Ojo por ojo.

2314 Words
-Llevas hablando de la misma persona desde que llegaste y no se a quien te refieres.-dijo Monique desde su sillón. Fernando estaba en la cocina haciéndole unos bocadillos de jamón y crema, yo había llegado desde hace más de media hora y le había comentado la mala vibra que me generaba Devon, pero nunca lo nombré. -¿Recuerdas hace dos años cuando estábamos en el instituto?.-pregunté y asintió.-¿recuerdas al chico malo?. -Como olvidar a tremendo hombre, si es que era hermoso.-dijo y Fernando la miró mal.-pero tu lo eres más mi amor. -Es él de quien te hablo.-dije recuperando su atención.-choqué con él en el instituto de los chicos. -¿Y lo mandaste a investigar así como si nada?.-preguntó Fer. -Obvio. -Pero... -Pero nada, cuando nazca tu hijo vas a desconfiar de todo, aunque dejes tu trabajo, el miedo no se va.-le dije y iré el estomago de Monique, no se notaba, pero ahí había un ser humano.-así que si siento que debo investigarlo, voy a investigarlo. Un silencio se formó, Monique sabía a que se dedicaba Fernando, era un tema que se les dificultaba a ambos, él porque lo amaba y ella porque lo odiaba, era complicado para ellos. El vibrar de mi reloj me distrajo del silencio incómodo, era un mensaje con documentos que había mandado a pedir hace unas horas. -Me voy.-avisé.-nos vemos luego. Sin esperar una despedida salí directo a mi casa a prepararme. Hoy, luego de dos años, por fin tendré algo de acción. (...) -¿Dónde vamos?.-me pregunta Mike luego de 5 minutos en silencio. -A el centro comercial. -¿Con el uniforme del trabajo listo?. Suspiré de manera dramática antes de meterme al estacionamiento. -En las bodegas e este centro comercial hay gente que está en el grupo de los que mandaron a matar a Rick, vamos, exterminamos a esos hijos de puta, conseguimos información de ese Bradik Lisbon y nos preparamos para molerlo y hacerlo sufrir hasta que se muera.-le expliqué apagando el auto y presionando el botón de mi reloj. La agencia había mejorado todos sus dispositivos, entre estos el reloj. Ahora tenía más opciones para guardar la vestimenta y trajes del oficio, podíamos mover el coche con un par de botones y podíamos ordenar armas que había en la OIS y tenerla en segundos en la mano. -¿Cuántos son?.-preguntó cambiando su ropa de igual manera. -No tengo idea, pero tengo claro que son menos de cuarenta.-dije sacando un arma de mi bota izquierda. -No se si recuerdas, pero antes de ir por venganza debes avisar, así se está preparado.-dijo buscando un arma en su reloj. -Pues lo no esperado es lo que más se disfruta, así que andando.-dije y comencé a caminar. Mike caminaba a mi lado cargando sus dos armas, una vez fuera la puerta que daba a las bodegas del centro comercial. Lo miré al mismo tiempo que él me miraba a mí, asentimos al mismo tiempo y luego el dio una fuerte patada a la puerta. Dentro habían más de 30 personas, la mayoría con armas y apuntando en una libreta, creo yo, la cantidad de cajas que subían a un camión. Cuando la puerta se abrió todos nos voltearon a ver, hubo un momento de silencio en el que se quedaron procesando lo que estaba sucediendo, fue cuando Mike y yo le soltamos un tiro a los dos más cercanos que ellos reaccionaron. Todos se tiraron a nosotros con lucha cuerpo a cuerpo y tiros, Mike me cubría y yo a el mientras le volábamos la cabeza al que se cruzara. No fue hasta que quedaron unos diez que la cosa se volvió picante. -¿Cinco y cinco?.-pregunté a Mike mientras tiraba mi arma y sacaba un cuchillo. Me había quedado sin balas. -Me parece perfecto. Nos separamos, yo derecha y él izquierda. Cinco gorilas me siguieron, solo uno llevaba un arma y por como la sujetaba sabía que no era el mejor en ello, vi un tubo unos pasos más adelante, avancé más rápido y lo tomé antes de darme vuelta y darle un golpe seco al que venía más cerca de mi. Este se quedó sin aire. -Veamos, ando de buenas, así que el primero en darme información sobre su jefe se gana la salvación de su vida.-dije tranquila. Dos de ellos quisieron ayudar al tipo que estaba tratando de recuperar su aire, pero el los alejó de manera brusca y me miró con enojo. Uy, creo que se molestó. -Maldita puta.