Capítulo 9
Jueves 15 de setiembre de 2022 – Después de hacer la tarea
Los días han seguido su curso, no ha sido una buena semana para mí. Esto es frustrante la verdad, porque he soñado con venir a esta escuela desde que era una niña pequeña y nada ha salido como lo planeé ¡Absolutamente nada! He crecido oyendo cientos de historias de mis padres cuando estudiaban en Cordelia, historias de cómo hicieron amigos leales y pasaron buenos ratos ¡Aquí fue donde mis padres se conocieron! Y fue aquí donde crearon su alianza con los Darlington y otras tantas familias que forman el pequeño y exclusivo círculo de allegados de mis padres. Pensé que al entrar en Cordelia tendría exactamente lo mismo, alianzas que perdurarían en la historia y quizá poder unirme al círculo de amigos de Lorcan, pero nada de eso ocurrió ¡Absolutamente nada de eso ocurrió! Y, aunque me cuesta un poco admitirlo, creo que la culpable soy yo.
No me había dado cuenta, hasta que Derek Ravenswood me lo dijo, que estaba dejando de ser humana por intentar ser la princesa perfecta. Toda mi vida he sido criada para cumplir un solo propósito: Ser reina. He pasado toda mi vida viendo y escuchando cómo todos se quejan por las actitudes infantiles e inmaduras de mi padre, como mi madre debe de lidiar con la vergüenza y cómo todas y cada una de las buenas acciones que mi padre ha hecho como rey, son minimizadas porque bebió un par de cervezas con unos granjeros o se lanzó de un puente con una soga atada a las piernas junto a un grupo de niños para recaudar fondos para el hospital donde estos se atendían. Papá está muy conectado a su lado humano, un rey del pueblo, quizá por eso es tan amado por los isterianos y tan reprochado por la realeza. Papá ha roto cientos de normas de conducta a lo largo de los años y parece no importarle. Sin embargo, a mí no me criaron de esa forma, me criaron para respetar esas normas de conducta, darle una imagen al pueblo de que la realeza puede representarlos, estar en contacto con ellos sin tener que comportarnos de forma poco protocolar. Mamá puso mucho énfasis en convertirme en una dama de sociedad, una niña elegante que despierte suspiros y cause sonrisas con sus gráciles pasos, supongo que su formación como bailarina de ballet la impulsó a ello. Una de las razones por las que mi madre fue elegida para ser consorte de mi padre fue precisamente aquello. Ella es hija de una familia aristocrática, la mayoría de sus parientes están en el ejército y otros tantos han pasado por el parlamento y distintos cargos como funcionarios. Ella ha tenido la educación de una dama de sociedad, una persona con comportamiento intachable de una familia intachable y que es apreciada por el pueblo isteriano, era la opción perfecta para mi padre. Recuerdo cuando era pequeña, mi mamá solía contarme historias de cómo se conocieron en la escuela, sus familias les arreglaron una cita en Bellcliff y que lo que terminó de conquistarla fue el insistente sentido del humor de mi padre, haciendo lo que sea para que ría. Ellos se quieren mucho, son muy buenos amigos, aunque soy consciente de que siempre les faltará algo a su relación y quizá esa es la razón por la que jamás concibieron otro hijo, porque para hacerlo debe de haber amor de por medio y el cariño y la amistad no son suficientes para ello… o por lo menos eso es lo que creo…
Esto me lleva a otro punto y, de nuevo, no puedo creer que sea Derek Ravenswood el que me haya llevado a darme cuenta de mis errores ¿Cómo es que un chico con el que solía discutir cada dos por tres, se haya vuelto mi única compañía en Cordelia? Durante toda la semana he estado acompañando a Derek a su trabajo en la Tetera de Emily. Todos estos días me he sentado en la misma mesa a tomar el té y comer pastelitos mientras hago la tarea y Derek se pasea por todas las mesas atendiendo a los alumnos y profesores que van a comprar algo de comer o pasar un buen rato en esa hermosa cabaña que parece sacada de un cuento de hadas ¡No puedo creer que Derek haya sido el que pintó tal majestuosidad! Ese chico debería de estar en una galería exponiendo su arte ¡Es un genio! No puedo creer las preciosidades que sus manos logran crear ¡Y no solo en pintura! Todas y cada una de las tasas y platos de Emily, han sido creadas por él, se las vendió luego de solicitar empleo, Emily también le pagó por pintar y decorar toda la cabaña. Nunca había conocido a alguien tan talentoso como