—Me veo sexy, tremendamente—comentó Niles, admirándose a sí mismo con aquel enterizo de unicornio que usaba como disfraz de Halloween. La noche de la fiesta había llegado y todos lucían sus disfraces, a diferencia de los demás, Niles parecía estar obsesionado por como lucía el suyo.
—Das miedo—dijo Zabbad mientras terminaba de arreglar su maquillaje y su sombrero de pirata. Sus ojos se los había maquillado como el capitán Jack y había quedado de maravilla.
—¿Yo doy miedo? Tú pareces un drogadicto—espetó Niles en tono infantil.
—Ya dejen de discutir...—habló Landon interrumpiendo, Zabbad sonreía admirando el disfraz de Batman que lucía su novio.
—¡No iré!—gritó Levi entrando a la habitación y captando la atención de todos, tenía su disfraz puesto y los brazos cruzados sobre el pecho, Hero caminó tras él vistiendo su respectivo disfraz.
—Pareces un vagabundo—se burló Niles al ver la barba y la peluca de Hero.
—No empieces...—advirtió fastidiado para luego girarse hacia Levi—Lev, debemos de ir...—Este negó reiteradas veces.
—¿Por qué no quieres ir?—preguntó Zabbad acercándose a Levi, colocó sus manos sobre los hombros de su amigo para tratar de consolarlo.
—Mucha gente...—murmuró mientras jugueteaba con sus manos, movía los ojos constantemente producto de sus nervios e incomodidad.
—Está bien si no quieres ir, podemos quedarnos en la habitación y ver unas películas—sugirió Hero estando dispuesto a no ir para quedarse con Levi, pero este negó al escucharlo.
—Ve si quieres—murmuró, no quería arruinarle la noche a Hero ni a los demás sólo porque él no sentía cómodo estando en un lugar ruidoso y lleno de gente.
—¿Estás seguro? Puedo quedarme contigo...— Levi negó.
—Ustedes vayan, estaré bien—aseguró. Hero no parecía estar seguro de aquello, más cuando Levi era propenso a meterse en problemas.
—Bien—dijo suspirando.
Los chicos buscaron a Jessica, quien vestía un disfraz de vampiro que le sentaba bien. Llevaron a Levi a la habitación que compartía con el rizado, Hero se había quitado la peluca y la barba ya que comenzaban a molestarle. Le prometió a Levi que regresaría a la medianoche, le dio un beso en la frente y se fueron.
Levi siempre ha sido una persona que debido a su condición le gustaba bastante la soledad y estar tranquilo. Participar en eventos sociales, ir a reuniones familiares no era algo que le gustase hacer porque se abrumaba con facilidad, así que evitaba mucho aquello.
Pero esta vez, por más raro que fuese, estaba comenzando a sentirse aburrido de ver televisión. Los chicos se habían ido hacia más de media hora y pensó que salir a caminar un rato sería una buena idea para distraerse. Se había quitado el disfraz y traía puesto su pijama de superhéroes y se calzó sus pantuflas de ositos.
Se echó a andar por los pasillos los cuales estaban vacíos porque casi todo el mundo estaba en el baile. Comenzó a escuchar unas risas y al doblar en la esquina se encontró con la sorpresa de que George había regresado al internado y estaba con Gisselle. Se dio la vuelta y comenzó a caminar lejos de ellos, estos lo siguieron al notar su presencia y George lo hizo parar tomándolo de la camisa.
—¡Levi! ¿Por qué no estás en la fiesta?—Preguntó animado como si fuesen grandes amigos y rodeó los hombros de Levi.
—¡Suéltame!—Chilló el ojiazul tratando de soltarse de su agarre.
—Sólo trato de ser amable—se defendió— Sabrina y yo estamos muy arrepentidos por lo que pasó y queremos ser tus amigos, así que espero que puedas perdonarnos.
—No me gustaría tener más amigos, pero es bueno que se disculpen... Pero me voy—dijo y ambos jóvenes comenzaron a caminar junto a él.
—¿Eres muy amigo de Hero?—preguntó la rubia, Levi asintió reiteradas veces manteniendo su mirada en el suelo. No se sentía cómodo con ellos.
—Lo quiero—dijo honestamente, George lo miró sorprendido y sonrio malicioso.
—Es una lástima que él esté muy enamorado Sabrina— comentó George y Levi mordisqueó un poco su labio inferior al escuchar.
—Eso está bien, él y yo somos amigos—murmuró.
—¿Qué es eso en tu bolsillo?—George sacó la billetera de Levi que traía en el bolsillo de su camisa, la cual solía llevar todas partes siempre. La abrió y vio algo que le llamó la atención. Una tarjeta con la fotografía de Levi que decía en letras grandes y blancas 'El dueño de esta tarjeta padece de un trastorno del espectro autista' su fecha de nacimiento, nacionalidad, nombre completo y él número de su madre.
—D-dame eso...—pidió entre tartamudeos, nunca pasaba nada bueno cuando las personas descubrían "Ese secreto", George le entregó su billetera entre risas maliciosas.
—¿Entonces no nos equivocamos al decir que eres retrasado? Ya decía yo que eras muy raro— se burló la rubia, Levi se alejó algunos pasos de ellos —No te vayas, tenía pensado decirte un secreto que hará que Hero te quiera mucho más que a Sabrina—dijo tomando a Levi de los hombros y haciéndole cambiar de dirección en el pasillo y no pudo evitar sentirse interesado por el "Secreto" que iban a contarle— Ven con nosotros.
Fue con ellos, porque como siempre, él era incapaz de notar malicia en las personas y no creyó, ni por un momento, que aquellos chicos le harían algo realmente pesado.
Le dirigieron a un pasillo por el que estaba seguro nunca antes había entrado, en el pasillo había una puerta de madera y una silla junto a esta. Levi no comprendía la situación ni por qué estaban ahí.
