—Esas cosas... saben horrible —habló cuando ya estuvo más calmado, Hero vio el cigarrillo en el suelo y negó mientras reía.
—¿Te tragaste el humo?— Levi asintió apenado—Tomate la malteada y no vuelvas a hacer eso—Le tendió la malteada y tomó asiento.
Pidieron un plato de galletas, Comieron a gusto hasta que comenzó a llover y tuvieron que entrar al establecimiento. Levi tocó su estómago e hizo una mueca.
—Hero, no me siento bien... —eructó dejando salir una nube de humo pequeña —¡Mira! Pasó como con el shampoo.
No estaba seguro de si aquello había sido una cita, pero la había disfrutado mucho. Estar con Levi dentro de cuatro paredes se sentía bastante sencillo en su opinión. No era una persona tan complicada como aparentaba, hacerlo reír y pasar un buen rato juntos, desde su punto de vista, resultaba ser algo fácil.
Pero eso solamente era un punto de vista superficial.
Porque estando fuera del internado con Levi, Hero había notado que era mucho más difícil mantener una conversación con él y hacer que lo mirara a la cara. Pues era como si Levi estuviese muy ocupado en admirar y en tratar de entender el mundo que lo rodeaba, y las conversaciones junto con el contacto visual (El cual era casi inexistente) carecían de total importancia.
Así que sí, había descubierto esa nueva faceta de Levi y aunque al principio se sintió confundido sin saber que hacer para que este lo notara, pudo darse cuenta de que si tocaba un tema de su interés entoces este volvería a notarlo.
Desde un punto de vista externo de parte de alguien que desconociera la condición del chico, fácilmente podría parecer que este estaba muy encerrado en sí mismo y que ignoraba todo lo demás. Pero no era realmente así.
Levi no estaba necesariamente encerrado dentro de sí mismo, más bien parecía estar muy concentrado en el universo, en temas no triviales y en cosas que estaban por fuera del interés o el entendimiento de las personas comunes (De los neurotípicos, para ser específicos). Sólo que dejaba por fuera a las demás personas y no se sentía en la necesidad de incluirlas.
Sólo estaba disfrutando de los pequeños detalles mostrándose ajeno al resto, y eso no es necesariamente estar ensimismado o ser egoísta.
Sólo estaba siendo Levi.