Derek Ravenswood. Después de su turno, nos vamos a su cabaña donde se pone a hacer la tarea y podemos platicar un poco de todo y de nada, al mismo tiempo que termino mi propia tarea. Jamás había visto a una persona que se distrajera tanto mientras intenta hacer sus deberes escolares, es que Derek no puede mantener las manos quietas, está un segundo haciendo la tarea y luego está cinco minutos dibujando en uno de sus tantos cuadernos de apuntes que no tienen apuntes, sino cientos de dibujos hechos con carboncillo, son lo más hermoso que he podido ver. Se supone que Derek debe de mantener una beca como Anja Sharma, es decir, debe de mantener un cierto promedio de notas para mantener esa beca, pero supongo que, dado que la beca que le dieron fue a cambio de que no les interpongan una denuncia, él no tiene que cumplir con esa regla de las calificaciones o de lo contrario no invertiría tanto tiempo dibujando y más bien viviría estresado como Anja ¿Por qué rayos estoy escribiendo tanto sobre Derek Ravenswood? ¡Ah! Ya recordé… sobre quien quería escribir era sobre Lorcan Darlington…
Ya lo he mencionado muchas veces, no creo que haya necesidad de hacerlo otra vez, pero si tengo que mencionar algo nuevo en esto de intentar conectarme con mi humanidad. Derek dijo que no puedo seguir actuando como si nada me afectara, porque lo cierto es que sí me afecta por más que lo niegue ¡Y tiene toda la razón! Sí me afecta lo que está pasando con Lorcan, pero no en el sentido que Derek cree. No me afecta que Lorcan se haya enamorado de una chica, no me afecta que él no sienta nada por mí, en el sentido romántico, porque tengo muy en claro que lo único que nos une en ese sentido, lo único que hará que en el futuro seamos marido y mujer, es un contrato que nuestros padres firmaron. Así que no me afecta que él esté en una relación secreta con la hija de la directora Wildingham, es más, lo sospechaba desde que los vi conversando aquella vez, conversando en un pasillo solitario con unas sonrisas enromes en el rostro y muy cerca el uno del otro. Me alegro por él, de cierta forma, me alegra que esté experimentando ese tipo de cosas: Enamorarse. He leído mucho al respecto, suena idílico, así que me alegra que él lo esté experimentando antes de que tengamos que hacer efectivo el contrato entre nuestras familias. Lo que me afecta es que nuestra relación se vea quebrada por lo ocurrido aquella noche. Él ha sido mi amigo desde que tengo uso de razón, es una de las pocas personas a las que he podido llamar de esa forma: Amigo. Me duele no tenerle cerca, no poder conversar con él, no poder hacer nada de lo que solíamos hacer antes de entrar en Cordelia ¡Eso es, en definitiva, una de las tantas razones por las que mi estadía en Cordelia está siendo una pesadilla! Creí que, al entrar en la misma escuela en la que él estudiaba, pasaríamos un buen momento, podríamos afianzar nuestro lazo amical, pensé que él me presentaría a todos los amigos que hizo en el curso pasado y que me uniría a su grupo y sería como un eterno verano, los dos contra el mundo y un pequeño ejercito a nuestras espaldas ¡Es así como he vivido toda mi vida! Esa es una de las razones por las que siento que mi estadía en Cordelia está siendo una pesadilla. Es como si, desde que ambos estamos en el mismo internado, todo se hubiese vuelto horrible para nosotros. Ya no pasamos tiempo juntos, no podemos vernos tan seguido, no podemos platicar a gusto, no podemos hacer nada de lo que solíamos hacer antes y eso me fastidia. Ahora está enojado conmigo y no entiendo por qué. Yo no puse las reglas, yo no fui la que firmó ese acuerdo, solo quiero cumplir con mi deber sin que mi imagen quede manchada ¡¿Eso me vuelve la mala de la historia?! No lo entiendo, ambos sabemos lo que debemos de hacer, siempre lo hemos sabido ¡Hasta bromeábamos al respecto! Así que no entiendo por qué su enojo hacia mi persona ¿Es que enamorarse implica este tipo de cosas? ¿Enojarse sin motivo alguno con tus amigos? ¿O es que hay algo que no logro ver? Derek dice que sí, que la que está mal soy yo, pero no logro entender el por qué. Así que eso es lo que me afecta, porque en serio me afecta perder a Lorcan, lo cual es extraño y pone en tela de juicio mi estabilidad mental, porque después de todo lo que Derek me contó sobre Lorcan y sus hermanos, debería de querer estar lejos de él, temerle, pero… ¿Cómo logras alejarte de alguien a quien quieres mucho?
