ÁNGELO —Vivían, creo que estoy enamorado. Al fin, después de tanto tiempo, encontré el amor, justo en este momento en que tengo tantos problemas. —Ángelo, me alegra, el mejor momento para conseguir el amor es el ahora; él después nunca llegará, ¿yo conozco a la afortunada? ¿Acaso seré yo, maestro? —No vivían; tú sabes que somos amigos, jefe y asistente, que cometimos el error de excedernos en confianza debido a la soledad y por el deseo, ya que eres una mujer muy hermosa y ningún hombre se resistiría a tus encantos. Lo que sucedió es que nos conocimos desde pequeños y primero fuimos amigos, que nos dejamos llevar por nuestros impulsos como borregos, fue algo muy diferente. —Eso es lo que tú supones y no por eso quiere decir que sea cierto. Si yo no hubiese sentido algo más que amistad

