XIMENA Salimos del hospital, nos quedamos unos días más en Hawái. Me aburrí; no era lo mismo sin Ángelo, además de estar de violinista con Mia y el novio. Aunque decían que no pasaba nada, yo sentía que les estorbaba, era incómodo cuando les interrumpía los besos o cuando Mia por estar conmigo no estaba íntimamente con su príncipe. Mejor decidimos partir a Colombia a organizar algunos asuntos, pero a vuelo de águila teníamos que ir a Italia antes de entrar en vacaciones, Italia maravillosa como siempre con ese aire mitológico y Sicilia con ese romance en el ambiente. Aunque me llenaba la mente con malos recuerdos y una sensación de fracaso, llegamos al hermoso castillo de Don Joseph, quien salió en persona a recibirnos. No se le notaban cambios, la brisa mediterránea parecía conservarlo.

