No me hagas elegir

4713 Words
Capítulo 10 Sábado 17 de setiembre del 2022 — Sentada en una mesa de picnic a un lado de los autobuses Últimamente no tengo muchos ánimos para escribir, pero he decidido hacerlo antes de subir al bus, escribir es una de las pocas cosas que hago que en serio me relajan. Escribir logra hacer que mi mente se drene, logra que olvide por un momento todo aquello que me ha estresado durante el día. Creo que este es uno de esos momentos en los que más necesito escribir, drenar mi cerebro y dejar solo un espacio blanco y silencioso, porque últimamente estoy teniendo mucho ruido ahí y es que han ocurrido tantas cosas en mi vida últimamente que no logro sacarlas por completo, así que reafirmo mis palabras cuando digo que esta es la mejor opción, escribir antes de subir en ese autobús, escribir antes de tener que enfrentarme con la vergüenza de no saber con quién sentarme porque mis compañeras ya no me hablan, escribir antes de tener que cumplir con mi voluntariado al lado de un chico que al parecer, nuevamente me odia… escribir antes de tener que enfrentarme a Lorcan y… su novia… En serio creí que las cosas mejorarían después de hacer las paces con Lorcan, en serio lo creí, en serio quise creer que eso pasaría, que mágicamente todo volvería a ser como solían ser antes de entrar en este internado ¡Pero me equivoqué! Porque nada está bien, nada parece ir bien y tampoco hay señales de que vaya a mejorar en algún momento. Siento que, desde que hicimos las paces, las cosas han empeorado más de lo que ya estaban ¡Y apenas ha pasado un día! Pero cada vez que mi mirada y la de Lorcan se cruzaban, sentía una horrible presión en el pecho ¡Ni siquiera he tenido el valor de acercarme para si quiera decirle “Hola”! Lo cual es una locura ¡He sido su amiga desde que tengo uso de razón! ¡Nos conocemos de toda la vida! ¡Lo he dicho miles de veces! ¡Es una persona muy importante para mí! Y ahora no puedo decirle ni un “Hola”. Me duele estar así ¿Cómo puedes dejar de hablarle a alguien a quien quieres tanto? ¿Cómo te alejas de alguien a quien quieres tanto? Se siento imposible, intentarlo duele ¡Y no quiero hacerlo! ¡No me quiero alejar de Lorcan! Pese a todo lo que sé de él, pese a que sé todo lo que le hizo a Derek, no quiero alejarlo de mí ¡Ni siquiera me importa que tenga novia! ¡Maldición! No puedo creer que él tenga novia. Ya sé que lo “Nuestro”, nuestra historia de pareja adolescente famosa y envidiada, era solo una cobertura para no hacer evidente el acuerdo entre nuestras familias, pero pensé que ambos lo respetaríamos. Cuando éramos pequeños solíamos bromear con las cosas que haríamos cuando seamos coronados como reina y consorte respectivamente. Siempre decíamos que firmaríamos leyes para que los domingos las familias jueguen cricket, los miércoles usemos ropa rosada y todos me manden cartas de felicitaciones por mi cumpleaños ¡De preferencia muñecas Barbie’s! ¡Sería perfecto! La vida sería perfecta cuando me convirtiese en reina ¡Porque al fin nadie me podría dar órdenes! ¡Yo las daría! Y qué mejor que tener a mi mejor amigo al lado para asumir semejante rol. Conforme fuimos creciendo, las bromas se fueron transformando en palabras llenas de seriedad y responsabilidad, a medida que ambos crecíamos nos íbamos dando cuenta del deber que iba a recaer sobre nuestros hombros ¡Pero todo estaba bien! Porque nos tendríamos el uno para el otro, nos íbamos a apoyar en todo momento, querer incondicionalmente en todo momento y todo sería fácil. Íbamos a ser los mejores reyes de que Isteris hubiese tenido. Pero ahora… ese sueño se ve tan lejano que me aterra, me aterra no poder cumplir nada de lo que una vez prometimos, y me duele… Jamás creí que me iba a doler el no poder cumplir una fantasía infantil… Así que, pese a que nos hemos reconciliado, siento que las cosas no van a mejorar en el futuro cercano y eso realmente me tiene algo afectada ¡Lo cual es un tanto ridículo si tienes en cuenta todo lo que me enteré de él! Aún no puedo creer que con tanta sangre fría haya admitido que sí fue participe de los abusos hacia