El costo de una buena intención

1342 Words
Emily Llego a casa y veo que Karisa aún no ha regresado, así que dejo mis cosas y comienzo a preparar la cena, pasta y pollo... Mi cabeza no deja de punzar y mi pecho duele cada vez que las palabras de Octavio vuelven a mi mente. Ahora no sé que voy a hacer, ¿cómo voy a trabajar todos los días, sabiendo que él está en esa oficina?, ¿qué pasará cuando tengamos que trabajar juntos?, ¿intentará humillarme cada vez que quiera?.... lo único que tengo claro es que es un idiota y no quiero saber nada de él. ****** Karisa Es un poco tarde, hace un buen rato que tuve que salir rumbo a casa, pero la película era tan interesante que Penélope y yo no pudimos dejar de verla. Lo bueno es que Jack es muy tranquilo y decidió tomar una siesta durante la película — ¡vamos! los llevo a casa — muchas gracias. Es un poco pesado ir en transporte público con un bebé. Tomo a Jack, su mochila y Penélope me ayuda con la mía. — por cierto ¿Emily no te ha hablado de mi hermano? — pues no, bueno, solo lo que te dije de la noche de la cita. — ¿ no lo ha vuelto a ver ? — pregunta con bastante curiosidad. — no, o al menos no me ha dicho nada. Supongo que ha estado muy ocupada, ya sabes, con todo lo del ascenso y los estudios. Supongo que no ha tenido tiempo. — .... supongo que si. Yo hablaré con mi hermano, para ver qué me dice. — ¡ bien!, pues me platicas que te dice. Subimos al auto de Penélope y solo tardamos 30 minutos en llegar. Al parecer Emily ha llegado a casa. Me despido de mi amiga y entro a casa junto con Jack. Emily ya tiene la cena lista, nos recibe con una sonrisa pero puedo notar en sus ojos que ha estado llorando — ¿estás bien Emily? ¿qué pasó en la oficina?, ¿en dónde estabas? — ella ni siquiera me mira a los ojos y sigue acomodando la mesa para servir la cena. — no tuve un buen día. — ¿estuviste llorando? — Emily da un respiro hondo y al fin me mira a los ojos — tengo que contarte algo — dice con un dejo de tristeza en su voz. Ambas nos sentamos en la mesa y Emily comienza a contarme todo lo que ha estado ocurriendo en su trabajo. Un nudo se forma en su garganta cuando me cuenta que el hermano de Penélope resultó ser su nuevo jefe y de toda la presión que ha estado sintiendo en los últimos días y lo peor... cómo ese idiota se atrevió a tratarla hoy. — ¿tu sabías que el hermano de Penélope sería mi nuevo jefe ? — pregunta con una voz llena de dolor que rompe mi corazón — ¡por supuesto que no!, no tenía idea de todo esto .... en verdad lo siento mucho, lo único que pretendía es que te diviertas, que saliera un rato de la rutina ... ¡jamás habría querido que algo así te pasara!. En verdad perdóname hermana — me levanto de la silla y me acerco hasta ella para abrazarla cuando veo que las lágrimas comienzan a brotar. Ahora me siento muy culpable por todo esto, Emily lo único que hace es preocuparse por Jack y por mi.... Yo solo quería verla contenta, y no es que con nosotros no sea feliz, es solo que podía notar su estrés, la rutina que parecía consumirla. ******** Octavio Es poco más de media noche cuando estoy de regreso en casa. La reunión con mis amigos no resultó ser tan divertida como lo habría deseado .... sinceramente no pude dejar de pensar en ella, ¿y si exageré con mi comportamiento?. Sacudo mi cabeza en forma de negación, ella no fue sincera. Ni siquiera ha pasado por mi cabeza tener hijos propios, mucho menos hacerme cargo del hijo de otro ... y ese pensamiento me lleva a otro, ¿en dónde está el padre de ese bebé?, ¿acaso ella es divorciada?, ¿viuda? ¿o ese bebé fue el producto de una noche de diversión? .... bueno, no es algo imposible de creer, ella se metió conmigo la primera noche. Me digo para intentar justificar los hechos. De pronto la imagen de sus ojos llenos de lágrimas vuelven a mi mente, y me siento bastante confundido. Me dejo caer en el sofá, intentando despejar mi mente cuando de pronto percibo un aroma extraño, ¿talco de bebé?, ¿podría ser efecto del alcohol?, así que me levanto y voy hasta la cocina para buscar un vaso de agua y aunque todo parece impecable, mi vista se enfoca en un objeto que no encaja, una pequeña billetera de color azul. La tomo entre mis manos y al abrirla veo que se trata de la billetera de Penélope y me pregunto ¿qué demonios estará haciendo esa mocosa en mi casa cuando yo no estoy aquí ? . ******** Karisa Es jueves por la mañana, Emily se ha quedado en casa junto con Jack, su jefe le dio un par de días libres para poder estudiar y tomar un curso Al llegar a la universidad lo primero que hago es ir directo con Penélope. —¿estudiamos por la tarde ? —pregunta en cuanto estamos una frente a la otra — Penélope ¿tu sabías que tu hermano sería el nuevo jefe de mi hermana ? —pregunto sin rodeos y por la expresión de su rostro, sé que si estaba al tanto. — pensé que sería buena idea que ambos coincidieran en el trabajo —dice, aún sin entender la gravedad de sus acciones. —¿sabes que tu hermano trató a mi hermana como si fuera una prostituta ?— Penélope me mira con incredulidad —¡ ¿de qué hablas?! — ayer que llegué a casa, Emily me dijo todo lo que había pasado, estaba destrozada... el idiota la acosó, la llevo a límite y después cuando tuvo lo que quería, divertirse un rato con ella en la oficina, la desechó como si fuera basura— Penélope no puede digerir lo que acabo de decirle, incluso le cuesta trabajo formular palabras. — Kari!, yo.... no sé, él no.... lo siento en verdad. No pensé que algo así podría pasar, lo juro. No sé por qué Octavio pudo actuar de ese modo, pero hablaré con él — le dices de mi parte que se vaya a la mierda — digo antes de marcharme molesta, dejando atrás a una confundida Penélope. ****** Octavio Es jueves por la mañana, una ligera punzada golpea mi cabeza. Mi noche no fue buena, apenas y pude dormir un par de horas... Voy entrando a la oficina y lo primero que noto es que su lugar aun está vacío, ¿llegará tarde una vez más?, esa mujer no aprende. Entro a mi oficina y lo primero que hago es beber la taza de café, esperando que me dé un poco de energía, aunque lo único en lo que pienso es en recargar mi cabeza en una almohada o dormir. — Señor Octavio, el señor André lo espera en su oficina — dice Aline, haciendo que levante mi cabeza del escritorio para ir con mi abuelo. Miro el reloj, son casi las 12 de la tarde y al pasar por su escritorio aún sigue vacío. — ¿qué pasa abuelo? — pregunto cuando estoy dentro de su oficina. — dentro de dos semanas serán las entrevistas para elegir al nuevo contador senior. Yo me encargaré de ellas — Pero habías dicho que yo lo haría — cambié de opinión. Esteban y Alejandro me ayudarán. — .... está bien, como quieras — aunque mi abuelo no lo dijo con palabras, sabía que estaba molesto, se había enojado conmigo por lo que le había hecho a su preciada contadora.
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