—¿Qué hacemos aquí?—preguntó, George abrió la puerta, lo empujó dentro y lo encerró—¡No! ¡Ayuda!—Trató de abrir la puerta pero la habían trabado con una silla.
—Esto te pasa por ser un llorón, a Hero no le gustan los llorones como tú—Se burló el muchacho desde el otro lado de la puerta y se fueron, dejándolo solo y encerrado como a una escoba vieja y sin valor para nadie.
Trató de abrir la puerta mientras gritaba hasta que se dio cuenta de que sus intentos eran inútiles y de que nada funcionaría. Frustrado, se sentó en el suelo del
"¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?" Se preguntó.
Sollozaba sin parar, hacía mucho frío en el pequeño cuarto de escobas, el cuerpo de Levi temblaba y soplaba sus ambos en un intento de mantener el calor.
¿Por qué siempre lo molestaban a él?
Él no recordaba haber hecho algo malo como para que los demás lo odiaran tanto. Y Hero, según George y Gisselle él quería más a Sabrina. Sus celos eran inevitables y eso sólo lo hizo querer llorar más.
Tapaba sus oídos y contaba hasta diez una y otra vez, tratando de calmar su ataque de ansiedad y el miedo que lo atormentaba.
Seguir gritando o tratando de abrir la puerta era simplemente inútil, así que se rindió y se dejó caer en el suelo, abrazándose a sí mismo por el frío que se colaba en el lugar.
No hacía más que contar hasta diez una y otra vez, perdiendo la noción del tiempo y el algún punto dejándose vencer por el sueño.
-
—¡Levi ya volví!—Hero abrió la puerta de la habitación, esperando ver a Levi acostado en su cama o viendo alguna película mientras estaba sentado en el sofá—¿Lev?—caminó hacia el baño y tocó la puerta, sin obtener respuesta alguna la abrió, comenzó a desesperarse al ver que el baño también estaba vacío y que él teléfono del ojiazul estaba sobre la cama.
Sacó su teléfono de su bolsillo y marcó el número de Zabbad.
—¿Sucede algo?—preguntó el moreno apenas contestó la llamada.
—Dime que Levi está contigo.
—No, ¿Intentaste llamarlo?
—Dejó su teléfono, iré a buscarlo.
—Nosotros haremos lo mismo.
Hero cortó y salió en busca de Levi
¿Dónde podría estar?
Comenzó a gritar su nombre por los pasillos, temía que algo malo le hubiese sucedido al chico. Se sentía inevitablemente culpable de alguna manera, pues eran las dos de la madrugada y se había quedado hablando más de lo debido con una chica en la fiesta (Coqueteando, en realidad).
Después de caminar un rato, sintiéndose estresado porque ni siquiera sabia donde buscar, se encontró con Sabrina, quien reía con junto a Gisselle y George, los tres se sorprendieron al ver a Hero, cosa que él no pasó por alto.
—¡Hero!—Chilló la rubia, se acercó al rizado y trató de envolver sus brazos en su cuello, pero Hero la tomó de las muñecas y la apartó delicadamente. No tenía tiempo para aquello.
—Dime que sabes donde esta Levi o que viste por donde se fue— Sabrina frunció el ceño.
—¿Por qué tanto interés en ese chico? ¿Acaso eres su niñera?—espetó con desagrado, Hero rodó los ojos y se acercó a George de manera amenazante.
—¿Le hicieron algo a Lev? Porque si no me dices ahora te juro que te irá peor.
—Hero Stone ¿Acaso te gusta ese chico?—Preguntó Sabrina con tono pedante.
—Maldición ¡cállate!—Le gritó, tuvo intención de seguir caminando pero Gisselle lo detuvo ya que se dirigía al pasillo en donde habían encerrado a Levi—Sueltame—Gruñó y siguió caminando, los tres jóvenes huyeron de ahí, sabiendo lo que se les vendría si Hero descubría que ellos le habían jugado una mala broma a Levi.
El pecho de Hero se oprimió al ver como una silla trababa la puerta del armario del conserje, rogaba porque Levi no estuviese ahí. Se acercó, quitó la silla y abrió la puerta, quiso sentirse aliviado por haberlo encontrado, pero sólo sintió ira y preocupación. Se agachó junto a él y sacudió levemente su hombro, estaba algo pálido y tenía lágrimas secas en el rostro.
—Levi despierta—El ojiazul abrió los ojos, y comenzó a llorar nuevamente, Hero lo abrazó, pasó su brazo por debajo de sus rodillas y por su espalda cargándolo al estilo nupcial—¿Cómo terminaste aquí?
—George...—Murmuró.
—Voy a matar a ese maldito.
Lo llevó de regreso a su habitación y le avisó a los chicos que lo había encontrado y que necesitaba que fuesen a cuidar de él mientras iba ha encargarse de George.
Hero no era para nada agresivo, era bastante cariñoso y agradable, le gustaba estar tranquilo y mientras nadie se metiese con él, él no metería con nadie, pero cuando se molestaba era una persona totalmente diferente, y vaya que le iría mal a cualquiera que lo hiciera enfadar.
—¿Estas bien?—preguntó Niles en cuanto entró a la habitación, Levi esta arropado y con la nariz roja debido al frío que había pasado.
—No—murmuró el chico, tenía la voz ronca de tanto haber gritado— Ellos fueron malos conmigo.
—Son unos idiotas—espetó Landon, tuvo que arrastrar a Zabbad consigo ya que el moreno quiso ir con Hero a romperle la cara a George.
—Lamento que ese maldito te haya hecho esto—habló el moreno sintiéndose culpable, Levi se encogió de hombros.
—Estoy acostumbrado—murmuró.