97. El verdadero adiós Sabine —Lamento decir que las cosas no se ven bien para la señorita —comienza el abogado, su voz grave y pausada llenando la pequeña sala donde la policía nos ha permitido hablar—. Hay muchas acusaciones en su contra: pruebas contundentes, testigos que han dado declaraciones detalladas… Solo podemos enfocarnos en la defensa, intentar reducir la pena al mínimo y buscar que el juez permita una fianza más adelante. Pero, no quiero engañarlos… Todo esto es muy delicado. Sus palabras caen como una losa sobre nosotros. La tensión en la habitación es sofocante. Miro a mi padre, sentado con la espalda encorvada, su rostro reflejando un abatimiento que nunca había visto antes. Mi madre, temblando, deja escapar un sollozo que rompe el silencio. Toda la fortaleza que aparent

