Un mes a transcurrido desde el día que Fiama y su amante desaparecieron de la faz de la tierra, pero es extraño, no recuerdo haber presionado el gatillo, solo recuerdo el sonido de los disparos, los cuerpos agonizando y una inmensa oscuridad que me rodeo. Las pesadillas constantes que me atormentan no cesan, las píldoras dejaron de hacer su amado efecto. Las ojeras debajo de mis ojos delatan las pocas horas que logro descansar. Me la paso trabajando de la unidad a la mansión, solo para no pensar. Mi pequeño ángel ya no llora por su padre, pero su rostro refleja la falta que le hace sus abrazos y eso me desarma por completo. Resulta que durante todo este tiempo estuve incursionando en diferentes formas que me ayuden a desahogar, sacar toda la ira que tengo acumulada y descubrí una qu

