149. MATRIMONIO POR CONTRATO —Elige sabiamente Phillip Ya es medianoche y sigo sin noticias. Lección aprendida: no volver a ocultarle nada, porque podría perderla para siempre. Solo quiero saber si está bien, si se hospedó en algún hotel o, peor aún, si decidió regresar a América. El solo pensar en esa posibilidad me vuelve loco. —Hijo, ¿puedo pasar? —La voz de mi tía, acompañada del sonido de la puerta abriéndose, me saca de mis pensamientos. —Claro, tía, pasa. Lleva una bandeja con varias cosas para cenar, pero el hambre es lo último en lo que pienso. —¿Alguna noticia? —pregunta mientras deja la bandeja en una mesita. Niego con la cabeza, sintiendo la impotencia pesando en mis hombros. —Aún nada. Solo quiero saber que está bien. Se sienta a mi lado y su presencia me trae un leve

