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Las dos amigas, caminaron por los pasillos de la gran universidad tenía la esperanza de encontrarse con Julián, y que ambos pudieran dar alguna conversación al azar. Pero nada de eso ocurrió, ni siquiera en las próximas dos horas, Julián no le prestaba atención en ningún momento. Y eso comenzó a poner muy ansiosa a Lía.
Cuando se hizo el tercer recreo, y todos estaban caminando para cambiar de materias; Lía se desesperó ya no lo volvería a ver.
Las 2 horas restantes, le tocaba química y era una materia que no compartían.
Con algo nerviosismo cómo se puso de pie acercándose a Julián. El mismo, estaba guardando sus cosas y no le había prestado atención.
—Hola —dijo ella un poco torpe, mirando hacia abajo.
—Hola Lia —dijo él con su sonrisa amable, pero a diferencia de las veces anteriores. No añadió nada más.
Se puso de pie y simplemente desaparece por la puerta; dejando a Lia confundida y un poco triste.
"¿Por qué..?"
Decidió tomar sus cosas a velocidad de la luz, arrojando los lápices adentro de la mochila y saliendo a toda prisa. Comenzó a seguir a Julián, el mismo íba a paso rápido, y ella quería saber hacia dónde se dirigía.
Algunos estudiantes, salían más temprano, mientras que otros.
Ella tenía que quedarse para la demás materias.
En cuanto atravesó en el gran salón, pudo ver que Julián se dirigía a la salida.
Finalmente salió hacia afuera. Pudo ver que se dirige hacia su moto, y lo peor de todo es que había una chica esperándolo.
—¿Y esa chica..? —se preguntó en voz alta, cubriéndose con una columna.
Julián, esta vez sí se veía muy sonriente, y para su sorpresa.
Se besaron.
—¡Lo está besando! —expresó.
Ambos se dieron la vuelta por aquel sonido.
Eso, rompió todas las esperanzas de lía punta haciéndole el corazón un poco más pequeño de lo que ya lo tenías.
Se alejó corriendo, con lágrimas en los ojos ponte sintiéndose torpe por el dolor en su corazón. Debido a que no lo conocía hace mucho tiempo, pero así se sentía.
"¡Eres torpe Lía!"
Corrió hasta llegar a unos escalones solitarios de afuera de la universidad.
Dejó caer sus lágrimas, y se sintió muy solitaria en ese instante. Miró a lo lejos del comedor; preguntándose si él la hubiera acompañado en ese día.
Al parecer, la había ignorado porque estaba con otra chica, y no sabía ni siquiera por qué había cambiado tanto de repente.
—¿Acaso ella era la ex novia..? — preguntó en voz alta.
Cuando se calmó; después de 15 minutos, se miro en un pequeño espejo de su cartera y se acomodó el cabello.
—¡Estoy lista! —gritó.
Unos chicos que pasaron la miraron raros.
Estaba presentable. Con la frente en alto siguió caminando dentro de la universidad.
Aunque dentro de ella sentía un extraño hueco, que había aparecido de repente después de ver a Julián con aquella chica.
***
Al día siguiente, pudo ver: Julián era el mejor persona de siempre; sonreía con sus amigos hacía bromas y ella decidió no mirarlo.
"¿Para qué..? él estaba con alguien —pensó—. Había roto mi corazón sin querer, y yo soy un poco orgullosa en ese aspecto".
Se sentó por primera vez, bastante metros lejos del. No quería saber nada de Julián.
De la persona que le había roto el corazón.
—¿Por qué nos sentamos tan lejos..? —quiere saber Karen y añadió:— No veo.
Estaban en el último asiento.
—Me interesa estar lejos... cerca de él —comentó un poco tartamudeante.
—Espera —comentó poniendo una mano delante de ella —¿Lo quieres cerca o lejos?
—¡Lejos!
—¿Y eso por qué..? siempre estabas ansiosa por estar lo más cerca posible.
—No me interesa.
—¿Me dirás qué pasa?
Lía, con paciencia y con dolor le explicó a Karen lo que había visto.
—¡Es un desgraciad0! —gritó Karen, varios estudiantes se giraron.
—¡Karen!
—¿Tú crees que será la ex novia..? —preguntó Karen mirandolo de reojo..
—No sé, pero a mí me dejó en el olvido.
—Eso es lo malo cuando tienes novias desde hace poco tiempo, aparecen y se olvidan de todo.
—Ya veo; ya me di cuenta —Dijo en tonos sarcástico, cerrando los ojos y haciéndose hacia atrás.
Sabía que Julian no la miraría; pero en parte no perdía la esperanza.
De vez en cuando durante la clase, volteaba con disimulo a verlo, cuando se acaba algo de su mochila.
Julián, a veces la miraba y a veces no y eso, la esperanzaba un poco, pero en parte se sentía triste de tener esa tonta esperanza dentro de ella.
Con los ojos llenos de lágrimas, caminó por el recreo y lo peor de todo es que sola porque Karen había tenido que ir a la fotocopiadora.
Eso solo había hecho qué se encuentre en soledad.
Se sentó en unos escalones alejados, mientras a lo lejos pudo ver qué Julián estaba al parecer hablando por teléfono con alguien.
Sonreía.
Y eso no hacía más que hacerle romper el corazón un poco más.
"¡Su sonrisa es fea!"
Bajó la vista, y decidió caminar unos escalones, de pronto se tropezó con alguien cuando vio la caída inminente, sintió unos brazos rodearé la cintura.
—Ten cuidado —comentó una voz gruesa, y levantar la vista se encontró con Kevin. Kevin, había sido su primer amor en la secundaria hace muchos años.
