Caníbal.

1661 Words
Pov Luca Estresado. Impaciente. Sofocado. Esas son las tres palabras que me podrían definir en estos momentos. Llevo una hora y media en el salón de literatura, y el único pensamiento que e tenido a sido salir corriendo y borrar todas mis horas de esta materia. Al parecer nuestra maestra de siempre tuvo un accidente, por esa razón enviaron a una suplente, que lo único que a hecho es dirigirse a nosotros como si fuéramos niños de cinco años, poniendo canciones de ukelele y cantando con su chillona voz reventándome los tímpanos. -Dios, esto es un infierno.-se queja desde atrás, y en voz baja, Endial. -Si tu la estás pasando mal imagina como la paso yo, que tengo a Luca con instinto asesino a mi lado. -Cállate.-le dije a Kabet antes de que la profesora volviera a entonar una ridícula canción que hablaba sobre caballos y pollos.-¿Esto es una broma?.-pregunté en un tono un poco alto logrando que la maestra dejara de tocar y me observara. El silencio absoluto que se formó fue un alivio para mis oídos. -¿Sucede algo señor Morgan?.-preguntó la maestra mirándome de una manera extraña. Solo la miré de mala gana y comencé a guardar mis cosas, no iba a soportar un minuto más de esa tortura. -Alumno Morgan, ¿acaso usted no se siente cómodo con mi método de enseñanza?. Molesto volví mi vista al frente encontrando una mirada confusa de su parte, que cínica es la gente hoy en día. -No es mi intensión sonar grosero, pero su método de enseñanza apesta, ¡No nos está enseñando nada!, solo a tocado su cosa esa desde que entró.-cierro mis ojos y respiro de manera profunda.- Definitivamente no estoy de acuerdo con el hecho de que venga a mostrarnos como canta más de una hora en lugar de venir a enseñarnos la materia que debe, esto es ridículo. Tomé mi mochila y me puse de pie, casi al mismo tiempo Endial y Kabet me siguieron. Usualmente no soy el tipo de chicos que se salta clases o las deja a mitad solo porque le viene en gana, soy todo lo contrario, pero cuando me irrito llego a ser muy extremista, y poco me importaba si aquella patética maestra me reportaba con el director. -¿Ya terminó?.-preguntó el agente Harrison apenas salí del aula, el estaba recostado en la pared a lado de la puerta. -Nah.-respondió Kabet haciéndose el malo.-nos salimos de clases porque somos cool. Eliot solo se rió y asintió con la cabeza mientras yo sacaba mi móvil y revisaba mi horario. -¿No nos vas a decir que está mal o algo así?.-preguntó Endial.-ya sabes, eso hacen los adultos. -La adultez no fluye por mis venas, aparte yo faltaba por semanas a mi instituto y de igual me gradué. -Porque mi tío Fer te ayudó.-le dije guardando el celular. Ya no tenía clases, podía regresar a casa. -Son detalles irrelevantes en la historia.-respondió poniendo mala cara y dirigiéndose a la salida. -Quien fuera Luca para tener un guardaespaldas tan divertido.-dijo Kabet. -No es mi guardaespaldas. -Pues lo parece, no a dejado de esperarte fuera de cada clase, y eso que se lo pediste, de lo contrario estaría en el salón con nosotros.-parloteó Endial. -Son muy molestos.-dije comenzando a caminar. -¿Oye, no estas olvidando algo?.-preguntó el rizado. Lo quedé mirando con el ceño fruncido y volvió a hablar. -Tienes una loca de hermana a la que debes ir a recoger siempre.-explicó y rodé los ojos. -Ella ya está afuera. -¿Cómo..? -Cállate de una vez Kabet.-pidió de manera nada amable Endial. -Sabes, tu manera de dirigirte a mi es algo grosera, deberías asistir a terapia de hermanos, ya sabes para que me ames más y me maltrates menos. Yo solo los escuchaba e ignoraba, siempre era así. Son dos chicos muy entusiastas que se pegaron como lapras a mi cuando nos conocimos, ellos solo llegaron a mi mesa y me dieron comida a mitad de una clase porque según ellos estaba muy delgado. Al principio los miré mal, luego Kabet se atragantó con un jugo de naranja y me calleron mejor, ¿que puedo decir? Fue amistas a primera vista, o eso dice Endial. -Hey, cuidado amigo.-dijo un chico alto que me frenó antes de chocar con él.-deberías ver por donde vas, puedes lastimarte. Alto, cabello n***o, ojos verdes y musculoso. Jamás lo había visto por aquí, pero su rostro se me hacia conocido. -¿Nos conocemos?.-preguntó y él arrugó el ceño antes de sonreir. Alcé una ceja en su dirección y el borró su sonrisa. -Lo siento, me hicieron la misma pregunta esta mañana.-comentó.-Un gusto, soy Devon Steven, seré el nuevo entrenador de baloncesto. -¿Usted es el conocido del capi?.-preguntó a mi lado Endial. -Soy el tio de hecho.