Viktor le agarró las gafas de visión nocturna y se las quitó de forma brusca. Entonces, inició una combinación de golpes con sus puños y antebrazos. Herón se cubría, pero aquel tenía el temple de un búfalo. Los resistía, pero lo lastimaba. Evitaba que fueran letales en su rostro o cuerpo, protegiéndose. El lugar estaba en una leve oscuridad, siendo iluminado por las luces del pasillo de afuera y la lámpara del enemigo. De técnica, lo sujetó por los brazos, giró su cuerpo y utilizó su propio peso para desestabilizarlo, haciéndolo perder el equilibrio y rodar a un lado; forcejeando, giraban. Pero Herón buscaba librarse, zafarse de su dominio. Se impulsó hacia atrás y se separó de él, respirando de forma agitada. Ellos se pusieron de pie al mismo tiempo, mirando sus siluetas en las sombra