Derek y que encima haya pretendido culparle porque supuestamente Derek no es importante por ser el hijo de un conserje ¡Eso es absurdo! Creo que ya lo he dejado muy en claro, todos tenemos los mismos derechos por el simple hecho de ser seres humanos y que Lorcan vaya a heredar una gran fortuna no le hace mejor ni superior a Derek. Este último dice que debería tratar de mantenerme lejos de Lorcan, tener siempre presente que es una persona peligrosa, pero no puedo. Nunca, ni siquiera después de su primer año en Cordelia, jamás, ninguno de los tres hermanos, ni Magnus ni Cadmus, ninguno, me dio señales de ser malas personas o quizá nunca lo noté, pero nunca imaginé que fuesen capaces de hacer ese tipo de cosas y sobre todo, no creo que sean capaces de hacerme daño, ellos son mis amigos, son mi familia, jamás me harían daño, así que, lo lamento por Derek, pero no me alejaré de Lorcan Darlington… aunque este ahora mismo no me quiera cerca… espero que algún día las cosas puedan a ser como antes… Por otra parte, creo que Derek nuevamente me odia. Es decir, en la última clase de manualidades se limitó a pintar su magnífica hada hecha de cerámica mientras yo intentaba arreglar mi cerdito de cerámica. No me habló, no me miró, intentó lo menos posible el mantener el contacto físico conmigo, lo cual me hizo sentir como a principio del año escolar, cuando su presencia me ponía nerviosa porque sabía que me odiaba. Entiendo el por qué, esta vez sí entiendo el por qué, porque él y Lorcan tienen historia, Derek y los hermanos Darlington tienen historia y no es una muy agradable. Así que, sí comprendo o intento hacerlo, el por qué Derek desprecia a Lorcan y a todos los que se le parezcan, y puedo suponer que quizá esa es la razón por la que está enojado conmigo. Después de lo que me contó, supongo que es obvio que él iba a esperar que me pusiera de su parte, que quisiera alejarme de Lorcan, pero repito ¿Cómo me alejo de alguien que ha estado a mi lado toda mi vida? La sola idea me hace sentir profundamente triste, pensar en alejarme de Lorcan me hace sentir profundamente triste. No puedo evitarlo, no puedo simplemente no sentirme así solo porque él dañó a Derek. No conozco a Derek tanto como conozco a Lorcan ¿Cómo espera que me ponga de su lado? Quizá estoy equivocada, quizá debí de ponerme de su lado ya que no estamos hablando de que Lorcan haya empujado a Derek o le haya hecho una broma pesada ¡Estamos hablando de verdadero maltrato físico! Derek está sumamente traumatizado y también está muy resentido, quizá debí de ponerme de su lado dadas las circunstancias. Es que, pese a que sé que Lorcan y sus hermanos hicieron cosas horribles, cometieron varias atrocidades por la falsa idea de que tenían derecho a hacerlas y que nadie les podría decir nada debido a sus conexiones, no puedo alejarme, no puedo dejar de quererle, Lorcan es mi mejor amigo y lo será siempre… quizá la que está mal sí soy yo… Esto me lleva a una conclusión: Mis acciones son las que me llevaron a que ahora mismo esté sentada en silencio, escribiendo en mi diario, mientras todo el mundo está arremolinándose alrededor de los autobuses para poder emprender el viaje a Bellcliff. Si tan solo hubiese sido un poco más amable con Lyn y las demás, ahora mismo podría estar haciendo planes con ellas para ir a almorzar o comprar chucherías, pero no, porque ninguna de ellas me habla, ni me miran, es como si hubiese desaparecido para ellas y es que yo misma decidí desaparecer para ellas desde el momento en que decidí llamarlas compañeras y no amigas ¡Y eso es algo que Derek me reprochó! Dijo que eso decía muchas cosas malas sobre mí y me cuesta admitir que Lorcan tiene razón al decir que la razón por la cual lo hago es porque, en el fondo, sé que no son dignas de ser llamadas “Mis amigas” ¡Yo misma lo pensé al inicio del curso cuando las conocí! Que no me convenía para mi imagen el relacionarme con ellas, pero debido a que tenían ciertas habilidades que yo no poseía, formé lo que denominé como “Alianzas estratégicas”. Creo que sí fui un poco perra, tal como dijo Lyn, y una muy