Pero nunca le había prestado atención solamente había sido una especie de amor platónico, que nunca llegó a tener ni siquiera una oportunidad.
Ese amor solamente estaba puesto en sus recuerdos y en su memoria. Él, ni siquiera sabía de su existencia.
—Hola, ¿sabes que tú fuiste mi amor platónico por año..? —dijo, de repente, sin poder creer lo que había dicho.
Pero estaba tan triste como y sin importarle demasiado se lo dijo.
Kevin la vió con la boca abierta; sin haber esperado que alguien le dijera algo así tan directamente.
—Recuerdo que eras unas de las chicas del otro salón.
—Sí. Pues por fin te puedo decir que me gustaste durante muchos años —comentó y después se separó de su agarró para seguir caminando.
—¿De verdad?
—De verdad —comentó ella y se alejó.
Mientras caminaba, pudo sentir, que una mano la sostuvo con fuerza y la alejó.
Al prestar atención como se dio cuenta de que Leandro, había vuelto. Había estado dos días ausentes de la universidad y en cuanto lo vió, lo miró con curiosidad.
—Por fin apareces —dijo simplemente ella y se alejó dando grandes zancadas.
—¡Oye..! espérame —comentó él acercándola a ella.
—¿Qué quieres..? —preguntó ella en un tono seco.
—Nada, solamente quería ver cómo estabas y al parecer no estás bien, te veo de la patada.
—Pues sí, puede ser que esté mal ¿ahora me puedes dejar tranquila..? —preguntó ella en un tono seco.
—Estás peor de lo que pensé ¿acaso tu príncipe azul te rompió el corazón..? —dijo en un tono burlesco, y ella puso los ojos en blanco.
Lo ignoró durante todo el camino como hasta que llegaron al salón. Julián, a lo lejos pudo notar que Lia se encontraba de nuevo con ese tipo.
"¿Por qué están juntos?", Pensó él.
—¿Te sentarás conmigo de verdad..? —preguntó Lía un poco cansado de su presencia.
—Sí, al parecer estás sola, tu amiga y no se encuentra.
—Puedo estar sola —dijo encogiéndose de hombros.
— Entonces me iré —dijo y se puso de pie.
Lía, sostuvo de la mano por primera vez y él la miró con las mejillas sonrojadas pero lo disimuló.
—Está bien... Me quedaré —comentó cansada y al ver la apariencia de Leandro, le pregunto— ¿Tienes calor?
—No, si quieres me voy.
—No quiero estar sola —dijo de repente, y él la miró con curiosidad y una ceja levantada.
—¿Lo dices por Julián..?
—Sí —dijo ella en un tono de voz tan suave, que ni siquiera pudo escucharla.
Se acercó a su lado, y para su sorpresa le dio un beso a la mejilla.
Lía, abrió los ojos con sorpresa sin haber esperado un contacto así de parte de él.
Escucho un golpe, pero lo ignoró.
—¿Qué... haces..? —le preguntó ella
—Julián está mirando —dijo divertido, y lía no entendió muy bien porque le dio un beso a la mejilla pero se dejó.
En cuanto se separaron, pudo sentir un cosquilleo en la zona que él le había dejado el beso.
—Estás loco —murmuró ella.
El se rió divertido.
—Puede ser, De igual forma me agrada como te sonrojas.
Puso los ojos en blanco, y simplemente siguió escribiendo. Pero después de todo, él había tenido razón.
Julián, después de haber un día ignorado a lía, en ese momento no paraba de mirarla.
Julián, no entendía, por qué él le había dado un beso a lía. Se había sentido un poco más aliviado cuando él había desaparecido.
Pero ahora que regresó, Julián se sintió extraño.
No quería que alguien se acerque alía y era algo que lo confundía.
Lia, se dio cuenta de que era verdad como a Julián ahora sí le prestaba atención.
Cuando vió que Leandro, besó la mejilla de Lía golpeó la mesa con enojo.
No pudo evitar gruñir, de repente le dio un fuerte abrazo a el chico.
El mismo, sorprendido se dejó llevar, y se aferró a la pequeña cintura de lía.
Pudo sentir el aro más fresco de su cabello rojizo, y se quedó quieto. Lía se sintió extrañamente cómoda en ese abrazo, olvidando a Julián, cerró los ojos.
—¿Ahora me puedes soltar..? —preguntó él en un tono ronco, que a ella le hizo sentir una sensación extraña.
—Sí, solamente lo hi... ce porque ya sabes que —dijo ella un poco avergonzada mirando hacia otro lado.
—Me gusta tu perfume —comentó él acercándose de nuevo a ella
Pero esta vez en su oído.
Le erizó la piel, miró hacia arriba un poco confusa.
—Aléjate, no te has lavado los dientes —dijo y se río.
—¿Acaso te intimida mi presencia..?— le preguntó.
—Claro que no, eso nunca —dijo ella y se acomodó mientras escribía.
Cuando se hizo la hora de la salida, Julián buscó con la mirada a Lía quién ya iba siendo abrazada por Leandro.
Eso lo enfureció, se acercó a paso rápido hasta estar a tan solo unos centímetros de su lado.
Pero se detuvo,sin saber muy bien que decirles.
Así que se dio la vuelta, con los puños cerrados a buscar sus cosas.
Lia esperaba el colectivo mientras tenía a su lado a su nuevo amigo. Leandro, la miraba con aburrimiento mientras sostenía su mano, toda era parte del plan.
Empezó a tener sueño. Apoyó su cabeza sin querer en el hombro derecho de el chico.
Leandro frunció las cejas.
—¿Ahora soy una cama para ti?
—Sí —comentó lía mientras tenía los ojos cerrados.