DOMINIC Catalina se levanta para irse. —Me voy a la cama —anuncia. Parpadeo ante ella. —¿Ahora mismo? —Sí. Ahora mismo. Miro a mi hermana y a Sal. Una oleada de desagrado recorre mi cuerpo de nuevo. No sé quién se cree Sal. Simplemente entra en mi casa. Se ducha en la misma habitación que mi hermana. La mira como… El desagrado ruge otra vez en mí. —Bien. Sal, tu cuarto está a la vuelta… —Él estará aquí conmigo —dice Gia, claramente. La miro. —Gia, ¿qué estás…? —Estoy cansada. Muy, muy cansada, Dominic. Según el doctor, tengo una costilla agrietada y el hígado magullado. Sin contar los cortes y toda la otra mierda, y el hecho de que básicamente no he dormido en dos días. Estoy cansada, y demasiado cansada para lidiar con tus estupideces machistas. —No, Sal y yo no estamos teniend

