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1963 Words
Caesar Hertford Cargo las pertenencias de las chicas hasta el dormitorio que comparten dentro de las instalaciones de la universidad, el mío se encuentra a un lado, no se trata de una coincidencia, todo lo planearon nuestros padres con la finalidad de mantenernos unidos y ponerme a un lado de ellas es solo una medida de precaución, saben perfectamente que no permitiría que ningún idiota se acerque a su puerta. — Por dios, estás aquí. — Grita una chica parada en el marco de la puerta, la reconozco, es amiga de Meli, ambas gritan y se dan un fuerte abrazo, mientras que Alessia se ocupa de desempacar sus pertenencias, durante el primer año no logro hacer amigas, pasaba sus días en la biblioteca y para las ocho de la noche ya estaba metida en la cama. — Hola Alessia. — Saluda alegre. — Hola vivían. — Responde al saludo con tono neutral. — Hola Caesar. — me saluda con un tono más sexy en comparación al tono que uso con Alessia. — Hola ví. — Ahora recuerdo su nombre. — ¿Vendrán a la fiesta de esta noche? — La pregunta es para los tres que estamos en la habitación. — Yo no creo que vaya. — Responde Alessia negativa. — Está vez no lo voy a permitir, tienes que venir conmigo o Lessi me matará si te dejo pasar otro año metida entre libros. — La sacude por los hombros. — Así que ni intentes negarte. Sabe que ante eso no le queda más opción que aceptar, no me molesta me resulta mucho más fácil cuidarlas si están juntas. — Y tu. — Me señala con el dedo índice.— Mantente lejos de mi, tu presencia aleja a todos los tipos guapos del campus. — Ni lo sueñes. — Salgo de la habitación para ir a la mía, está loca si piensa que voy a permitir que se les acerque cualquier idiota, por suerte después de un año ya todos saben que cualquiera que siquiera piense en hacerles daño se las vera conmigo. — Viejo ¿cómo te va? — Saluda mi compañero y amigo Ray, compartimos habitación y el campo de juego, mientras yo sirvo de mariscal de campo o quarterback, el es mi placador, se encarga de protegerme de los rivales del equipo contrario, por lo tanto tiene una gran complexión, es ancho y alto. — Llegaste a tiempo, está noche hay una fiesta súper loca, solo te diré que el tipo que la organiza es Liam de último año, sabes que ese tipo está loco. — La dichosa fiesta, no puedo negarme, tengo que ir, Meli y Alessia asistirán, no las puedo dejar solas en casa de ese carbón. — Viejo tienes que dejarlas respirar, digo se que son como tus hermanas pero el año pasado ni siquiera cogiste por estar al pendiente de ellas. — El estado de mis bolas no es tu problema. — Respondo con hartazgo. — Cuando tenga ganas de coger puedo llamar a tu hermana. — Bromeo. — vete a la mierda. Lanzo la maleta sobre la cama, me molesta la idea de que ellas asistan a las casa de ese imbécil dónde seguramente sobrara el alcohol y las drogas, pero intentar prohibirles ir sería solo darles un motivo más para asistir, si saben que algo me molesta es cien por ciento seguro que lo harán. Lo que necesito ahora mismo es un baño con agua fria. Liam y yo no tenemos lo que se dice una buena relación, no nos odiamos abiertamente pero es sabido que no le agrado desde que le robe el puesto de quarterback el año pasado, que un novato se lo arrebatará en el primer mes de universidad seguramente irio mucho su ego. Revuelvo la ropa que aún no saco de mi maleta en busca de algo para ponerme, agarro lo primero que me agrada, no es una ocasión importante, un pantalón n***o y una camisa del mismo color serán suficientes, termino de alistarme y como último una chaqueta de cuero negra ya que en esta época comienza a refrescar por las noches. Comienza a anochecer, los dormitorios de la universidad poco a poco se quedan vacíos, sin duda todos se encuentran en la fiesta del tarado de Liam. Reviso la habitación de Alessia y Melissa antes de marcharme con Ray y efectivamente como lo pensé ya no están. La ira comienza a crecer en mi interior, conforme pasan los minutos y nos vamos acercando a la casa donde es la fiesta crece más y más. — Voy a buscar algo de beber — Comenta Ray adentrándose entre la multitud. Parado a un lado de la puerta escaneo el lugar en busca de Alessia y Melissa, no me cuesta mucho encontrarlas, están juntas, mientras Melissa juega al beer pong con su amiga y otras chicas que no reconozco Alessia las observa desde un costado. — Pero que carajos... ¿que clase de ropa es esa?— Esto tiene que ser orba de ví la amiga de Meli. Está vestida con una blusa de malla transparente que deja al descubierto su sostén, lleva una falda de cuero demaciado corta para mí gusto y unas medias negras rasgadas, con unas botas estilo militar, esto no es para nada el estilo de Alessia. — Esa es Alessia, wow luce..... — ni se te ocurra decir nada. — Digo con los dientes apretados. Me quito la chaqueta negra que llevo puesta mientras me acerco y se la dejo caer en los hombros, la cubre casi por completo. — No, no ,no ,no, no vas a arruinar mi obra de arte, quita tu fea Chamarra de su cuerpo. — Le quita la chamarra y la pega a mi pecho. — No estoy bromeando vívian, quita tus manos de mi cuerpo. — Digo sin un gota de humor, me molesta la confianza que se toma, no me gusta que personas ajenas a mi me toquen. — Basta