148. MATRIMONIO POR CONTRATO –Renegociar el contrato Elena Me sirvo otro trago de licor. El ardor en la garganta no alivia la furia que se agolpa en mi pecho. El maldito tuvo el descaro de desecharme como si fuera un trapo viejo, como si ya no le sirviera para nada. Lágrimas calientes se deslizan por mi rostro, pero no son de tristeza; son de rabia. Una rabia que me quema por dentro, que exige venganza. Quiero verlo destruido. Quiero que su mundo se desmorone, que cada cosa que aprecia se le escape entre los dedos. Quiero que llore lágrimas de sangre, como las que yo he derramado. Camino de un lado a otro por la estancia, mis pensamientos acelerados, buscando una forma de hacerlo pagar por esta humillación. No será fácil, pero tampoco imposible. Una idea comienza a formarse, y pronto u

