CAPÍTULO 2

560 Words
Ana —¡Ana! — gritaban desde el segundo piso. Hace 3 días falleció la señora Marta, una anciana que cuidaba, a cambio de comida y un lugar donde vivir, ahora no sé qué me pasará y creo que su hermana me dará la respuesta hoy. Suspiro porque sé que no serán buenas noticias. —Si señorita Laura — respondo al entrar a su habitación. —Bueno seré directa, necesitó que te vayas, como vez ya no necesitamos tus servicios — dice mientras mira su portátil. —Si per... —digo, pero la señorita Laura me interrumpe. —¡Sí que! Mira muchachita mi hermana te trajo a casa con el fin de servirle, yo me iré pronto y venderé esta casa, tienes 2 días para irte— me grita — Pero no tengo donde ir —suplico con desesperación — si me quedó hasta que consiga un comprador. — ¡NO! ¡Yo no confió en ti — me señala con su dedo —  te daré un poco de dinero, mi hermana te dijo cuál era tu lugar aquí cuando te adoptó, ahora ella ¡murió! Nadie te necesita más. — me grita, yo solo asiento afirmando en la situación en la que me encuentro — bien —baja el tono de su voz al ver mi sumisión—  si quieres ser útil llama a la perrera para que se lleven al perro y gato. «Quiero hablar». — Pero señorita, los harán dormir — digo con suspiro porque sé que ahora sí que estoy sola— y si me los regala, yo me los llevo — porque es lo único que me queda. — Está bien, a mí no me interesa, ahora retírate. Que hago, donde voy no conozco a nadie, otra vez me quede sola, la señora marta se fue y era la única que me protegía, nunca me trato con cariño, pero tampoco me maltrato, sólo era fría. Pocas veces la veía sonreír, y solo lo hacía con sus mascotas, sus fieles compañeros, a mí también me gustaba jugar con ellos, por un momento ese silencio que vivía la casa se llenaba de ladridos de Nerón, el perro más peludo que conocí. Y me encanta como mimi el flojo gato se dormía en mi regazo por eso no los puedo abandonar fueron mi compañía, por varios años en esta casa. Mientras los acaricio a los dos les digo — Que será de nosotros— mientras suspiro abrazado a Nerón. ************* Esta es mi vida, el silencio y la soledad fueron mis únicas compañías, pero no importa ya es costumbre, como dice ese dicho si la vida te da limones pues has limonada, ojalá algún día me de naranjas. Lo que aprendí hasta hoy, es mantenerme, invisible, nadie me hará daño, y el silencio para escuchar al mundo. Mientras leo el periódico en busca de un empleo, no encuentro nada todos piden experiencia, pero hay un anunció que llama mi atención no pide experiencia es solo, ser un extra en una película y la paga es muy buena, para un día con ese dinero alquilar un cuarto, hasta que consiga un trabajo más estable. Creo mi árbol por fin me da naranja. Se necesita extras para una película, mujeres de entre 25 a 27 años, delgadas de estatura entre 1.65 a 1.70 buena paga solo por un día.  
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