CAPÍTULO 5

2385 Words
Una hermosa casa muy lujosa con un estilo exquisito, rojas cortinas con espectaculares muebles dorados y una decoración de ensueño. Unas manos enguantadas sirven el coñac más caro de el mundo dentro de un extraordinario vaso de cristal para posteriormente, beberlo en un solo trago. Un espejo roto es la explicación a los cientos de trozos de vidrio que yacen sobre la elegante alfombra, junto a ella un hombre que vestía una llamativa bata de millonario color salmón se encuentra almorzado, y atado a una silla sin poder moverse mientras que frente a él podía verse la figura de un misterioso sujeto colocándole el silenciador a su arma de fuego deleitándose con mucha paciencia cada giro de el implemento de su pistola hasta que finalmente estuvo lista para disparar. Llevaba puestos unos guantes negros de motociclista para no dejar huella alguna, además de vestir un distinguido y glamuroso traje de diseñador resaltando la increíble hermosura de este pistolero desconocido. — No se lo tome a pecho señor D'gorgie. Debe creerme cuando le digo que no es nada personal. Solamente que me contrataron para liquidarlo, y como sabrá, esto es un negocio muy lucrativo — el misterioso sujeto retrajo la parte superior de su arma de fuego para dejarla cargada y lista para disparar — y lamentablemente, usted tiene enemigos muy poderosos que desean verlo muerto, para la fortuna suya, contrataron al mejor para eso... Yo. Apuntando sin mucha dedicación disparó una única vez su arma de fuego atinando con éxito a la frente de el multimillonario señor D'gorgie quien ahora solamente era un frío cadáver en el centro de el salón principal de su lujosa mansión llevando un cartel colgando de el cuello, que decía "por abrir la boca" tal y como se lo encargaron a este engalanado asesino con mucho estilo. Antes de marcharse, se miraría por última vez en uno de los trozos de el espejo que yacía sobre la alfombra, el reflejo de ese atractivo sujeto era muy familiar, podría decirse incluso que conocido. Era Noah Beliar. Al mismo tiempo a kilómetros de ese lugar, me encontraba yo saliendo de la ducha un poco más liviana de esa carga tan pesada que había sido el día de hoy con todo lo que pasó con mi jefe, luego llegar a mi casa toda destrozada por vándalos. Necesitaba una buena relajación después de todo eso. Llegar a mi habitación y observarlo allí tirado sobre la cama durmiendo tan plácidamente roncando a todo pulmón con su boca abierta como si hubiera corrido todo el día me llena de rabia que no puedo controlar, mujeres, sean muy sinceras conmigo ¿quienes de ustedes algunas vez no ha visto a su esposo dormido y le ha provocado golpearlo muy fuerte sin ninguna razón? Bueno, al menos en este caso yo tenía muchas razones para golpear a ese mal nacido holgazán, pero el cansancio pudo más que mi sed de venganza. Mis bostezos hacían que mi boca se abriera de manera exagerada, provocando también que mis ojos se humedecieran con lágrimas dando parecer la ilusión que estaba llorando. En ese preciso momento, Rick abriría los ojos, y al mirar lágrimas rodar por mis mejillas diría: — Awww... ¡pobrecilla! Llorando preocupado porque esos ladrones me robaron — se levantó para enjugar las lágrimas que había producido el cansancio y el agotamiento, luego de eso me abrazó mientras yo atónita no sabía ni siquiera que decirle — no te preocupes tontita, yo estaré bien. Solo fueron algunos golpecitos, pero necesito continuar durmiendo para recuperar un poco las energías que perdí hoy, tal vez mañana puedas prepararle una buena sopa a el amor de tu vida. Gracias por preocuparte tanto. Te amo. Rick volvería a acostarse logrando conciliar el sueño rápidamente mientras yo seguía allí sin poder entender que demonios había pasado. Luego de un rato de pensar en la oscuridad de mi alcoba, sentada en una equina de mi cama fantaseando con cosas que me gustarían que pasara, fue cuando me prometí a mí misma que al día siguiente entraría a la oficina de Noah Beliar y le declararía todo mi amor. El día siguiente llegaba como cualquier otro día de mi vida, viajando en un autobús rodeada de personas desagradables hasta llegar al trabajo, increíblemente lo único que podía subirme el ánimo en estos momentos tan difíciles, era pensar en él, ese hombre que me hacía sentir como mantequilla sobre comida muy caliente, ese que tan solo con una mirada era capaz de hacerme fantasear durante días enteros, ese hombre tenía nombre y apellido, Noah Beliar, y hoy estaba completamente decidida a entrar a esa oficina a declararle mi amor, no