Caesar, es una fiesta no arruines el ambiente. — Pide Alessia con voz tranquila. Jodida mierda, no puedo obligarla a cambiarse de ropa, lo único que puedo hacer es alejar a los imbéciles que intenten acercarse a ella, todos aquí buscan sexo fácil de una noche, la mayoria están borrachos y el resto están a una cerveza de estarlo. — Hermano tienes que relajarte. — Me entrega una lata de Coca-Cola. — Si vas a beber entrégame las llaves del auto. Me abstengo de beber ya que la próxima semana inician los entrenamientos y lo primero que nos pide nuestro entrenador es una prueba antidoping. Estoy harto de estar en este lugar, no es más que una fiesta de sexo y alcohol, por lo menos ver qué Alessia se encuentra bien y que ningún tipo se ha acercado a ella me tranquiliza. Veo a mi amigo desaparecer con una chica en una de las habitaciones que han Sido usadas por no sé cuántas personas más. No es ni media noche, está fiesta probablemente no termine si no hasta el amanecer. ¿Que hace ese imbécil acercándose a Alessia? — Ella no bebe. — Le informo cuando le entrega una cerveza, intento arrebatarla de su mano pero la aprieta para impedirmelo. — Creo que quiero probarla. — comenta retandome, se lleva el vaso con la bebida a los labios y da un sorbo. — Amarga. — se queda con una mueca. — Es normal, es la primera vez que la pruebas, te acostumbras después de un par de vasos. — Explica el idiota de Liam intentando convencerla de seguir bebiendo, tiene las pupilas dilatadas, es claro que está drogado hasta los huesos, pero es bastante bueno disimulando. Trago tras trago observó como termina la que es su primera cerveza, no me alejo de su lado, no pienso dejarla sola con ese bastardo. — Eres del equipo de americano ¿cierto? — Pregunta una joven para llamar mi atención. — Si. — Soy Britney del equipo de animadoras. — Se presenta y se pone de puntillas para saludarme con un beso en la mejilla, la música está tan alta que tengo que inclinarme para lograr escuchar su voz, no me interesa en absoluto lo que tenga que decir, solo es una forma de no fijar todo mi interés en la mujer a mi espalda. — Para estar en una fiesta luces bastante aburrido. — Incluso mi fiesta de cinco años fue mejor que esto. — Observó mi reloj, es de madrugada, quiero largarme de aquí y es por seguro que me llevaré a Alessia conmigo. Me giro para buscarla pero no está, hace un minuto estaba justo detrás de mi y ahora desapareció, lo peor de todo es que Liam tampoco se ve por ningún lugar. — ¿Dónde está? — Interrogó a la joven. — ¿De que hablas? — La chica a mi espalda, ¿dónde está? estaba justo frente a tus ojos. — Como quieres que sepa, estaba conversando contigo. — finge inocencia. — RESPONDE. — Grito molesto tomándola por los hombros, no tengo tiempo para juegos. — Se... se fue por ahí. — Señala en dirección a las escaleras. — ¿Con quién? — Aprieto los puños. — Li.. Liam — Responde nerviosa. Golpeó la mesa que está a mi lado tirando bebidas en todas direcciones. Subo la escalera y comienzo a buscar de habitación en habitación, no pienso parar hasta encontrarla, cada puerta que abro revela a una pareja diferente teniendo sexo. Es un maldito asco este lugar, solo queda una puerta por abrir, giro la perilla pero nada sucede, la puerta no se abre, golpeó con fuerza pero parece no haber nadie dentro. No me puedo creer eso, cada maldita habitación de esta casa está ocupada, está no puede ser la excepción. Me alejo lo suficiente y de una patada por fin logro que se abra. La ira me consume al ver ese asqueroso idiota tiene las manos sobre Alessia, la tiene presionada contra la pared, con las manos recorriendole las piernas y apretando su boca contra la de ella, no parece estar consiente. Estiró su camisa por la espalda y lo mando al piso alejándolo de su cuerpo, ella inmediatamente se desvanece al perder su único punto de apollo. — ¿Estás bien? — Me agacho para revisarla, quiero evitar un escándalo por el bien de Alessia, hago mi mejor esfuerzo por contener las ganas de romperle cada hueso a ese hijo de puta. — Bastardo. — Bufa mientras se reincorpora.— Si tú no tienes lo huevos para cogertela deja que los grandes nos divirtamos un poco. No voy a permitir que diga ni una palabra más, suelto el rostro de Alessia y me giro con el puño listo para impactarlo justo sobre su nariz, pero no me basta con eso, el tipo no tiene ningún tipo de reflejos, recibe cada golpe que le propinó sin siquiera tener oportunidad de defenderse, ahora mismo es solo un costal de huesos rotos, estoy seguro que nunca más volveré a escuchar esa basura de su sucia boca. Para cuándo me despegó de su cuerpo inmóvil hay toda una multitud obsevando, ignoro sus miradas y todo a Alessia en mis brazos, quiero sacarla de aquí lo antes posible. — Llévala al auto. — Me indica Ray al verme bajar las escaleras con ella en brazos. No pongo objeción y subo a la parte trasera con ella. — Todo está bien, estoy aqui. — Acaricio su rostro, se que no entiende mis palabras, tiene la mirada perdida con la frente llena de subir por el efecto d elandeoga que recibió. Acomodo su cabello y la acerco a mi pecho para que pueda descansar, su respiración se tranquiliza y con dificultad envuelve sus manos alrededor de mi cuello.
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