XIMENA Ella decidió bailar, recordando las palabras de su amiga Mia. Era verdad que existen tantos hombres; para la muestra estaba siendo rodeada por varios galanes que le enviaban cerveza y la invitaban a sus mesas; ella con una sonrisa se les negaba diciéndoles: —Soy una mujer casada, mi esposo no demora en llegar. Un plan salió de la cabeza de un grupo de hombres que allí también ingerían alcohol; ellos querían aprovecharse de su ebriedad, llevándosela a la salida para violentarla hasta el cansancio y luego después venderla. De seguro que por esa hermosa chica, los de trata de blancas ofrecerían unos buenos dólares. Muy dispuestos a ejecutar el plan, animados por la sonrisa boba de Ximena, la rodearon llevándosela, haciéndose los amigos preocupados, claro que no contaron con la llamad

