Capítulo veinte [Feliz cumpleaños y una llamada molesta]

1148 Words
—¿Levi? ¡Levi despierta!—en cuanto el ojiazul abrió los ojos, los chicos estaban frente a él, sosteniendo un pastel de chocolate con unas velitas en forma de dieciocho. En otra ocasión hubiese saltado de la emoción, pero estaba dolorido y sentía como si hubiese estado corriendo toda la noche anterior. Realmente sólo quería dormir. —¿Qué le pasó a tu cabello?—preguntó Niles, Levi murmuró algo que ninguno de los chicos pudo entender y se arropó más con las sábanas, su cabello liso estaba hecho un desastre y la luz le molestaba en los ojos, sólo quería dormir por el resto del día. Sus mejillas se tornaron rojas como unos tomates al recordar lo sucedido la noche anterior, no quería ver a Hero a los ojos, sentía vergüenza. —¡Levi!—Zabbad lo sacudió, el ojiazul se encogió y se aferró más a las sabanas. —¡Vete! —¿Ropa interior de My little pony?—preguntó Landon mientras recogía la ropa interior de Levi del suelo, este se salió de las sabanas y se la arrebató de las manos para luego volver a arroparse. —¡Vayanse ahora! —Pero Levi, es tu cumpleaños... —habló Niles, él realmente deseaba comer pastel y los chicos le habían prohibido comerlo hasta que Levi soplara las velas. —¿Y por qué estás desnud...—Zabbad no terminó la pregunta, se giró hacia el rizado, quien apenas notó como el moreno lo miraba salió corriendo fuera de la habitación. —¡Hero Stone! ¡VEN ACÁ HIJO DE PUTA!—gritó el moreno corriendo tras él, Landon se fue tras ellos para evitar que Zabbad matara a Hero. Levi se asomó entre las sábanas y vio como Niles le acercaba el pastel. —Sopla las velas, no me importa si Zabbad mata a Hero, yo quiero pastel—Levi sopló las velas, se levantó rápidamente en vuelto en la sábana y tomó unos calzoncillos cualquiera de su maleta. No estaba acostumbrado a que lo vieran así, pero tampoco quería que Zabbad matara a Hero. Corrió fuera de la habitación, En el pasillo podía escuchar los gritos de Zabbad y Hero, también se escuchaba la voz de Landon en un intento fallido de calmar las cosas. —¡Zaddie!—Zabbad volteó al escuchar la voz de Levi, estaba siendo sostenido por Landon mientras trataba de arrinconar a Hero en una esquina del pasillo, el rizado no parecía tener ningún astibo de querer pelear con el moreno. —Levi...—habló más calmado, Landon lo soltó lentamente temiendo que volviese a alterarse. El moreno se acercó a Levi y lo rodeó con sus brazos.—Lamento alterarme así, pero no quiero que nadie te lastime. —Hero no va a lastimarme. —Sentimentalmente, por físicamente estás jodido ¿Acaso no vieron como corría? Parecía un ciervo recién nacido tratando de caminar— como siempre Niles siendo tan inoportuno, los chicos voltearon a verlo mal y el levantó las manos (Las cuales estaban manchadas de chocolate al igual que su boca) en forma de rendición. —Creo que esto hay que olvidarlo ¡Vamos a comer pastel!—habló Landon, Niles hizo una mueca y negó. —Yo ah... Creo que mejor los invito a comer. Todos salieron después de eso, había un lindo restaurante cerca del hotel, Levi habló por teléfono con su madre al menos por media hora, le contó todo lo sucedido en el viaje (No exactamente todo). Hero también recibió una llamada, sólo que no estaba feliz por ello. Su padre desconocía la ubicación de su hijo, realmente desconocía muchas cosas de él, prefería hacer cualquier cosa que antes que ser un buen padre. —¿Qué quieres?—gruñó en cuanto contestó la llamada, podía sentir la sonrisa socarrona de su padre. —¿Podrías venir mañana a mí oficina? Quiero verte en navidad. —No estoy en Londres, ni siquiera estoy en Europa. Y ¿Para qué quieres verme? —Sigo siendo tu padre, ¿Dónde estás? Ya decía yo que alguien estaba vaciando una de mis cuentas—Hero rio sin gracia. —Estoy en Orlando, ¿Podrías hablar rápido? Tengo que llevar a mi novio al desfile de navidad—Derek, su padre, bufó al otro lado de la línea. —Por teléfono no es una buena manera de decirle a tu padre que eres un marica—Hero volvió a reír. —Creo que cuando el hijo de tu socio me la chupó en tu oficina te quedó muy claro. Eso en definitiva es algo que uno no le diría a su padre, pero la relación de Hero y Derek era todo menos una buena relación entre padre e hijo. Se molestaban tanto el uno al otro, que era como si se odiaran. Derek suspiró y profirió una carcajada que sacó de quicio a Harry. —Hijo, tienes que volver a Inglaterra ahora, tenemos asuntos que arreglar—tosió repentinamente—Estoy teniendo problemas de salud y necesito que me ayudes a arreglar un par de asuntos. —Estaré en Inglaterra en dos días, que el infierno no te trague mientras, o mejor que si lo haga— cortó. Dejó el teléfono en la cama y se tiró sobre ella. Su padre era dueño de un poderoso bufete de abogados, pero ni el poder y ni mucho menos el dinero lo hacían una buena persona. La historia familiar de Hero era un asunto triste y complicado de explicar, así que era algo que no compartía con nadie. La puerta de la habitación se abrió, Levi entró con un par de orejitas de Mickey Mouse en la cabeza, tarareaba una canción y se acostó en la cama junto a Hero. El rizado sonrió ampliamente olvidando sus problemas, como si Levi fuese ese el vaso de agua que tanto ansiaba después de haber estado sediento. Dejó un beso en su frente y en sus labios. —Tenemos que irnos ahora, el desfile va a comenzar en un par de horas—musitó con emoción, pero no se animó a moverse, le gustaba que Hero lo mimara de esa manera. —Lo sé criaturita, anda, tenemos que irnos. Mientras iban de camino no pudo parar de pensar en lo mucho que le agradecía a Dios, al destino o tal vez a la simple casualidad que le hizo conocer a Levi, Hero era ateo hasta que conoció a Levi, porque cuando lo besó por primera vez tuvo que buscar a quien agradecerle. Era como el arcoíris después de la larga tormenta que había sido su vida, no quería a nadie más que lo fastidiara para ver documentales sobre osos hormigueros, o que le hiciera leer libros de los cuales nunca había escuchado. Estaba enamorado, no entendía como alguien podía odiar tal sentimiento, aunque fuese sólo obra de sus hormonas o si en realidad existía el sentimiento, no lo sabía con exactitud. Pero fuese lo que fuese era algo hermoso. Cada latido era precioso, las mañanas en pijama, las charlas que no perdían el sentido, los berrinches de Levi, los besos fugaces y las mejillas sonrojadas. Tener el corazón roto no era excusa para odiar tal sentimiento, normalmente las personas que odiaban el amor era porque no lo tenían en su vida. En silencio se prometió a si mismo que disfrutaría del amor mientras durara, y esperaba él, que le durara por lo mínimo el resto de su vida.
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