El viaje de vuelta a Inglaterra fue agotador, los dos días después de haber llegado Landon y Zabbad se habían ido para pasar año nuevo con la familia del moreno, al igual que Niles estaría con la suya propia.
Levi había invitado a Hero a pasar año nuevo con su familia, pero no se irían hasta el día después porque este último tenía que reunirse con su padre.
Levi se quedó con Jane, quien se ofreció a hacerle compañía mientras esperaban a Hero, había ido a visitarle y se encontró con la sorpresa de que este tenía que ir a ver a su padre. Aun cuando Levi estuvo receloso, aceptó. El hecho de que descubriese que a la chica le gustaban las películas de ciencia ficción influyó bastante.
—Entonces ¿Estás enamorado de Hero?— preguntó ella con cierta picardía que Levi no notó.
—Pues, sí... No, supongo que sí.—respondió. Se sonrojó notablemente causándole una carcajada a la chica—¿Qué es tan gracioso?
—Tu inocencia es encantadora— halagó—Es sorprendente que al final tú hayas sido quien se ganó el inalcanzable corazón de Hero.
—¿Cómo así? ¿Alcancé qué?—preguntó sin entender. Ella rió nuevamente, le puso pausa a la película y se acomodó frente a él.
—Me refiero a que tú lograste enamorar a Hero.
—¿Y eso es difícil? Porque no lo parece.
—Pues, cuando conoces a Hero a fondo, notarás que es bastante difícil.
Hero detuvo su auto en el estacionamiento subterráneo de aquel alto edificio de ventanales oscuros, el guardia de seguridad lo dejó pasar apenas lo vio.
Sólo podía pensar en las muchas discusiones que podría tener con su padre apenas entrara a su oficina, porque aunque fuesen diferentes en el modo de pensar, ambos tenían el mismo carácter; explosivos, persuasivos, inteligentes y sobre todo, a ambos les costaba mucho ceder.
La secretaria de su padre lo dejó entrar a la oficina apenas bajó de aquel ascensor, lo saludó sin mucho animo ya que todos en esa oficina no tenían una buena impresión de él, y mientras peor le cayera a las personas que se juntaban con su padre, mejor.
Derek estaba sentado en su gran escritorio de madera, Hero pensó que realmente debía de estar enfermo después de meses sin verlo, estaba pálido y más delgado, al punto que sus mejillas estaban algo ahuecadas y parecía agotado.
Era un hombre alto, de ojos cafés y siempre de buen porte; siempre vistiendo elegantes trajes que iban a corde con su trabajo y su posición social.
Pero ahora era como una versión enferma de ese hombre.
—Hero, me alegra...—el chico puso una mano en señal de 'Stop'
—Ahorrate la palabrería que nadie nos está viendo ¿Qué te pasa?—tomó asiento en la silla de enfrente y subió los pies al escritorio.
Se podría decir que Hero era como una moneda, sus dos lados podían ser completamente diferentes. El primer lado es el verdadero él, con su sonrisa ladina y ojos brillantes, esa conducta de muchacho bueno, amable y encantador que todos querían, era muy humilde y para nada engreído. Luego estaba el segundo lado, era más rebelde, irrespetuoso y un completo desastre, ese que amaba desafiar a su padre y dejarlo mal frente a los demás.
—Hero, es un asunto serio, creo que ya es hora de dejar nuestras diferencias de lado —el tono serio y algo sombrío que utilizó lo tomó por sorpresa, bajó los pies y se acomodó en su asiento—He estado algo descompuesto estos días...
—¿Disfunción eréctil?—Derek puso los ojos en blanco.
—No mocoso estúpido... —una tos repentina lo atacó —Tengo cáncer de pulmón.
Desde que Hero tiene uso de razón, le ha deseado la muerte a su padre en sus mayores momentos de ira, pero jamás creyó que se sentiría mal por ello. Pues pasara lo que pasara, ese hijo de perra seguía siendo su padre, aunque él así no lo quisiera.
Fue como si le hubiese caído un balde de agua helada.
—¿Tú...tú vas a..? —Derek negó, Hero pasó sus manos por su cabello y suspiró.
—No te hagas tantas ilusiones, pero siempre existe la posibilidad— Hero jamás diría en voz alta que en ese momento el aire volvió a sus pulmones. —Y por eso quiero compartir más contigo, debo de educarte para en cuanto yo muera, tú tomes mi lugar aquí. Así que apenas te gradúes, irás a estudiar derecho.
—¡Ni siquiera me gusta esa mierda!—exclamó.
Su padre lo miró directo a los ojos.
—Tenemos un acuerdo ¿O lo olvidaste?—le recordó el hombre, usando de un tono de voz tranquilo que hizo que Hero bajara la guardia.
El acuerdo, claro, había olvidado aquel detalle.
—Eres un hijo de puta—murmuró con la rabia contenida y su padre sonrió de manera egocéntrica.
—Un hijo de puta que te da todo el maldito dinero que necesitas, porque ni trabajando como esclavo podrás darle a tu madre lo que necesita.
—De seguro y todavía no te mueres porque Dios y el Diablo están jugando a la papa caliente contigo—la carcajada que se escapó de la boca de su padre sólo lo sacó más de quicio.
Había sido una respuesta infantil, pero estaba enojado y quería permitirse ser tan infantil como quisiera.
Después de esa pequeña conversación ya no se le era tan incómodo el hecho de que su propio padre tuviese cáncer. Después de todo, él jamás se había preocupado de Hero ¿Por qué tendría que hacerlo por él?
Se marchó de ahí apenas pudo, tenía que ver a su madre, comprar ciertas cosas para cierto ojiazul y acomodar todas sus cosas para el viaje que haría junto a él, decir que no estaba nervioso por presentarse oficialmente como el novio de Levi frente a su familia sería una completa mentira.
Trató de no pensar en el hecho de que se refería a si mismo como novio de Levi, pero eso era lo que eran ¿No?
Levi era como una caja de sorpresas con la que no sabías que te podías encontrar. Debería de hablar con él y preguntarle si ambos estaban de acuerdo con que eran pareja o no.
¿Le asustaba la respuesta? Obviamente. Pero sabía que debía de preguntarlo.
Así que cuando llegó al internado y se despidió de Jane. Estuvo dando vueltas dentro de su propia cabeza como hacerle la pregunta, tal vez debió de comprarle flores... No, estaba seguro de que a Levi no le gustaría eso.
Dios, estaba nervioso.
Como Levi ya había terminado con su equipaje, lo que hizo fue echarse en la cama a leer, estando totalmente concentrado en su libro y no en Hero.
Se acercó a él y tomó lugar junto a su cuerpo, pasó su brazo derecho alrededor de Lev y plantó un beso en su mejilla.
—Levi...
El chico no dijo nada.
—Levi.
Aún silencio.
—¿Quieres que seamos novios?
Aún sin decir nada, Levi cerró su libro y giró el rostro para mirar al chico de los ojos verdes. Estaba inexpresivo y a Hero ya le sudaban las palmas de las manos.
—¿No éramos novios ya?—pregunto confundido y Hero sintió como el alma le volvía al cuerpo—Creí que ya lo éramos.
—Y-yo también lo asumí, pero pensé en que lo mejor sería preguntarte...—murmuró.
Levi asintió, a pesar de tener una expresión relajada sus mejillas se tornaron rojas.
—Sí, quiero que seamos novios—contestó con voz suave.
Hero no pudo evitar sonreír y juntó sus labios con los de Levi, como si estuviesen sellando aquella propuesta.