Por otro lado, y no sé si en menor medida, pese a toda la compañía de Derek, me siento algo sola. Siempre he escuchado que uno no valora lo que tiene hasta que lo pierde. Derek me dijo que no valoré a Lyn y a las demás y creo que tiene razón. Derek me explicó que fue de mal gusto, inapropiado, un tanto grosero y totalmente mal agradecido de mi parte, que le haya dicho a Jessalyn que no somos amigas y que, por consiguiente, ella sería la última persona a la que buscaría para poder solucionar mis problemas. Ahora, después de algunos días sin ella en la habitación, totalmente sola, haciendo mis tareas en silencio con una taza de té y varios pastelitos sobre la mesa, puedo admitir que quizá sí entiendo por qué se enojó conmigo. Citando sus palabras, fui una perra con ella. No valoré su presencia y amistad. Ahora que debo de hacer todo por mi cuenta, me doy cuenta de la falta de habilidades sociales que poseo, no sé cómo relacionarme con las personas que no conozco; con los Darlington fue sencillo, estuvieron ahí desde el primer momento que abrí los ojos, al igual que muchas otras personas con los que me he relacionado a lo largo de mis quince años, pero, ahora, estando en un ambiente adolescente común y corriente, me doy cuenta de que no sé cómo ser una adolescente común y corriente y eso me impide, si quiera, acercarme a saludar o algo por el estilo. Es frustrante y nuevamente me causa cierta risa el darme cuenta que la única persona con la que logré entablar una mediana amistad y relacionarme con “Normalidad” fue con Derek Ravenswood. Es una lástima que no pueda arrojarme cien kilos de ladrillos encima cada vez que quiera relacionarme con alguien…
***
— ¿Ya dejaste de escribir?
Alzo la mirada.
— ¿Ya dejaste de dibujar? — pregunto, dejando mi diario a un lado, Derek solo me mira — No te he visto coger los libros para nada — señalo la pila de libros en el suelo — ¿Haces tus tareas si quiera?
— Claro que las hago… — regresa la mirada a su cuaderno — Cuando no estoy dibujando
— ¿Me puedes mostrar?
Me estiro hacia adelante.