-respondió. Oh, por eso su rostro se me hacia familiar, se parecia un poco a David. Ellos continuaron conversando mientras yo analizaba al tipo, y si soy sincero sus ojos verdes no quitaban el hecho de que tenia un toque cara de malandro. A ver, no es por ser malo o juzgar, pero tenia pinta de que en cualquier momento iba a sacar un cuchillo y robarme algo. -Me voy.-dije y antes de que el chico hablara comencé a caminar hasta el coche. Ahí ya estaba Barbie y los Harrison, uno jugando a las palmitas con mi hermana y el otro miraba en dirección a la entrada. -¿Era Devon Steven?.-preguntó Eliot. Asentí sacando las llaves del coche y quitandole el seguro para que Barbie pueda entrar. -¿Te hizo algo? ¿Te pregunto algo?. Negué y abri la puerta trasera para tirar mi mochila, faltaba esperar a los idiotas de mis amigos, hoy ibamos a hacer una maqueta de quimica en mi casa. -No desgastes tu linda voz hablando demasiado.-dijo con sarcásmo y rodé los ojos. -Okey.-respondí y Eliot suspiró frustrado mientras su hermano se reía. -Mañana tenemos el primer entrenamiento con el nuevo entrenador.-llegó Endial pasando su brazo por el hombro de Kabet. Él... bueno el venía luchando con el empaque de una paleta, Kabet odia los empaques, según él quitan un poco de gusto y son dificiles de abrir. Nunca podré refutarle a lo segundo. -Vamos hasta tu casa y de ahi se libran de nosotros ¿de acuerdo?.-dijo Esteban sacando unas llaves del bolsillo y dandoselas a Eliot. -Son iguales.-comentó Kabet con los ojos muy abiertos. -Actualmente se nos denomina gemelos, pero puedes llamarnos como quieras, es un pais libre.-le dijo Esteban sonriendo. -¡Muevanse! ¡Tengo hambre!.-gritó Barbie desde el asiento de copiloto. -Dios mio, a veces olvido que esa loca existe.-susurró Kabet antes de meterse la paleta a la boca. Al menos había logrado abrirla. -¡¿A quién le estas diciendo loca, bobolico ingenuo?! -Ya vamos a empezar.-susurré al mismo tiempo que Endial. Nos montamos al coche mientras esos dos se seguían gritando, al menos aun no han llegado a esa parte donde se tiran cosas, esa es una de las peores. -Al menos no soy una niñita llorona.-se burló cuando vió que Barbie hacia un puchero. Ni me molesté en consolarla, es parte de su drama pelionero con Kabet. Solo espero que ese "odio" que se llevan no termine mal. Pov Desconocido Uno. Dos. Tres. Fueron los segundos exactos en los que tardó Skyler Morgan en salir de aquel edificio viejo, donde seguramente podría estar el cuerpo sin vida de algun chico de las entregas de esta tarde. Tenía unos cuantos golpes visibles en su rostro, un hilo de sangre en su barbilla y tenía una venda en su brazo. A pesar de ello se veía hermosa, más que hace dos años. -Muevete, ella ya se fue y el jefe está esperando noticias.-dijo el ojiverde mientras se ponía de pie. Lo seguí y entramos al lugar, parecía una bodega abandonada, en el centro de todo se veía un cuerpo, sinceramente no supe reconocer al tipo, su oreja estaba mordida, al igual que varias partes de su rostro y abdomen, el resto tenía cortes profundos. -Esto es asqueroso. -Tu platónico es toda una fiera.-dijo mi acompañante.-hasta canibal te salió, deberias tener cuidado, en un descuido te puede arrancar de un mordisco la.. -Cierra la maldita boca de una vez.-le dije acercandome al cuerpo, revisé su pierna buscando su tatuaje. Saqué el cuchillo que tenía en mi cinturilla y me coloqué un guante de latex antes de cortar el musculo entero de atras de su pierna, odiaba hacer este tipo de cosas, ver mucha sangre me marea. -No voy a poder.-le dije al ojiverde apenas clavé el objeto. -Que marica.-susurró y me empujo para ponerse los guantes y continuar con el trabajo.-Si quieres seguir aquí vivo tendrás que adaptarte, no siempre voy a salvarte el culo. -No tendría que hacerlo si no me hubieras obligado a entrar a esta estúpida organización. Él se levantó de manera rápida y colocó el cuchillo en mi cuello presionando lo suficiente como para que un hilo de sangre rodara por mi cuello mezclandose con la del difunto. -Pues deberás acostumbrarte.-susurró.-porque el jefe necesita gente, y de la única manera que puedes irte es en una camilla y una sabana cubriendo tu putrefacto cuerpo. Así que comienza a adaptarte, porque apenas el jefe mate a tu perray a toda su familia, va a comenzar a fijarse en nuestro trabajo, y si no le sirves te mata, ¿Entendiste maricón de mierda?. -Si, ahora quitame esa porquería de la garganta.-dije mirandolo mal. Él se alejó y siguió con lo suyo mientras yo limpiaba mi herida. Bien sabía como iba a acabar esto, y aunque ella me encante sé que no podrá ser, no me quedará más que conformarme con lo poco que me ofrecerá el jefe, luego de eso le tendré que decir adiós a aquella canibal, porque el jefe cumple con su palabra, aunque le toque quemar el país entero.
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