Ashlyn perdió el equilibrio, cayó al suelo, y su cabeza golpeó el borde de la encimera. Sintió un dolor punzante y el calor de la sangre corriendo por su frente antes de que todo se volviera oscuro. Mientras tanto, el humo seguía saliendo por la puerta y comenzaba a inundar la casa como una neblina densa y oscura. Fue entonces cuando Zahir, que había llegado de improvisto, caminó hacia el pasillo y notó la humareda extendiéndose por el lugar. —¡¿Qué está pasando aquí?! —gritó con voz alarmada, entrando en la cocina a toda prisa. Madison, al escucharlo, se dejó caer al suelo junto a la puerta de la cocina, adoptando una expresión de angustia y dolor. Al ver a Zahir, alargó la mano hacia él, fingiendo debilidad. —No… no puedo respirar —dijo, entrecortada, con una voz afectada que dej

