Desde muy joven fui una mujer trabajadora, mi madre era una señora muy enferma, y mi padre.... De casualidad sé su nombre, por eso tal vez siempre me tocó ser el sustento de mi hogar, así fue, así me acostumbré, así me quedé. Justo llegando a mí casa ese día, sentí un gran dolor en mi corazón al ver todos mis electrodomésticos destrozados vilmente, ese tipo de sufrimiento que solo puedes entender cuando fue a tí quien te costó tanto esfuerzo comprar un objeto en específico, y en nuestro caso, lo poco que tenemos, lo he comprado yo con los sueldos de quincenas enteras, no pude evitar que todo un torrente de lágrimas salieran de mis ojos al pensar en las muchas veces que supe lo que era quedarse sin un centavo, contar de comprar mis cosas una a una. Pero ahora mi televisión estaba rota, mi equipo de sonido hecho añicos, mis muebles fueron cortados con una navaja tal vez, lo cierto es que estaban inservibles. Y muchas otras cosas que fueron estropeadas. Sobre nuestras cama, yacía Rick, mi dizque esposo. Completamente inmóvil y con muchos moretones, ropa rasgada, y laceraciones en su rostro que sangraban levemente.
Justo allí, en ese momento que estaba mirando a la escoria de mi esposo durmiendo plácidamente mientras nuestra casa había sido vandalizada, recordé claramente cuando lo conocí. Recuerdo perfectamente ese momento como si fuera una película en mi mente que se repite una y otra vez muchas veces. Él era vecino de mi madre, cuando ella finalmente murió, Rick se portó muy atento conmigo. Siendo sincera, parecía ser un hombre tan diferente a este holgazán sin remedio que duerme ahora mismo en mi habitación. Aquel Rick era, detallista, romántico, apasionado con algunas cosas. Lo suficientemente bueno como para convencerme de que merecía una oportunidad conmigo. Tan típico de los hombres al principio de una relación, fingen tan bien, que logran ocultar sus verdaderas intenciones... ¡Hipócritas! Luego de conseguir lo que quieren, muchos cambian rotundamente, al punto que parecieran ser clonados, o tener a un gemelo malvado o algo parecido. Con decirles que en nuestra primera cita, me dijo que había olvidado su cartera, y me pidió que pagase yo, prometió luego devolverme todo el dinero, pero como ya podrán imaginar, eso jamás sucedió. En ese instante, justo en ese preciso momento, debí tomar mi v****a y salir corriendo de ese lugar sin mirar atrás. Muchas hablan orgullosas de nuestra supuesta "intuición femenina", mi pregunta es ¿donde queda ese sexto sentido cuando estamos conociendo a tipos como Rick? ¿porqué muchas terminamos entonces con el corazón roto? En fin, lo cierto es que nunca dejé a Rick, a pesar de sus miles de defectos, aceptando sus desvergonzadas acciones hasta el punto que terminé siendo la persona que lo alimenta, viste, atiende maritalmente.
— ¿Qué pasó aquí? — pregunté al verlo abrir los ojos.
— ¿Qué va a pasar? ¡que nos han robado! — se levantó ligeramente quejándose de los golpes que tenía en todo el cuerpo — buscaban cosas de valor, pero al no encontrar nada, me golpearon sin piedad, y no conformes con eso, destrozaron todas nuestras cosas, las cosas que tanto esfuerzo nos costó comprar mi amor, yo te lo he dicho. Debemos comprar una casa en otro lugar, aquí la delincuencia es muy peligrosa.
— ¿Habrán robado a algunos de los vecinos? — pregunté tragando todas sus mentiras
— ¡Vaya usted a saber! — se acostó nuevamente para intentar seguir durmiendo.
De manera repentina vino a mi mente la preocupación por algo muy valioso que guardaba en mi armario, así que rápidamente fuí a asegurarme de que continuara allí sano y salvo. Rick intrigado se levantó de la cama para caminar tras de mí queriendo mirar de que se trataba. Al abrir la puerta de madera revisaría hasta el fondo de mí ropa, suspiré profundamente al encontrar una pequeña caja de zapatos que contenía en su interior algunos miles de dólares que había logrado reunir durante los últimos años, eran mi mayor tesoro, mi esperanza de algún día poder comprar ese automóvil de mis sueños. Al contarlos frente a Rick, pude constatar que todo el dinero estuviera completo mientras que él miraba mis ahorros como una salida a ese terrible problema que lo estaba comenzando a meter en aprietos.
— Supongo que tendré que usar todo este dinero para reponer las cosas que dañaron esos vándalos — escondí nuevamente mi preciado botín en el mismo fondo de el armario cerrando la puerta de madera tal y como estaba — el fin de semana cuando tenga más tiempo libre.
— Bueno mi amor, deberías limpiar todo ese desastre de allá afuera mientras yo me acuesto a descansar, necesito recuperar energías.
— Claro Rick ¿quién más? — mi resignación no conocía límites.
Alrededor de dos horas, me costó volver a dejar todo en su lugar. Era bastante triste ver mi casa en esa circunstancia, y aún peor resultaba pensar que debía abandonar mi sueño de un automóvil propio para poder arreglar todo nuevamente, pero ¿quién más lo haría si no era yo? A Rick estando sano le costaba levantarse de la cama, ahora que había recibido esa paliza, tendría una excusa perfecta para durar otro año más sin buscar empleo, mi suerte no pintaba bien como para cambiar, solamente empeoraba con el pasar de el tiempo.
Al terminar finalmente de arreglar toda la casa, estoy lista para una buena ducha antes de dormir. Arrojo mi ropa esparciéndola por todo el piso de nuestra habitación, esa exquisita sensación cuando sabes que ya nadie te está mirando, que ninguna persona te juzga desde ningún lugar, y puedes dejar salir esa panza que llevabas todo el día presionando para tratar de verte más delgada. Las primeras gotas de agua provenientes de la regadera golpeaban mi rostro cayendo renuentes a través de el resto de mi cuerpo comenzando a empapar todo mi ser, mis ojos cerrados eran la mejor forma de dar rienda suelta a mi mente para que recordara todos los eventos que sucedieron esta tarde, en especial ese momento cuando los labios de mi hermoso jefe me apuntaron con la intensión de besarme. Necesitaba saciar esas ganas desesperadas de sentirlo cerca, al menos en mi imaginación. Pero no había manera posible en la que me metiera en la cama con Rick, así que tuve que recurrir a otras opciones.
— Creo que de nuevo somos solamente ustedes y yo — le dije a mis dedos antes de comenzar mi sesión de auto amor en el silencio de mi baño pensando en el amor de mi vida, Noah Beliar.