Octavio
Pocas veces, alguien me sorprende me había preparado para darle una explicación, a cada una de sus posibles preguntas, sus peticiones pensé que me pediría más porque como ella lo dijo sabe quién soy yo, y podía sacarme mucho más, pero no hizo nada de lo que espere fue, como una simple entrevista de trabajo.
Me quedo pensando si realmente escogí bien, cuando luego de un rato alguien me agita los hombros y me despierta.
— Hey amigo te estoy hablando y tu ni caso que me haces, ¿Qué paso? ¿Te rechazó? Es comprensible cualquiera que viniera con esa ridícula proposición se negaría adem... —le corte antes de siga con ridículos discursos de la vida
—Ella aceptó.
— ¡¿Qué?! ¿Cómo la convenciste? ¿La Sedujiste? Dijiste que no te involucra rías con ella porque sería un año de convivencia, por eso la escogiste a la aburrida.
— ¡Basta no es…! — la defendí, el me mira sorprendido y yo también me sorprendí por mi reacción, me aclaro la garganta y digo — quiero decir que es normal.
— Hay amigo las normales también son feas, te acuerdas en el instituto como nos burlamos de esas personas.
«En realidad eran él y su grupo de populares yo me mantenía al margen de sus acciones».
— ¡Basta!, solo digo que ella es perfecta no es linda ni fea para que no me opaque y no llame la atención, de acuerdo
— Ok, no ofenderé a tu futura esposa y bien como la ¿convenciste?
— No hice nada, le dije cuanto le daría las condiciones y listo.
— Eso es todo, no te pidió más — negué con la cabeza — alguna condición — afirmé con la cabeza — y ¿Qué es? Seguro te pidió un auto, una casa o que follaras con ella — se serie como loco como si estuviera a punto de atragantarse.
— Calla la boca, no pidió nada de eso y con lo último preferiría quedarme sin fortuna antes de tocarla, lo que me pidió es traer a vivir con ella dos mascotas — se ríe y me da palmadas en la espalda — sí que eres un tipo con suerte, ella es una tonta pudo haber sacado partido a esto, yo lo hubiera hecho — se señala con su dedo.
No quise decirle que ella si sabía quién era, y que en ella veo sinceridad, inocencia, pero definitivamente no era tonta, por la forma en como me respondió.
— ¿Cuándo te casas?
— Hoy— llamo por teléfono a mi secretaria — Susana ¿tienes todos lo necesario? — Pregunto.
— Si señor Verona, ¿Desea que haga algo más?
— No, sabe que esto es confidencial y no quiero que cometa ninguna indiscreción.
— Sí señor — Cuelgo, me dirijo a mi mejor amigo — estoy listo, vamos a mi boda serás mi padrino — nos reímos.
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Ana
1 semana después
Como explicaría mi matrimonio en una sola palabras, frío, si Octavio es el hombre más serio que conocí, bueno la verdad no conozco a mucha gente, me presento a su amigo era muy atractivo, bueno los dos lo son pero cada uno a su propia manera Octavio es como clásico, no le gusta hablar mucho y eso me agrada por que no sabría de que conversar y Edgar es jovial divertido, se nota en su actitud, coquetea con cada chica bonita que ve y me gusta observarlo como las hace reír , es rubio de ojos verdes un cuerpo escultural, solo intercambiamos palabras de cortesía nada más.
Ahora estoy frente al espejo observando mi reflejo, ha cambiado no me reconozco, el maquillaje hace milagros, pero, aunque lleve un hermoso vestido n***o, y un arreglo impecable esta no soy yo.
Tome clases de etiqueta, del cómo debo caminar, comer etc., fue gracioso como me caía con tacos, Mirian la señora que viene dos veces a la semana a limpiar me dio unos tips. Es una señora muy agradable, a cuidado a Octavio desde los 5 años. Aunque yo no la necesito para encargarme del departamento, me gusta que venga y me hable de sus hijos, de las travesuras de sus nietos.
Nunca pregunta del porque no duermo con mi esposo, ni como nos conocimos, ni de mi pasado, es mejor así, no me gustaría que alguien además de Edgar sepa nuestra situación.
— ¿Ana? — entra Octavio a mi habitación se queda paralizado un instante.
— Solo me falta el perfume — me lo pongo y observo a mi esposo que chistoso pensar en el como algo mío, lo observó por el espejo, sigue con la mirada fija en mí, me observó en el espejo, pero no tengo nada, no me puse mucho maquillaje, ¿tendré algo en mi vestido?
— ¿Qué pasa?, ¿por qué me miras de esa forma? — y como lo hubiera despertado de un sueño responde.
—¿Qué? Mmmm espera ¿para que vine? — me río de su confusión— haaa ¡sí! el auto está listo.
— Ok, vamos — en la trayectoria a su auto me repite lo que practicamos, no debo hablar mucho solo responder lo necesario esta es la primera vez que me presentar con su familia y a la sociedad como su esposa, esta noche celebramos su cumpleaños, él está muy guapo con su esmoquin, se nota que está nervioso, no me ha mirado ni una sola vez está muy tenso.
En la trayectoria a la fiesta, yo me puse nerviosa, por favor que todo salga bien, que no me equivoque, me prepare para esto estoy lista vamos tu puedes me ánimo a mi misma
— ¿Preparada? — afirmo con la cabeza— todo saldrá bien Ana, no te alejes de mi, ningún instante solo hoy voy a estar contigo, en las siguientes reuniones no lo estaré, de acuerdo.
— Si — digo, pero pasa algo que no esperaba, me acaricia la cabeza de forma tierna, casi dulce como si fuera una niña, ese gesto me lleva al pasado donde todavía era feliz.
Donde la soledad no era solo mía.
Pero parece que él se dio cuenta de lo que hizo, veo arrepentimiento en su mirada, se aleja de mí, sale del auto y cuándo abre la puerta para que salga se detiene un instante respira profundamente — vamos — nuevamente, vuelve hacer el mismo con su voz dura y mirada fría.