— Aún no está terminado — lo cierra de golpe — Quizá después
— Oh… — regreso a mi posición, he estado sentada en su mesa de trabajo toda la tarde — Bueno… — guardo mi diario en mi bolso — Yo sí terminé de hacer mis tareas — abrazo mi bolso — Ahora no sé qué hacer y aún me siguen doliendo los dedos
— Eso es tu culpa — el chico del arete suelta una risita burlona — Eres pésima en la arquería, no lograrías darle ni a un gigante parado a un metro de ti
— Gracias… — ruedo los ojos, él vuelve a reír de forma burlona — Tal vez es porque tengo un pésimo entrenador
— Tu entrenador es perfecto — frunce el entrecejo, ahora soy yo la que ríe de forma burlona — El problema es que el pupilo no pone de su parte
— ¡Ey! Sí pongo de mi parte — me quejo — Pero lo único que haces es gritarme y ponerme nerviosa
— Es que no haces nada de lo que te indico, no giras el cuerpo, no anclas bien la cuerda… — le miro, sintiendo una extraña sensación en el estómago, él sigue dibujando — Solo coges la cuerda y la lanzas a lo bestia
— Quizá, si tuvieras un poco más de paciencia conmigo, podría hacerlo bien
— No — alza la mirada, sus ojos cafés se ven serios — Lo que deberías de hacer es buscar un deporte que realmente te guste, porque jamás mejorarás significativamente si sigues haciendo algo que realmente no te gusta
— Pero sí me gusta la arquería…
— Niñata, no te engañes, noto tu cara de incomodidad cada vez que estamos en el campo de tiro
— Eso…eso no… eso no es verdad
Miro a otro lado, sintiendo las mejillas un tanto calientes. Está bien, lo admito, no soy buena en arquería y eso me frustra, porque estoy acostumbrada a ser buena en todo lo que me propongo, pero eso no signifique que me fastidie practicarlo o me sienta incómoda cada vez que piso el campo de tiro. Lo que verdaderamente me incomoda es el chico de ojos café, cabello castaño rubio amarrado en un desordenado moño y un arete en la oreja izquierda. Me pone nerviosa, siempre me está gritando, no me tiene nada de paciencia, es horrible ¡Y siempre invade mi espacio personal sin preguntar antes! Siempre está corrigiendo mi postura, la forma en la que tomo el arco, la forma en la que me paro ¡Todo! Y para corregirme, debe de invadir mi espacio y eso me desespera ¡No quiero que invada mi espacio! ¡No puedo creer que estoy gritando mentalmente por culpa de Derek Ravenswood! ¡Usualmente me guardo los gritos mentales para mi diario! ¡Pero Derek Ravenswood me irrita demasiado! Y…
— Niñata… — el chico del arete agita su mano delante de mí rostro — Niñata… — me da un empujoncito — ¡Niñata!
— ¡Ah! — exclamo, pegando un salto — ¿Qué sucedió?
— Dime tú… — me mira con atención — Te perdiste en Ponilandia
— ¿Ponilandia?
— Ya sabes… la tierra de tus pensamientos… tu mundo imaginario
— Oh… — suelto una risita — Ponilandia…
— ¿Qué pasó?
— Nada… solo pensaba en la arquería — no es una mentira — Eh… ¿Qué hora es?
— Son las… ¡Mierda! — el chico abre los ojos al máximo, sosteniendo su teléfono delante de su rostro — Son las diez de la noche, te perdiste la cena
— Oh…
Es lo único logro decir.
— Tal vez mi padre tenga algo de comida… — nos miramos fijamente — Si quieres…
— Sí… — acepto, llevando una mano a mi abdomen — Tengo hambre
— Bien — me dedica una pequeña sonrisa, levantándose de su banca — Entonces vamos
— Sí…
Repito, levantándome y siguiéndole afuera del cobertizo.
— Sube… — me indica, como todas las noches — No queremos que sus reales piernas terminen dañadas
— Pues deberías dejar de ser tan paranoico y quitar todas esas trampas para osos… — subo a su espalda, abrazándome a su cuello — O por lo menos, no cambiarlas de posición cada días y dejarme memorizar el camino a la puerta
— Con los imbéciles con los que estudiamos, no pienso hacerlo
Contesta, saltando de un lado a otro para evitar sus propias trampas.
