Estás despedida
AVERY
He estado tomando a escondidas en el trabajo desde hace rato. No lo puedo controlar a veces. Mi compañero Liam se ha dado cuenta y ha venido a detenerme.
—¿Qué es lo que te pasa últimamente? —pregunta—Te ves muy mal y tomas demasiado.
Rodé los ojos y suspiré.
—Me siento muy agotada, Liam, de todo.
—¿Las deudas de nuevo?
Asentí.
—Este trabajo es lo único que tengo pero lo poco que gano me alcanza para comprar la comida y solventar deudas no. Y eso me tiene estresada todo el tiempo —confieso—tengo que pagar renta porque estoy atrasada y sino pago me desalojan.
—Ay, Avery, lo siento mucho. Se que aquí no pagan del todo bien así que entonces deberías considerar buscarte otro trabajo, ¿no crees? No pierdas más el tiempo aquí con ese idiota de Sebastián.
Lo miré.
—Ojalá fuera tan fácil encontrar un buen trabajo donde pueda ganar lo suficiente hasta para darme mis gustos.
Los chicos de la mesa me hicieron señas de que los atendiera. Tenía que lidiar con borrachos todo el tiempo y eso Sebastián, mi jefe, no lo veía. Me puse en pie y me dirigí a ellos.
—¿Si?
—Corazón, tráenos otra botella —me dice uno de ellos. Noto que están muy borrachos y que en cualquier momento van a empezar con el show. Estaba acostumbrada a lidiar con estos pero que se pasen de listos no. Uno se puso de pie y se dirigió a mi.
—¿Por qué no vamos a bailar, cariño?
—Quítate. Solo estoy aquí para traerles sus bebidas —les dije, dándome la vuelta para irme pero el tipo me detuvo.
—No seas así, podemos hablar con tu jefe y decirle que no nos estás atendiendo bien —amenaza y yo aprieto los puños con ganas de poner en su lugar a este Idiota pero me contengo.
—Suéltame por favor —pedí amablemente, dándole una última oportunidad.
—Vamos, no seas tímida. —su mano tocó mi nalga y eso fue la gota que derramó el vaso. Le di un puñetazo en la cara por instinto pero después me arrepentí. Se armó el alboroto, sus amigos vinieron hacia mi con intención de hacerme daño pero Liam intervino.
—Una disculpa, por favor. Mi compañera no sabe lo que hace —Liam me toma de la mano y me llevó hacia la barra, Justo cuando venía saliendo Sebastián.
—¿Qué ha pasado? —pregunta.
—¡Esa zorra me golpeo! —grita el hombre—¡deberían de correrla, ese no es el trato que tus clientes merecen! Vámonos de aquí —todos ellos se alejan murmurando pestes de mi. Sebastián me hace seña de que lo siga así que eso hago. Ya puedo imaginar lo que viene después. Mi mano arde por el puñetazo que le di pero no me arrepiento.
—De nuevo problemas —me dice el—He aguantado mucho de ti, Avery, pero creo que es momento de que descanses. Te ves fatal, estás tomando a escondidas y ahora agrestes a los clientes.
—¿A que te refieres con descansar? ¿Me darás vacaciones? —me crucé de brazos aunque sabía que no se refería precisamente a vacaciones.
—Te estoy despidiendo, Avery, en lugar de hacerme el trabajo más fácil lo pones más complicado. Es mejor que te vayas a casa —dice. De todas formas no era un gran trabajo que digamos.
—Bien, como quieras —dije, me quité el delantal y se lo dejé en la mesa. Salí hacia la barra para despedirme de Liam.
—¿Que pasó? —me pregunta.
—Estoy despedida.
—¿Que? Avery, lo siento mucho.
—No hay problema. De todas formas este trabajo no me estaba resultando. Quizás encuentre algo mejor pronto.
—Te deseo mucha suerte, y si necesitas algo llámame. Cuídate mucho. —me abraza y me voy de allí. Llego a mi casa decepcionada de la vida y con dolor de cabeza. Había tomado mucho y ahora me arrepiento. Tal vez debería de dejar la bebida.
Busqué algo que comer en el refrigerador pero estaba casi vacío. Apenas había algo de pan y mermelada y, siendo sincera, no tenía ganas de comer eso.
Me dirigí a la habitación y me acosté a dormir, durmiendo se me olvidaba lo patética que era mi vida.
•
Desperté con náuseas, me puse en pie y fui directo al baño. Me duché para que se me quitara el efecto del alcohol. Una vez estando fuera me dirigí a la cocina, había un papel cerca de la puerta, me hace pensar que lo pasaron por debajo de ella. Lo recogí y lo leí.