mala con ellas. Con respecto a Derek, supongo que es de mala amiga y de horrible persona el no ponerte de su parte frente a la persona que le ha hecho tanto daño. Y con respecto a Lorcan… supongo que debería de ser más empática con el tema de que tenga novia y no atormentarle con el acuerdo que nuestros padres hicieron… por más que sepamos que tendremos que llevarlo a cabo cuando llegue momento… *** — Suban en orden — indican los profesores — Suban en orden — Recuerden, buen comportamiento, respeto y amabilidad — Dejen el nombre del Cordelia Wildingham College en alto Indica la directora Wildingham, mientras los alumnos suben en orden a los autobuses. Guardo mi diario en mi bolso y camino hacia la larga fila de alumnos de primer año. Suelto un suspiro, no quiero que nadie se de cuenta de lo incómoda que me siento en este momento. Tengo que ser fuerte, sé que me esperan un par de horas nada agradable en el acilo de ancianos y no tiene nada que ver con el hecho de que vaya a estar rodeada de ancianos armados defendiendo su derecho al postre extra, sino porque en serio me aterra encontrarme con el chico de gabardina negra y el cabello suelto. Dirijo mi mirada hacia el chico que camina con calma hacia la destartalada camioneta de su padre, Derek luce como un jinete del apocalipsis o alguien que está a punto de cometer un atentado, pero sé que lo que hace es dejar a flote su noble corazón, un noble corazón que está dentro de una persona que ha sufrido mucho. Quisiera poder acercarme, decirle algo, saludarlo, lanzarme sobre su espalda y pedirle que me lleve porque no me gusta caminar, o verle dibujar… quisiera poder simplemente saludarle… pero me contengo… porque tengo miedo a su reacción… tengo miedo de mi reacción… no quiero reaccionar ante él… aunque en estos momentos, incluso preferiría discutir con él a todo pulmón… — Vamos, suban, de prisa Nos indican. Le dedico una última mirada al chico de la gabardina quien sube al auto de su padre sin mirar a nadie más y entonces subo al autobús. Miro hacia todos lados, mis compañeros de clases cuchichean entre ellos, se abrazan, bromean, ríen, se muestran cosas en las pantallas de sus teléfonos. Comienzo a caminar por el estrecho pasillo en busca de un espacio vacío, pero pareciese que todos tuviesen una pareja de asiento, lo cual hace que mi ánimo disminuya un poco. Debo de admitir que uno no sabe lo solo que está, hasta que no tiene con quien sentarse en el autobús. Llego al fondo del autobús, el único asiento vacío es el que está al lado del profesor encargado de nuestro grupo. Me dejo caer con delicadeza sobre el asiento, el profesor ni se inmuta, está viendo una novela coreana en su teléfono. Diviso a mis compañeras, todas se ven alegres, como si no me extrañaran o no me necesitaran, y supongo que es así, ellas no me necesitan tanto como yo a ellas. Al lado de Lyn está sentado un regordete chico de lentes que sostiene un ovillo de lana y un ganchillo, está tejiendo lo que parece ser unos guantes de gatito y Mitsuki se los está probando. Miro mi teléfono, no me apetece hace nada, salvo leer las noticias, como que mis padres asistieron a un evento donde también estuvo la reina Margarita y el rey Felipe. Mamá es prima del rey Felipe, una muy lejana prima y también del rey Carlos, en realidad, toda la realeza europea está relacionada de una forma u otra y una de las razones por las que esto es posible es debido a que en el pasado se formaban alianzas estratégicas entre los distintos países a través de matrimonios para así obtener poder sobre los territorios europeos y mantener el linaje. Mi tátara abuela en no sé qué grado también es la reina Victoria. En el pasado era muy común el arreglar los matrimonios con esos propósitos, hoy en día ya no es tan común y por eso vemos cada vez más a los nuevos monarcas casándose por amor. No obstante, a veces se puede intentar ir en contra del destino e intentar adelantarse a los hechos, como en mi caso… o en el de mis padres… — Bajen en orden… Indica el profesor, guardando su teléfono, le faltaba un par de minutos para terminar de ver su