— Pues entonces tendrás que llevarme en tu espalda hasta tu puerta todas las noches
— O tú podrías conseguirte más amigos y dejar de invadir mi espacio
— Oh… — suelto, sintiendo una punzada en el estómago — No sabía que… — muerdo mi labio inferior, de pronto siento un nudo en la garganta — Mi presencia le estaba fastidiando, no era mi intensión…
— Niñata… — miro fijamente la cicatriz en su cuello — Solo bromeaba…
— Oh… — repito, mirando hacia otro lado — Que fea broma… — respiro hondo — Creí que no te agradaba estar conmigo…
— ¿Estás llorando?
Pregunta, deteniéndose.
— No…
Miento, él solo me deposita en el suelo.
— Disculpa — le miro, él vuelve a sacar el pañuelo de Isabelle — No quise herir tus sentimientos
— Descuida, ya me acostumbré a que siempre me hagas llorar — tomo el pañuelo, limpiándome las lágrimas — Este lugar altera mis emociones
— O te da la oportunidad de explorarlos, dejarlos salir — nos miramos fijamente — Siempre te lo digo, uno de estos días vas a explotar — sonríe de lado, miro a otro lado — Y valgan verdades, luces como una persona a punto de explotar…
— Quizá tengas razón… — suelto un suspiro — Mejor nos apresuramos para llegar a la cabaña de tu padre, no quiero un castigo por no estar en mi habitación a la hora indicada…
— A sus órdenes, su Real Niñata — bromea, ruedo los ojos, negando con la cabeza — ¿Todo bien entre ambos?
— Sí, todo bien
Acepto, dedicándole una sonrisita, él me imita.
— Bien…
Volvemos a iniciar nuestro camino por entre los árboles.
— ¿No te da miedo caminar por aquí todas las noches? — pregunto — El primer día de clases, la directora Wildingham dijo que estaba prohibido para los alumnos el entrar de noche porque hay animales salvajes como osos y lobos…
— Los hay…
— ¿Y…?
— No tengo miedo…
— ¿A no?
— No… — vuelve a contestar — Además, morir siendo devorado por un oso no suena tan mal
— No digas eso…
Me quejo.
— ¿Por qué? — suelta una risita agria — Es la verdad, sería un buen final, ya no tendría que soportar a los imbécil de este lugar
— No vuelvas a decir eso, Derek, ni siquiera en broma — le regaño, él solo niega con la cabeza — ¿Qué sería de tu padre si te pasara algo?
— No pueden echarle de este lugar
— Pero no estarías para defenderle si los alumnos quisieran volver a abusar de él
— Supongo que sí…
Baja la cabeza.
— Entonces no vuelvas a decir algo así ni de chiste
— De acuerdo, cálmate, no es como que piense meter la pierna en una de mis trampas a esperar una muerte aún más dolorosa — me cruzo de brazos — Me gusta vivir, la vida es bella — seguimos caminando — Quiero seguir vivo para conocer el resto del país, ver que hay después de este bosque y ese viejo castillo medieval — nos detenemos — Quiero vivir
— Genial — es lo único que digo, él suelta una risita — Entonces hazlo y no me hagas preocupar
— ¿Te preocupaste por mí?
Pregunta, soltando otra risita, su risita burlona.
— Somos amigos ¿Verdad?
— Sí…
Contesta.
— Pues ahí lo tienes — contesto — Los amigos se preocupan los unos por los otros; nosotros somos amigos, así que es normal que… ¡Ah!
— ¡Niñata!
Siento la mano del chico sobre mí, pero ya es tarde… ambos caemos…
— ¡Ah!
El chico cae sobre mí.
— ¿Por qué nunca miras por donde caminas? — pregunta con notorio enfado, su rostro apenas es iluminado por la luz de su teléfono — Vas a hacer que piense que la s*****a eres tú…
— Lo siento…
Nos miramos fijamente.
— Como sea… — se levanta del suelo — Eres muy torpe, niñata
— Sí, ya lo has dicho muchas veces…
— Déjame ayudarte
Me extiende la mano.
— ¡Ay…!
Exclamo, intentando ponerme de pie.
— ¿Estás bien?