sabía como él reaccionaría, ni mucho menos que me responderá, pero es que ya no puedo soportar este amor tan inmenso que vive en mi corazón. Quiero gritarle las cosas tan bonitas que me hace sentir con simplemente hablarme. Resulta increíble lo inspirador que es viajar mirando a través de la ventana de una autobús, ¿verdad? Patty, mi mejor amiga, mi confidente. La única persona en toda la compañía que sabía mis más profundos secretos y viceversa. Ella era la mejor y más indicada para ser mi cómplice en esta alocada idea que había fabricado repentinamente. Ahora más que nunca necesitaba de sus informaciones mágicas para llevar a cabo mi desesperado plan. — No puedo creerlo, ayer te ví saliendo acompañada de el mismísimo Noah Beliar. De hecho todos te vimos — Patty limaba sus hermosas uñas mientras en voz baja me contaba las grandes repercusiones que trajo mi cita con el jefe — era lo que estaba de moda ayer, incluso hay quienes aseguran que tienes tres meses de embarazo. — ¡Interesante! — miré mi panza asombrada al enterarme de mi embarazo. — Lo que me duele es que no me lo hayas contado a mí primero ¿cual es la chismosa amistad que nos une? — ¡Patricia! ¿crees que si estuviera embarazada de el gerente ejecutivo de una empresa, estaría sufriendo tanto por no tener dinero? — Mmm.. No lo sé Julieta, existen muchas mujeres sin vergüenzas. — Pues no Patty, no estoy embarazada. Lo de ayer solamente fue una invitación repentina a un almuerzo que él ofreció amablemente como premio por mi gran labor dentro de mis funciones laborales. — ¿Y solo eso? — Bueno, debo confesarte algo muy importante, durante esa comida hubo un pequeño momento debajo de la mesa cuando... Él intentó besarme — apretamos nuestras manos y celebramos con una pequeña histeria al mejor estilo de niñas de primaria — es por ello que hoy vengo decidida a meterme a su oficina a hacer que todo esto se haga realidad. — ¡Qué emoción amiga! Aún no puedo creerlo ¿en serio intentó besarte? — Si Patty, tal y como lo escuchas. El problema es que lo rechacé debido a los nervios — Patty colocó sus manos tapando su rostro en señal de decepción, no puede creer que había perdido la oportunidad de mi vida. — ¿Y qué hizo él luego de eso? — ¡Nada! Solamente continuó el almuerzo de manera tranquila, y ambos fingimos que nada había pasado. Nunca me sentí tan incómoda en mi vida, creeme, no puedes odiarme más de lo que yo me odié en ese momento. — Bueno, al menos no hubo molestia de su parte, eso si que es una buena señal. Y esa idea de meterte a su oficina me gusta mucho — Patty miró disimuladamente en ambas direcciones asegurándose muy bien de que nadie nos estuviera escuchando — él acaba de llegar hace algunos momentos, lo mejor de todo es que su esposa doña gruñona no ha mostrado su rostro por acá en toda la mañana, creo que es tú mejor oportunidad. — Tengo miedo Patricia ¿Y si meto la pata? — ¡Julieta! La pata ya la metiste hace años fijándote en Rick, creeme amiga. Más bajo que eso no puedes caer... Deberías arriesgarte, de igual manera algún día moriremos todos — aconsejó la ardiente rubia sexi en el podio de la recepción. Esa debió ser el mejor aliciente para motivarme a entrar en esa oficina a devorar a mi jefe, pero aún así mis piernas temblaban de los nervios. No estaba segura si podría soportar tanta presión, era toda una locura lo que estaba planeando, además de no estar segura de ser correspondida ¿y si él por venganza, también rechaza mi beso? Miles de cosas pasaban por mi mente en ese momento. Sentada en mi oficina podía verlo tan tranquilo y trabajador mirando sus informes, es tan hermoso, tan perfecto, incapaz de hacerle daño a una mosca. Todas las condiciones estaban dadas para llevar mi plan a cabo, los demás trabajadores no llegarían hasta dentro de media hora, su esposa no había venido temprano a joder como de costumbre, y el estaba distraído leyendo sus cosas. No sabía que hacer, solamente sabía que debía tomar una decisión rápidamente. Era ahora o nunca. En ese mismo momento, pero en mi casa, Rick abría los ojos percatándose que estaba solo. Ya me había ido al trabajo y él era completamente libre de hacer lo que tenía planeado desde la noche anterior. Se levantó rápidamente para ir directo al armario donde estaba toda mi plata guardada. Sin escrúpulos, sin sentimientos, sin corazón, y sin ni siquiera tener un gramo de consideración con todo el sacrificio que invertí en conseguir esa cantidad de efectivo, lo tomó para pagar una parte de la deuda que tenía con esos peligrosos mafiosos, de esa manera lograría