capítulo. — Después podemos ir a la tienda de manualidades — escucho proponer a Lyn — En serio quiero que Jordan me enseñe a hacer ese punto doble — ¡Sí! Acepta Anja. — Pero primero vamos a almorzar, mi humor no es el mejor cuando tengo el estómago vacío Interviene Mitsuki. — Suki, tu humor nunca es el mejor — bromea Anja, los demás ríen — Siempre estás quejándote por algo — No lo haría si tuviera comida Más risas. Bajamos del autobús, a un lado está estacionada la destartalada camioneta del señor Ravenswood y Derek baja de ella con el rostro totalmente serio. Le dice un par de cosas a su padre y luego alza la mirada, mi corazón se detiene por una brevedad de segundo, sus ojos cafés se ven enojados, me está mirando con enojo. El nudo en mi estómago se aprieta, el chico del arete no aparta la mirada y yo tampoco. No sé qué hacer, no sé qué debería de hacer, jamás he estado en este tipo de situaciones, usualmente me dan indicaciones sobre cómo comportarme y actuar frente a ciertas personas, pero ahora solo soy una solitaria adolescente que no tiene ni idea de cómo actuar frente a otro solitario adolescente. — ¿Estás bien? Pego un salto, a mi lado está Christiana. — Sí… — la miro fijamente, lleva puesto sus habituales gafas tan gruesas que hacen ver sus ojos como los de una mosca — Eh… — bajo la mirada — Creo que será mejor que… — Espera… — me detiene — Quería que habláramos… — ¿Sobre…? Pregunto, sintiendo una sensación parecida al miedo en el fondo de mi ser. — Quería que hablásemos sobre lo que ocurrió la anterior noche… — abre y cierra la puerta — Lo sé todo, que tú y él realmente no están juntos, solo… son novios por contrato… — intenta sonreír, no lo logra — Y en verdad me disculpo si te causé alguna incomodidad o te hice pasar un mal tiempo, pero… — miro a otro lado, el chico del arete se acaba de ir — Quiero a Lorcan y él me quiere a mí… — Yo… lo sé… yo… No sé qué decir, no sé si debería de decir algo. — Solo tenlo presente ¿De acuerdo? — me mira fijamente — ¿Realmente quieres vivir el resto de tu vida al lado de una persona que solo está contigo por contrato? — Es mi amigo… — Y sé que él siente lo mismo por ti, realmente le importas — una horrible sensación comienza a presionar mi pecho — Pero, su Alteza… ¿Está bien querer continuar con ese contrato pese a que sabes qué él no desea ser partícipe? — Yo no firmé el contrato, no lo estoy forzando a nada — Sí lo haces y me imagino por qué — trago saliva — Pero no está bien forzar a alguien a que se mantenga a tu lado… Y diciendo esto, Christiana Wildingham se da media vuelta y se aleja de mí. Me quedo quieta, no sé cómo reaccionar ante tales palabras. Lorcan y yo tenemos un deber, un acuerdo que deberemos de honrar cuando llegue el momento, ella no puede interponerse en ello. No sé a qué se refiere con que se imagina el por qué me rehúso a darle fin a este acuerdo, no se hace ni una idea de lo que significa para mí ese acuerdo. Tengo que cumplir con un rol que tampoco pedí, pero al cual tengo que hacerle frente y con la cabeza en alto. La intensión de mis padres es que no vea en la situación de tener que buscar consorte, cualquier alimaña podría aprovecharse de mí por mi estatus y poder, como Anja que siempre bromeaba con el hecho de que poseo todo el dinero de Isteris, y no estoy diciendo que Anja sea una alimaña, pero sí ilustra muy bien mi punto: Por mi estatus, cualquier persona sería capaz de acercarse a mí por interés, para conseguir un beneficio, así como yo me acerco a los demás en busca de uno, lo mismo me pueden hacer a mí. Mis padres lo único que esperaban era tener que ahorrarme la molestia de tener que pasar por el engorroso proceso de conocer a alguien, desperdiciar seis años de mi vida, darme cuenta de que no es el indicado, y volver a empezar. Así que firmaron un acuerdo con los Darlington para que así, a cambio de una muy buena prestación, ellos comprometieran a su hijo menor conmigo. Mi deber será reinar este maravilloso país y algún día dejar un heredero para que la casa Vaelgaeron prevalezca. Sé que eso es lo que tengo que hacer y no tengo ningún