Después de caminar por varios minutos entre los árboles, salieron a un claro de rocas doradas. Más adelante, una enorme casa de color blanco y detalles marrones se erguía como si de un pequeño castillo se tratara. No es que fuera estrecho, pero tampoco era gigantesco como este tipo de edificaciones solían ser, sin embargo, tenía la apariencia de uno. —¿Quién vive ahí? —Amín apuntó en dirección a la extraña casa. —Los líderes. —Los... líderes... —repitió ella. Lucía confundida, puesto que no entendía nada. —Verás, los especiales estamos organizados por comunidades. Cada comunidad tiene líderes que se encargan de velar por la seguridad de todos nosotros y de que se cumplan las reglas. —Entiendo... Entonces me has traído a una comunidad de especiales. ¿Cómo es que sabes todo esto? —Te d