No puede ser.
Notificación de desalojo.
Jamás pensé que me fueran a desalojar tan pronto.
¿Y ahora que voy a hacer?
Me senté a llorar, era lo único que podía hacer en estos momentos. No tengo trabajo, no tengo a donde ir. No puedo molestar a mis padres porque sería aceptar que fracase. Me salí de mi casa para mantenerme yo misma y poder ser independiente.
Mi hermano... no estoy segura de si mi hermano quiera ayudarme.
—Odio mi vida —murmure entre lágrimas. Es obvio que no tengo el dinero para pagar la renta. Tendré que irme a más tardar mañana mismo.
Tomé el celular y le marqué a mi hermano con mucha vergüenza. Solo me gustaría que me diera lugar mientras encuentro algo mejor. Era eso o dormir en la calle.
—¿Bueno? ¿Hermanita? —contestó.
—Hola, Jasper, ¿cómo estás?
—Muy bien, ¿y tu? ¿Qué has hecho? ¿Todo va bien?
—Bueno... casi no. Me despidieron de mi trabajo —solloce—Y ahora tengo que desalojar mi casa.
—No puede ser. Lo siento tanto. ¿Te puedo ayudar en algo? Vente para mi casa, Avery, sabes que siempre vas a contar conmigo.
—Me da mucha vergüenza —le digo—No quisiera molestar. Solo sería por un tiempo mientras consigo otro trabajo y un nuevo lugar donde vivir.
—No se diga más. Pasaré por ti por la noche, tienes tiempo de empacar. Eres más que bienvenida en mi casa.
—Gracias, Jasper, de verdad te lo agradezco mucho.
—No tienes nada que agradecer. Somos hermanos. Para eso estamos. Te dejo, nos vemos más tarde.
—Claro. Cuídate mucho.
Corte la llamada mientras me limpiaba las lagrimas. Al menos tenía donde dormir estos días. Suspiré aliviada y empecé a empacar mis cosas. No era mucho lo que tenía así que no dure tanto. Extrañaría este lugar, fue mi pequeño hogar por un tiempo.
Por la noche Jasper llego por mi.
—Te he echado mucho de menos —me dice, abrazándome.
—Yo también.
Me ayudó a meter las maletas al auto y luego nos montamos. En el camino fuimos platicando de nuestras cosas y lo que hemos hecho mientras no nos vimos.
—¿Por qué te despidieron? —quiere saber.
—Golpee a un cliente por haberme tocado sin mi consentimiento—explique.
—Esa es mi hermana. Vas a ver que vas a encontrar un trabajo mucho mejor que esa porquería.
Cuando llegamos a su casa me quedé asombrada de lo grande que era. No la conocía. Me daba gusto que a Jasper le estuviera yendo muy bien. Ni me daba celos ni nada pero al menos de los dos el ha tenido éxito en sus cosas.
—Ya tengo lista tu habitación —me dice cuando entramos. —la mandé a decorar hace unas semanas, sabía que te tendría aquí para vacaciones o cosas así.
Subimos las escaleras y llegamos al cuarto. Era rosa pastel, muebles blancos y la cama. Había una ventana que daba al jardín.
—¿De verdad pensaste en mi? Que bonito —lo abracé. —Gracias.
—Eres mi hermana.
—¿Y el baño?
Abrió una puerta.
—Es este. Sin embargo hay un pequeño detalle.
—¿Cual?
—Logan Whitmore está quedándose también aquí y tendrás que compartir baño con el —dice.
Me pongo rígida cuando escucho el nombre de Logan. Hace años que no lo veo y solo recuerdo que era molesto y muy insufrible.
—Entiendo. No, no hay problema —le digo, aunque en el fondo no quería ver a ese tipo.
—Está bien. Yo ahora tengo que salir un rato pero te quedas en tu casa. Abajo hay comida por si tienes hambre, en fin, me da gusto tenerte aquí —me vuelve a abrazar—nos vemos después.
—Claro, Jasper, cuídate.
Jasper se fue así que me dediqué a ordenar mi ropa. Mi celular sonó, era mi mejor amiga Renata. Le contesté rápidamente.
—¿Si?
—Avery, ¿donde estas? Vine a buscarte pero no te encontré.
—Ya no estoy viviendo allí, Renata, me despidieron y me desalojaron de la casa.
—¿Qué? ¿Por qué no me dijiste nada de eso?
—Porque no había tenido tiempo. Todo paso muy rápido. Pero ahora estoy viviendo con mi hermano y eso me tranquiliza un poco.