deseo de hacerlo con otra persona que no sea la persona que escogieron para mí… no quiero hacerlo con otra persona que no sea mi mejor amigo… no quiero hacerlo con alguien a quien no quiera… no quiero hacerlo con alguien que no me quiera… Llego al acilo de ancianos “Jardines del Recuerdo”, me identifico en la recepción y ellos me dan mi lista de tareas, esta vez espero ser capaz de encontrar a Milicent O’hara y no morir en el intento o peor, siendo disparada por balas de juguete lanzadas por ancianos en guerra. Entro en el ascensor, me recuesto contra la fría pared de metal y veo los números pasar. Cierro los ojos, espero no tener que ver a Derek, espero no tener que lidiar con el hecho de que él ya no me quiera cerca, espero no tener que lidiar con esa fría mirada con la que siempre anda, no podría resistirla. Las puertas del ascensor se abren, delante de mí hay un anciano en pijama… — Eh… hola… — le observo, no lleva ni un arma de juguete — ¿Estás perdido? — el anciano solo me mira, salgo del ascensor — Te puedo ayudar a volver a tu habitación — no aparto la mirada, él tampoco lo hace — Ven… vamos… — El Círculo Rojo… — ¿Qué…? Pregunto, frunciendo el entrecejo. — El Círculo Rojo… están aquí… — ¿El Círculo Rojo…? — retrocedo un paso, esto no me da buena espina — ¿Se refiere a la secta? — Ellos lo hicieron… ellos lo hicieron… — ¿Hicieron qué…? Retrocedo otro paso, buscando con mi mano el botón el ascensor. — ¡Ellos lo hicieron! — grita, pego un salto — ¡Mira! — se levanta la camiseta, en su abdomen hay una cicatriz circular — ¡Ellos lo hicieron! ¡Ellos lo hicieron! — ¡Ah! Grito, el hombre me acaba de lanzar al suelo de un tirón. — ¡Ellos no me volverán a atrapar! — comienza a agitar los brazos como si estuviese golpeando a un ser invisible — ¡No lo volverán a hacer! ¡No lo harán! — ¡Auxilio! Grito, intentando levantarme del suelo. — ¡El Círculo Rojo está aquí! ¡Acabará contigo también! ¡Acabará contigo! — ¡Ah! Grito, cubriéndome con mis brazos y cerrando los ojos. — ¡Angus! ¡No! Escucho gritar, abro los ojos, Derek le está haciendo una llave al anciano. — El Círculo, el Círculo… — Calma Angus, el Círculo Rojo ya no existe, suelta eso… — miro la mano del anciano, tiene un bisturí — Calma Angus, estás bien… estás a salvo… ellos no te pueden hacer daño… — El Círculo… el Círculo… El hombre cae de rodillas, Derek toma el bisturí y lo guarda en el interior de su gabardina. — Necesito ayuda en el pasillo del ascensor — indica Derek a través de un radio — Angus se salió de su habitación ¿Albert, volviste a dejar la puerta abierta? — niega con la cabeza — Eres un imbécil… — ¿Él está bien…? Pregunto, viendo al anciano desmayado en el suelo. — Sí, pasa a menudo, aunque no lo creas… Contesta sin mirarme. — Derek — las puertas se abren, Ana Rose aparece junto con algunos enfermeros — Ay… Angus… — niega con la cabeza — Albert no sabe cómo asegurar bien las puertas — Ya lo dije, es un imbécil… — Llévenselo — pide Ana Rose a los enfermeros, quienes suben el cuerpo del anciano en una camilla para luego levantarlo — Iré a mi oficina a regañar a Albert — No tengas compasión de él, Anita — Deja de llamarme Anita, niño irrespetuoso Ambos se dedican una sonrisa amistosa, la mujer vuelve al ascensor, las puertas se cierran… — Ey, espera… — sigo a Derek, este ha comenzado a caminar por el pasillo — Gracias… — el chico me ignora — Parece que estás destinado a siempre estar salvando mi vida — suelto una risita — Derek… — el chico solo sigue caminando — ¿Me vas a seguir ignorando? — intento mantenerle el paso — Derek… — él sigue sin mirarme — ¡Derek! — ¿Qué…? Pregunta, mirándome, mirando cómo mi mano sostiene su brazo. — ¿Podemos hablar…? — No creo tener nada de qué hablar con usted, su Alteza… Aparta mi mano con brusquedad y sigue su camino. — ¿Por qué no? — ¿Y por qué sí? — Se supone que somos amigos — esas palabras hacen que mi pecho duela — Te recuerdo que somos amigos y los amigos hablan… — ¿Tú que sabes sobre la amistad? — niega con la cabeza — No tienes ni un solo amigo, nadie te quiere cerca… — Eso no es verdad… — ¿A no? ¿Entonces por qué