AVERY Lupe ni me dijo nada cuando llegó. Cabello suelto, cabeza agachada, como si el fleco pudiera esconder la tremenda cagada entre nosotras. Las imágenes no salian de mi cabeza. Y no voy a fingir que hice el intento de buscarle la mirada. Pero ya a media jornada, la tensión era mas grande. Nos hablábamos lo mínimo y tuvimos problemas en el tercer pedido. Era un desastre. Así que ni modo, alguien tenía que ser la de la iniciativa. —Lupe —le dije, entregando un café a una clienta mientras volteaba hacia ella—. Esto está rarísimo. Frunció el ceño, una mano en la cintura, ya con actitud defensiva. —¿Y? ¿Desde cuándo es crimen cogerse a tu cuñado? Sí, ya sé que Jasper es adulto, con derecho a meter la v***a donde quiera, pero se siente un poco extraño, es mi hermano. No quiero esas ima

