58. Señora Peterson Horatio —¿Averiguaste algo? —Observo de manera inquisitiva a mi viejo empleado con algo de inquietud. Estoy consciente de que he cometido demasiadas equivocaciones en mi vida, y que cuando me vaya de este mundo, me ajustarán cuentas en el más allá. No soy una persona creyente, pero sé que si en verdad existen el cielo y el infierno, no tendré la dicha de estar al lado de mi mujer y mi hija. Perdí todo el derecho cuando las obligué a morir con angustia en su corazón. —Bueno…la señorita Camille, murió en un accidente automovilístico hace dos años. El señor Carlo no nos informó al respecto. —¿Dos años? ¿De qué estás hablando? ¿Cómo fue que Camille murió? —De pronto siento que el peso de mis equivocaciones caen como una losa sobre mi cuerpo, aplastando lo que