estás aquí suplicando por mi atención? — No estoy haciendo eso, somos amigo, se supone que somos amigos y… — ¡No! — se detiene, choco contra su cuerpo — No lo somos, niñata — le miro fijamente — Nunca lo fuimos, solo fui… — sus ojos cafés se ven algo tristes — Tu consuelo por una semana… — Eso no es cierto… — Claro que sí y que no te des cuenta en verdad me enoja — Claro que no, eres mi amigo… realmente eres mi amigo y… — ¿Y…? — me mira con una ceja alzada — Si ahora mismo todo estuviera bien entre el imbécil de tu no novio y tú o tus locas no amigas disque compañeras y tú… ¿Me hablarías? — ¿Por qué piensas que no? — Porque te escuché — baja la mirada y nuevamente me mira — Le dijiste al imbécil ese que no tenías a nadie más con quién conversar — la punzada en el estómago no se hace esperar — ¡Oh! — exclama, soltando una risotada llena de amargura — Y luego le pediste disculpas por haberte sentido herida por el hecho de haberle visto con otra chica — aplaude unas tres veces — Para finalmente abrazarle y decirle que le perdonabas por haber sido partícipe de… de… — Derek, lo lamento, sé que te decepciona que quiera seguir siendo su amiga pese a que sé lo que le hice, pero… — mis ojos se llenan de lágrimas — Es mi amigo, así como tú, él es mi amigo y tú también, y no quiero que sigamos alejados, no quiero que tú y yo… — Te conté algo muy privado… — comienza a decir — Muy doloroso… — niega con la cabeza — Y lo único que hiciste fue perdonarle, perdonar al psicópata que me hizo esto… — se señala la cicatriz en el cuello — Y aceptar todo lo malo con tal de mantenerlo a tu lado… — Eso no es cierto — No, claro que no — ríe de forma burlona — Porque lo que realmente haces es intentar retenerlo a tu lado, obligarlo a estar a tu lado, así como ahora me estás intentando obligar a mantenerme a tu lado ¡Sin importarte lo que yo pueda sentir…! — ¡¿Tanto te cuesta verme siendo su amiga?! ¡¿Me harás escoger entre ambos?! — ¡No! ¡No quiero que escojas! ¡Solo deja de fingir que realmente te importo! — ¡Pero sí me importas! — ¡Si te importara, no perdonarías así de fácil a ese imbécil! — ¡¿A eso le llamas “No hacerme elegir entre tú y él”?! — nos miramos fijamente — ¡Es mi mejor amigo! ¡Es el chico con el que me casaré algún día! ¡Tú eres alguien a quien a penas conozco! — trago saliva — Perdón si te hago sentir traicionado por perdonarle, pero lo que pasó te pasó a ti y no a mí y tú mismo lo dijiste — Derek no aparta la mirada de mí — No quiero perder a Lorcan, pero tampoco te quiero perder a ti… — las lágrimas se acumulan en mis ojos — Pero si consideras que no puedes ser amigo porque soy amiga de Lorcan, estás en todo tu derecho de entonces alejarte de mí, porque yo no pienso alejarme de Lorcan — las lágrimas comienzan a caer — Si me haces elegir, le elijo a él — Bien… no tengo ni un problema con ello — se encoge de hombros, rebuscando algo en su bolsillo — Al fin y al cabo, era algo que ya sabía — me extiende su pañuelo de Isabelle y una hoja de su cuaderno de dibujo — Personas como tú jamás serían amigos de alguien como yo… tú misma lo dijiste… — Derek… — Solo mantente lejos de mí… — Derek… yo… El pánico comienza a invadirme. — Al fin y al cabo, tampoco quería la tuya — volvemos a mirarnos fijamente — Sigue con tu vida, reteniendo a un imbécil a tu lado con un contrato para que este no se vaya con su novia porque, aunque lo niegues como la patética idiota que eres… — su rostro está lleno de enojo — Lo haces porque estás enamorada del imbécil ese — abro al máximo los ojos, derramando nuevas lágrimas —Por eso cualquier cosa te va a valer mierda pese a que sabes lo desgraciado que es ese psicópata… — Eso no es… — No lo niegues, no te creo… — se aleja de mí — Y te daré un consejo… — me quedo quieta — Deja de ser una mierda de persona o te quedarás totalmente sola y solo podrás tener a tu lado a gente que ates con contratos y no quieres eso — mi estómago se encoge, más lágrimas caen — Nos vemos, niñata… — Derek… El chico no dice nada más, solo se da media vuelta y camina a paso veloz.
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