— Eso creo… — contesto — Auch… — me quejo, intentando sentar el pie — Creo que me torcí algo
— ¿Puedes caminar? — niego con la cabeza — Bien… — me la espalda — Sube, te llevaré a la enfermería
— Estoy bien, no es para tanto
— Igual, te llevaré en mi espalda, así caminaremos más rápido — mira a ambos lados — Ya es tarde y los animales nocturnos salen a cazar…
— Pensé que no tenías miedo
— Lo dije… — vuelve a darme la espalda — Pero también dije que quería seguir viviendo — suelta una risita, niego con la cabeza — Sube
— Está bien… — obedezco, volviendo a trepar en su espalda — Igual pienso que esto es exagerado
— Para mí no, tiene todo el sentido del mundo, eres propensa a las caídas
— Quizá tengas razón — suelto una risita — En el Castillo de Pravalon solía montar mi bicicleta y pasear por horas — sonrío — Pero siempre terminaba cayendo — río — Entonces mi madre ordenó que redujeran mi paseo en bicicleta a solo diez minutos, lo suficiente como para ir hasta los establos y regresar…
— ¿Montar a bicicleta? ¿Te gusta montar bicicleta?
— O cualquier vehículo… — contesto — Una vez, Cadmus me dejó montar su motocicleta por una cuadra — sonrío — Casi me mato, pero fue divertido y juramos que guardaríamos el secreto hasta la tumba
— Interesante…
Asiente con la cabeza.
— Sí… — me abrazo a su cuello — Logré avanzar en línea recta, pero al dar la vuelta perdí el equilibrio y casi caigo… — vuelvo a sonreír — Pero logré mantener el control y regresar a salvo, después de eso Cadmus no me volvió a permitir usar su motocicleta
— Aún más interesante…
— ¿Lo es?
— Sí, realmente sí tienes un deporte preferido — le miro con confusión — Lástima que no te permiten realizarlo — me acomoda sobre su espalda — ¿Algún otro pasatiempo?
— Pues… — intento pensar en algo — Me gusta leer, en mis tiempos libres me gustaba leer, pero ahora siento que no tengo tiempo para coger ni un solo libro que no sea para las tareas
— Es una lástima
— Lo es… — esbozo un puchero — O de lo contrario bailaba…
— ¿Bailar?
— Sí, sola en mi habitación, con los audífonos puestos — contesto — ¿Tú bailas?
— Por supuesto, me defiendo en la pista de baile
Contesta con notoria ironía.
— ¿Has ido a muchas fiestas?
— Muchísimas — reímos — Soy el alma de la fiesta
— Se nota…
Volvemos a reír.
— ¿Y por qué no te metiste a baile o algún deporte donde tuvieras que conducir algo, como cabalgata?
— Porque no me gusta sudar y no puedes “Conducir” un caballo
— Buen punto — volvemos a reír — Pero lo de sudar… ¿Es en serio?
— Muy en serio, no me gusta sudar en público
— Es la razón más estúpida que he escuchado
— Tú mantén tus estupideces contigo y yo mantendré mis estupideces conmigo
— Trato, no tengo cabeza para intentar entenderlo
— Bobo…
Más risas, realmente estoy pasando un buen momento con este sujeto, pese a todo. Es increíble cómo hemos logrado pasar de dos personas que cada vez que se topan, terminan discutiendo, a dos personas que ahora pasan la mayor parte de la tarde juntos. Derek Ravenswood es una persona muy agradable, debajo de toda esa capa de seriedad y odio, hay un chico muy lindo con el que me gusta pasar mi tiempo. No obstante, esto me hace sentir un tanto nerviosa, porque me estoy acostumbrando mucho a esto, a las caminatas nocturnas en el bosque y yo sobre su espalda, a su presencia. Derek Ravenswood se ha convertido en mi amigo y eso me hace sentir nerviosa… porque él no es la clase de persona con la que me permitirían relacionarme… por más feo que suene…
— ¿Evangelina?
Nos detenemos, hemos salido del bosque y delante de nosotros está Lorcan Darlington...