Capítulo 6 Celosa

1198 Words
Narra Joanna No pude soportar la idea de que Alonso tuviera a otra mujer que no fuese yo. Sé que lo que hicimos esa noche no debió pasar, pero si pasó y eso me ha estado atormentado durante dos meses y lo estuve evitando, y ahora resulta que soy su asistente por un mal juego del destino, pero ¿Qué podía hacer? era eso o soportar a mi suegra durante dos meses, o al menos eso dice. Sin dejar atrás que Carlos me quería lejos para poderse ver sin problemas con esa traidora. Y ayer estaba a punto de hacerlo con él nuevamente sino hubiese sido por su hijo que entró para “buscarme”. Eso si fue frustrante. —Así que tu suegra ya se fue a vivir con ustedes. —Siento que ella ya lo sabía y lo hacen por jod3rm3. —Si y no puedo contradecir a Carlos. —Digo con mal humor. —Debe ser una bruja para que la odies. —¿Será que ella la conoce? Eso no importa por ahora. —No tienes idea. —Digo y ella bufa. —Y ¿no has pensado en separarte de Carlos? —Sé por dónde va esto. —No, porque yo aun lo amo y no me imagino estar lejos de él. —Miento y veo que en cierta manera no le gustó mi respuesta. —Pero si sientes que te ha estado engañando, ¿para que seguir juntos? —Y vaya que sabe cómo demostrarlo al contraatacar. —Es sólo una suposición, no estoy segura de ello. —Y ahora que lo pienso, entiendo el por qué me insistía en que usara ese vestido, ella quería que otros se fijaran en mí, mientras ella y Carlos se revolcaban plácidamente. —Bueno, sólo espero que todo salga bien. —Como la odio. Aun no puedo sacar de mi mente esas imágenes de aquella traición. —Te dejo. Debo volver al trabajo. —Le digo y ella asiente. … He estado tentada nuevamente en irlo a buscar y más sabiendo que Carlos se fue de viaje a USA a cerrar un negocio. Y justo cuando me decidí, aparece la misma mujer amargada de ayer. Y sin dirigirme la palabra, entra al despacho de Alonso. —Esto no puede pasarme. Y justo cuando quería verlo y sentirlo nuevamente dentro de mí, sin embargo, llega esa amargada. —Cariño. —Y en cambio, tengo a este desgraciado que sólo cree que me sigue viendo la cara de estúpida. —Hola. —Finjo una sonrisa. —Te invito a comer. —Asiento y tomo mi bolso. —Hijo. —Su voz, esa que me hace temblar. —Padre, Ximena. —Ahora conozco el nombre de mi rival. ¿Rival? Pero ¿Qué cosas pienso? Digo no negaré que ese hombre me provoca cosas que nunca sentí con Carlos, pero no significa que sienta algo mas por él, al grado como para decir que la tal Ximena sea mi “rival” —Carlos, querido. —La trepadora esa se acerca a mi “esposo” para darle un beso en la mejilla. Acción que me causa nauseas. —¿Qué haces aquí? —En cambio Alonso no me ha mirado desde esta mañana. —Vine por mi esposa para ir a comer. —Me toma de la mano y mi suegro mira nuestro agarre y por un momento sentí que eso no le gusto. ¿Estará celoso? No lo creo. —Nosotros también iremos. Verdad, cielo. —Odiosa. —Así es. —Dice sin ninguna expresión en su hermoso rostro. > … ¡Por dios! Esta comida es de lo más incómodo para mí, por el simple hecho de que mu3r0 por besarlo y que me haga suya una vez más. Me levanté con la excusa de ir al sanitario. Y una vez dentro, pude soltar todo el aire que estaba reteniendo. Me lavé la cara y antes de levantar mi rostro, siento que alguien me toma de la cintura levantándome y sentándome sobre el lavamanos. —¡Alonso! —Realmente me ha sorprendido. Se acerca a mí sin decir una sola palabra y me besa con mucha pasión, se acomoda en medio de mis piernas y puedo sentir su duro m*****o sobre la tela de mi ropa íntima. —No tienes idea de lo mucho que te he extrañado… —Dice aun en mis labios. Siento como quita mi lencería y como entra en mí, haciéndome gemir. —¡Ah! —Es el único sonido que puedo omitir. Siento como me embiste con desesperación, mientras que mi mente se nubla por la pasión que provoca. Ni siquiera me preocupa si Carlos o esa mujer nos vean. Siento que termina y nuestras respiraciones se escuchan muy agitadas. —Realmente te extrañé. —Dice mientras va recuperando el aliento. —Y yo a ti… —También trato de reponerme. Me da un beso en los labios y una vez que está bien arreglado nuevamente, sale del sanitario, y yo también me arreglo y sale. Al llegar a la mesa, pareciera que a esos dos no les había importado donde nos habíamos metido. Terminé mi comida que ya estaba fría, pero no podía hacer nada. … Ya es de noche, y Carlos se había ido a una cena con unos “socios” y la verdad lo agradezco, porque así no tendré que aguantar su hipocresía de mostrar “afecto” por mí. Y justo cuanto estaba por ver una película, tocan el timbre, así que me puse mi bata y salí de la habitación y puedo escuchar su voz nuevamente. —Alonso. ¿Qué haces aquí? —Realmente estaba sorprendida de verlo. En dos meses, solo había venido en 5 ocasiones rindiéndose a que ya no lo vería más. —Denisse, puede retirarse. —Le digo y ella asiente… ¿sonriendo? A caso … ¡No! Después hablaré con ella. —Yo vine por unos documentos. —Dice mientras me mira con una sonrisa traviesa. Al fijarme que no había nadie mas merodeando por ahí, tomo su mano y lo llevo a la habitación de invitados, esa habitación que fue testigo de nuestra primera vez. Y una vez encerrados, me quito la bata dejando mis pechos desnudos y sólo tengo una tanguita. Lo observo y veo nuevamente esa lujuria reclamando por hacerme suya una y otra vez. Él me toma de la cintura atrayéndome a su duro torso, le voy quitando el traje, hasta dejarlo sin nada. Me carga y me recuesta sobre la cama, me quita la tanguita y entra nuevamente a mí, pero está vez es para disfrutarlo. —No vuelvas a esconderte de mí. — No sé por que siento lo mismo, realmente lo dese0 desde aquella noche y no puedo entenderlo. Y por primera vez en todo este tiempo que llevo de casada y algo que no me sucedió con Carlos, me siento celosa, celosa por verlo con otra mujer que no sea yo. —Estoy… ah… celosa. —Le digo en medio del acto s****l. y escucho una leve risa. —Yo estoy igual. —¡¿Qué dijo?!
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