llegar vivo a la siguiente semana, en la cual, dentro de su pequeño cerebro estropeado, estaba seguro que trabajaría para conseguir el resto de el dinero para terminar de salir por completo de esa deuda. Quiero que conozcan un poco más de mi esposo Rick. Él, además de ser un vago, holgazán, y sinvergüenzas. Es un adicto a las apuestas, y ni siquiera a las buenas apuestas, siempre le iba al equipo perdedor ¿Y dónde consigue dinero un hombre cuando es un vago sin empleo? Exacto, endeudándose con los prestamistas, esos mismos que ahora querían verlo picado en trozos muy pequeños. Al menos con todo ese dinero que acababa de robarme, viviría una semana más. Suspiré profundamente, y tomé el valor necesario llenándome de coraje para entrar en esa oficina tratando de meterme en la cabeza, las palabras que Patty me había dicho, no podía caer más bajo de lo que ya había caído, aunque para ser sincera, no era lo único que me quería meter. Inmediatamente al abrir la puerta de su oficina, lograría percibir esa exquisita fragancia Pacco Rabanne que era como una especie de droga para mí, cerré la puerta colocando el seguro disimuladamente sin que él lo notase, Noah estaba tranquilamente sentado en su silla frente al escritorio revisando unos papeles mientras yo planeaba en mi mente como hacer para entregarme en bandeja de plata, quería verme como caperucita roja siendo devorada por el fuerte y sexi lobo con sed de sexo. — Buen día Julieta, precisamente en este momento estaba pensando en tí. Necesito que hagas el papeleo para los cortejos fúnebres de este señor, Giacomo D'gorgie. Lamentablemente murió anoche, y bueno, nosotros fuimos los elegidos para llevar el más elegante servicio posible. Asegurate por favor de que sea el más costoso y elegante por favor, su familia es muy exigente — entregó ese papel en mis manos mientras continuaba hablando sin mirarme. El momento cumbre había llegado, la hora de la verdad, debía besarlo ahora o guardarme las ganas para siempre, por un momento pensé en declinar, tirar la toalla y volver a mi oficina, pero algo dentro de mí estalló repentinamente, era como una fuerza de empuje que me llevó hasta sus labios para besarlo sorpresivamente. Cuando mis labios tocaron por primera vez los suyos, fue como una explosión de sabores y colores, mi cuerpo se transformó en una fiesta épica que hacía estremecer hasta el espacio más recóndito de mi piel erizandola hasta más no poder. Él tomó fuertemente mis nalgas y me atrajo hasta él obligándome a sentarme en su regazo, yo lo sostenía tirando de su corbata como si fuese mi bestia salvaje que buscaba domar, mi falda ahora solamente era una especia de camisa debido a que la había levantado dejando ver mi ropa interior de encaje quedando a la intemperie, en mi mente pensaba tratando de recordar si estaba bien depilada, y sí, en efecto, tenía luz verde para dejarlo entrar. Sin levantarnos, rodamos la silla de escritorio hasta un rincón donde no pudieran vernos desde afuera para poder desatar toda esa pasión que llevaba por dentro, todo ese fuego que sentía y que tenia miedo que terminara quemando su traje a consecuencia de lo caliente que me tenía mi jefe. Mi ropa interior al suelo, al igual que mi camisa y sostén. Su elegante barba me hacía cosquilla al pasar su boca saboreando mis senos como un sediento que quiere beber de un pozo. Rápidamente olvidé toda vergüenza, y ya no me sentía para nada apenada. Estaba finalmente desnuda por completo frente al hombre que en realidad amaba como tanta veces lo viví en mis ardientes fantasías eróticas, cascadas de agua mágica bajaban por mis piernas indicándole que estaba mucho más que lista para comenzar la acción, pero como todo en mi vida, no pudo ser perfecto. Mi felicidad y mi momento histórico se vió frustrado cuando comenzaron a tocar a la puerta. Era su esposa y yo estaba allí en traje de Eva sobre su esposo. — ¡Es mi esposa! — susurró aterrado mientras que yo estaba a segundo de sufrir un colapso nervioso — rápido entra al cuarto de suministros y no salgas de allí por nada de el mundo. Rápidamente entré a esa pequeña habitación dentro de su oficina luego de recoger toda mi ropa que yacía regada en el piso, mis nervios me traicionaban haciendo que tropezara con todo a mi paso, pero finalmente logré entrar al cuarto de suministros. Su esposa entró cuando ya estuve lista y él abrió finalmente la puerta. — ¿Porqué tenías la puerta cerrada? — preguntó la señora de Beliar comenzado a sospechar que algo no andaba bien.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD