El simple hecho de observar como los ojos de Daemon se tornaban cada vez más obscuros y cargados de deseo me excitaba sobremanera. Su erección se afianzaba más con la intensidad de mi mirada no podía alejar la vista de él. Recorría con mi mirada todo su cuerpo observando como contenía las ganas de mandarlos a todos salir del cuarto y arrojarse sobre mí. Lo intuía porque era precisamente eso lo que yo quería hacer. Cuando mi prima termino con su reto, todo estábamos lo suficientemente excitados como para que ya no nos importara lo que pasara en esa habitación. No supe en que momento termine con Daemon encerrada en el baño ambos desnudos como si fuéramos a ducharnos pero eso es lo último que se me ocurría hacer en ese instante. Me acorralo contra la pared llevando de manera salvaje s

