CAPÍTULO 3

1039 Words
Octavio En la sociedad de hoy se le juzga, a la persona por dos aspectos, la inteligencia y la apariencia. Y yo poseo las dos, pero lo primero que ven es la apariencia, por eso para escoger a mi futura esposa debe de ser bella, que llame la atención con su sola presencia, en cuanto a su coeficiente intelectual también me interesa, ahora mismo estoy tras un espejo, viendo la posible candidata para este trabajo escuchando sus respuestas y revisando sus datos personales. — Octavio, no puedo creer que estés haciendo esto, es muy loco — habla mi mejor amigo mientras se ríe. — Edgar te traje para que me ayudaras a escoger, y no para burlarte de mi- digo mientras las observo a cada una de ellas, una buena forma de saber escoger es viendo cómo se comportan, en grupo, ya que ahí se nota que actitudes tienen, si son habladoras, lideres, calladas, o con qué tipo de gente les gusta tratar. Veo que la mayoría son extrovertidas, un grupo que hablan de su ropa, zapatos maquillaje etc. otras que hablan de sus novios, otras de sus hijos. Descartadas las madres, y las que tienen novios, no quiero tener problemas con los celos, son estúpidos, solo muestra la inseguridad de las personas, es realmente patético. Pero hay una que me llama la atención, está sola en un rincón y es extraño. Porque incluso las tímidas se relacionan, veo que nadie se le acerca, cada una está pendiente de sus conversaciones y no la notan, no tiene nada que sobresalga, es delgada, lleva una falda larga y blusa gris, su busto no es ni pequeño ni grande, no es fea pero tampoco bonita, es simple. ******* — Creo que tengo a la indicada, para ser mi esposa. — digo luego de analizar los expedientes y ver su conducta. Me levanto del sillón, me sirvo una copa, y luego la apunto con el dedo. Edgar me mira como si estuviera loco y dice — ¿Es una broma verdad? — niego con la cabeza —¿Qué te has fumado? Porque de todas las bellezas que hay, escoges a la mas, lela del ¡grupo! — Mi querido amigo, tengo mis razones lo he analizado muy bien. — respondo mientras tomo mi copa —  Cuáles son tus razones para ser digna de ser tu esposa, porque se cómo eres y a ti te importa demasiado la apariencia, el vestir, el cómo comportarse, ni siquiera vas a discotecas, por no tener que relacionarte con gente vulgar, hasta en el sexo eres quisquilloso. — respira agitado— no me dijiste que tu esposa debería ser hermosa. — Estas en lo correcto, no solo bella, si no también inteligente y de buena familia, y esa muchacha no posee ninguno de esos atributos, es mas no tiene nada que me llame la atención, es por ello que esa chica es ideal. — respondo con seguridad. — ¿Por qué? — pregunta mi buen amigo no muy convencido de mi decisión. — Veras, es simple, necesito a una mujer que no llame la atención al presentarla, que se ha sumisa, y lo principal que yo, no me involucré con ella de manera personal, así cuando me divorcie de ella, no se haga escándalo y que ella no se aproveche de la situación con algún chantaje, con eso quiero decir que la quiero controlar completamente. — Ahora entiendo, viendo sus datos, no tiene familia, eso es genial, nadie más estará involucrado en este trato. — responde Edgar ya entendiendo mi plan. — pero ¿Cómo estás seguro que la podrás controlar? — He notado que es solitaria, y que a todo lo que se le ha pedido lo hizo sin preguntar es decir perfecta, baja la mirada, se sitúa al rincón para no ser para vivir con ella, imagínate si fuera linda, soy hombre tendría sexo con ella, luego se enamoraría de mí, y eso sí que sería un problema lidiar con una loca enamorada. — No sé si darte la razón, o reírme de tu gran ego, amigo es increíble lo narcisista que eres. — ríe con disimulo, pero tiene razón en algo, soy increíble. ******** Al entrar al estudio, la observo está sentada y se ve muy nerviosa, lo veo por la forma en que mueve sus pies, al acercarme, se sobresalta cuando me ve se sorprende incluso se ha sonrojado es la primera vez que noto que una chica, se pone así en mi presencia, es cierto que soy todo un adonis, pero nunca me paso que alguien reaccionase de esa forma. — Bueno señorita Benet, mi nombre es Octavio Verona, seré su jefe claro si decide trabajar para nosotros. — No entiendo creí que el trabajo era para hacer de extras en una película y la paga es inmediata por el día — dice la muchacha de ojos cafés con mucha timidez. — Esta en lo correcto y no se preocupe se le dará el dinero acepte o no el empleo al terminar esta entrevista — digo, y como le hubiera dado la mejor noticia se alegra de la noticia- bueno seré directo el empleo que le o fresco es interpretar un personaje por un año, el ser mi esposa. — ¡¿Qué? — se sobresalta — es una ¿broma? — No, yo no hago bromas, déjeme explicarme, es como actuar un año nada más, se le pagara por sus servicios obviamente y será 100 mil dólares, le daría los primeros 50 mil a medio año y el resto al final, además los otros gastos que quiera realizar será aparte de la cantidad pactada, podemos negociar, sí así lo desea. — digo, ella no reacciona parece que se va a desmayar, le doy un vaso de agua—  se siente ¿bien? Sé que fui muy directo, pero no hay tiempo, necesitó casarme de inmediato, pero solo será de apariencia, obviamente vivirá conmigo, iremos a reuniones sociales, pero dentro de mi departamento no abra intimidad- iba seguir hablando hasta que ella me interrumpe con algo que nunca imágenes que hiciera — Aceptó casarme con usted — dice con una seguridad en sus ojos que por un segundo me deja atónito.
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