-susurró y me rodearon. No era momento, pero la imagen que tuve de cinco hombres rodeándome, hicieron que mi mente perversa apareciera. -¿Eso significa que quieren a las malas?.-pregunté y uno se acercó de manera rápida dándome un puñetazo. Vale, que me han agarrado con la guardia baja. -Okey, si así lo desean.-dije grabando el rostro del que me había golpeado al mismo tiempo que sacaba mi cuchillo. Todos vinieron hacia mi al mismo tiempo, esquive varios golpes mientras regresaba otros tantos y apuñalaba al más cercano, el primero en caer fue al que había dejado sin aire al principio. El resto seguía intentando golpearme pero ser un poco baja y rápida me daba ventaja, cuando le di con el tubo a uno de los gorilas en la cabeza sentí a otro agarrarme del cabello. Ay que rico. No era momento para esto querido lado perverso. El mal nacido me jaló hacia el haciendo que arrastre un poco mis pies, antes de que haga algo mandé mi pierna hacia atrás y le di una patada en sus partes logrando que haga su agarre más fuerte y me pasara el brazo libre por el cuello. Otro de los gorilas se acercó a quitarme el tubo, pero cuando lo tuve cerca le clavé el cuchillo en el estómago y lo retorcí haciendo que grite, al mismo tiempo que el malandro que me aprisionaba me apretaba más fuerte del cuello. Traté de pegar mi barbilla a mi pecho lo más que pude, me estaba quedando sin aire, cuando logré tener un poco más de aire abrí mi boca y atrapé parte de su brazo entre mis dientes, mordiéndolo. Él gritó, pero no me soltó, así que lo hice de manera más fuerte, no fue hasta cuando sentí el pedazo de su carne en mi boca que noté que me había soltado. Escupí lo que tenía en la boca y miré a los que me quedaban, dos mirando anonados al que le había destrozado la piel con los dientes, uno agonizando con el cuchillo en el estómago y otro mirándome con furia mientras agarraba su brazo con fuerza. Solo quedaban tres, era un avance. Corrí hacia el apuñalado y quité el cuchillo haciendo que brotara sangre de manera escandalosa de su estómago. El que tenía el arma al fin decidió sacarla y apuntarme, disparó pero no me dio, era un novato. El mordido, como ya lo había llamado, agarró el tubo que yo había soltado y caminó hacia mi junto al que me había golpeado al principio, el otro trataba de apuntarme, gastando las balas. -Maldita loca.-me habló el mordido a la vez que caminaba de manera lenta hacia mi al igual que el otro tipo. El novato seguía jugando tiro al blanco con el arma. Entre los dos me tentaban, uno a mi lado derecho y el otro del lado izquierdo, se acercaban de manera lenta a mi, como si se tratara de un cazador a su presa. Cuando el primer chico intentó acercarse de manera rápida, al mismo tiempo que el mordido levantaba el tubo para darme en la cabeza, fui rápida y di un paso al frente agachándome mientras clavaba el cuchillo en el muslo del gorila golpeador, al mismo tiempo recibió un golpe en su hombro por parte de el mordido. Este se fue al piso adolorido mientras yo me levantaba y le hacia frente al mordido, el maldito ni siquiera se veía mareado por el dolor. A lo mejor un mordisco no fue suficiente. -¿Te escondes detrás de un tubo?.-pregunté en mofa mientras de reojo miraba al novato, estaba mirando cuantas balas le quedaban. -Voy a matarte, maldita puta. Pero primero voy a enseñarte lo doloroso que puede ser una mordida.-dijo mirándome las tetas de manera descarada. Maldito asqueroso. Él soltó el tubo y se acercó a mi, lanzó el primer puñetazo, el cual pude esquivar. Aproveché su "golpe" para tomarlo del brazo herido y hacerle una llave, pero se soltó casi de inmediato haciendo que caiga del culo al piso. Tuve suerte de reaccionar antes de que me diera con el tubo en la cabeza, porque el muy maldito lo volvió a agarrar, me levanté y esperé que intentara darme con el objeto para evitarlo y darle una patada en la mano, mandando a volar el tubo varios metros y dejándolo con la mano adolorida, un puñetazo directo a su nariz lo hizo retroceder un paso, pero rápidamente se acercó y me dio un golpe en el pecho, me agarró del brazo y yo con mis manos le agarré del cuello. El hacía fuerza por quitarme y yo apretaba lo más que podía, pero era muy fuerte, cuando aflojé un poco el tomó ventaja y me agarro de la otra mano. -Maldita, ahora vas a terminar viendo como todos los que estén cerca de ti terminarán como el tarado de la vez pasada, ¿Cuál era su nombre? ¿Richard?.