ÁNGELO Ángelo la llamó al teléfono cientos de veces, dando vueltas en su casa de un lado a otro y ella no contestaba, entonces les marcó a los hombres que había dispuesto para que la protegieran y estos le informaron: —Señor, ella salió disparada de la casa, ahora está en la clínica Reina Sofía, se veía muy preocupada. —Ya voy para allá. —contestó Ángelo, corriendo a la puerta. —Espera, es mejor que no vayas, —le interrumpió la huida Vivían, su secretaria muy personal, —se puede enterar de que estás siguiéndola, mejor cancela el viaje o podemos ir los dos. Ximena entró en la clínica imaginándose lo peor, cuando vio a sus padres adoptivos sentados en la sala de espera preparándose para salir. —hola, hija, solo fueron rasguños, gracias a Dios no nos pasó nada y a la camioneta que nos r

