**RICCARDO** El silencio se estableció entre nosotros, y en ese instante, no había expresiones que pudieran llenar el vacío. Era un silencio cargado de oportunidades, de elecciones que aún no se habían tomado. Valeria seguía reflexionando, y yo sabía que este era solo el inicio de su travesía. —Quizás —dijo, al fin, su voz temblorosa—. Quizás necesito encontrar otra manera de hacerles entender. No sé si estoy lista para perdonar, pero tal vez pueda hallar un modo de seguir adelante sin quedarme atrapada en su juego. Asentí, buscando en su mirada la chispa de esperanza que había comenzado a surgir. Era un paso hacia la libertad, hacia una vida que no estuviera marcada por el sufrimiento y la venganza. En ese intercambio, vi en ella la posibilidad de un futuro distinto, uno en el que podr