-preguntó haciéndose el pensativo, así que con furia aproveché y me colgué de su cuello, mordiéndolo. Le saqué un pedazo más mientras él intentaba quitarme de encima, pero yo me le había pegado como garrapata. Hice lo mismo varías veces, creo que incluso le arranqué media oreja. Luego de un rato lo noté débil, calló mientras se desangraba en varias partes, el suelo se veía lleno de pequeños pedazos de carne. Carne que había arrancado con mis propios dientes. Lo vi agonizando un poco, así que le pisé la cara de manera fuerte, escuchando como el hueso de su cráneo crujía, creo que era suficiente. Estaba por ir hasta el chico que tenía clavado el cuchillo en el muslo cuando el sonido de un disparo y un dolor agudo se instaló en mi brazo, me di vuelta y vi al novato perplejo. El muy hijo de puta me había disparado. Avancé hasta él de manera tranquila, mi brazo no dolía mucho, estaba enojada, y mucho. Él soltó la pistola con manos temblorosas y dio varios pasos atrás, había quedado contra una pared, así que antes de que escapara me acerqué de manera rápida y lo aprisioné a la misma. Escupí sangre hacia un lado. -La sangre de tu compañero no es muy de mi agrado.-le susurré acercándome a su rostro, saqué mi lengua y le di un lametón a su mejilla, lo sentí temblar.-me pregunto si la tuya tendrá buen gusto. -No..no me haga nada por favor.-susurró. -¿Estás dispuesto a colaborarme?.-pregunté de la misma manera. Venga, que el brazo comenzaba a dolerme. -Si, si. Pero no me mate, tengo una familia, no puedo dejarlos a la de... Toqué un punto en su cuello noqueándolo, había caído como costal de papas, di media vuelta y vi al gorila golpeador agonizando, no lo entendí hasta que vi el cuchillo, lo había clavado en una parte del muslo que se desangra de manera rápida, pero es doloroso. Sonreí con malicia y fui hasta el, quitando de manera lenta el objeto, este se quejó. -¿Para quien trabajas?.-le pregunté. Este tragó con fuerza antes de contestarme. -No te diré una mierda. -Si no hablas antes de morirte ten por seguro que iré por tu mujer...-dije y me observó de manera indescriptible.-o bueno, por ambas, según vi se llevan muy bien, ¿son mejores amigas?. Oh no, que idiota, son hermanas. Leí su archivo, y su rostro alarmado me confirmó que toda la información leída era real. -Bradik Lisbon y D.S.-susurró lastimero. -¿D.S?.-pregunté confusa.-¿quién es ese?. -Es mano derecha del señor Bradik, no se sabe su nombre, solo lo llaman D.S. -Descríbelo. -Alto, cabello oscuro, ojos verdes, musculoso, tenia un tatuaje... -¿Cómo era el tatuaje?. -Era un dragón, lo tiene... Se quedó a medias, su voz se apagaba y sus ojos comenzaron a ponerse en blanco. Mierda. De una sola estocada clavé el cuchillo en su pecho, dejándolo sin vida al momento de tocar su corazón. ¿D.S? ¿Quién era ese hijo de puta y porque su descripción me sonaba tanto?. Suspiré y me miré el brazo, solo tenía un roce. Novato estúpido. Unas cajas moviéndose hicieron que me girara y lanzara mi cuchillo hacia donde provenía el ruido, un suspiro ahogado me hizo alzar una ceja. Mike estaba con la mano en el pecho, el cuchillo había quedado clavado en una pared, cerca de su oreja. -Maldita loca.-me susurró separándose del objeto. -¿Conseguiste algo?.-pregunté. -Bradik esta intentando aliarse con algunas mafias, pero no lo a conseguido, nadie confía en él.-señaló y me observó la boca-¿comiste algo?. Asentí y apunté detrás de mi, el cuerpo del mordido estaba rodeado de los pedazos de su carne. Mike trago grueso y me miró, no expresé nada antes de escucharlo suspirar. -¿Tu conseguiste algo?. -Muy poco, pero aún me queda algo.-dije y el me miró curioso.-un novato en busca de salvar su vida.-culminé apuntando al novato inconsciente.-Vamos, tenemos mucho que hacer. Mike agarró al novato y salió antes de mi, yo di vuelta y miré el escenario, el piso lleno de cuerpos y sangre, sonreí al darme cuenta que esto no pasará por alto el maldito de Lisbon. Ojo por ojo, fueron sus palabras. Lastimosamente para él si a mi me saca un ojo yo le saco dos... Aunque me toque usar la maldita boca.
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