Sin auto, pero con beso.

4164 Words

Está comenzando a oscurecer cuando el frio de la noche nos obliga a cerrar las ventanillas el auto y refugiarnos en el calor que emana el interior. Ya está oscuro y lo que hace apenas hace unos minutos era una tempestuosa lluvia que fácilmente podría ser comparada con pequeños pedazos del cielo que se estrellaban sin reparo alguno contra la carrocería del auto, ahora esta se había convertido en una simple llovizna fría que empañaba las ventanillas. Las gotas que resbalan de los ventanales dejan húmedas y difusas huellas que se pierden al final del vidrio polarizado. Obstruyendo casi en su totalidad la visión del exterior. Luces rojas y faroles blancos sobresalen como pequeños puntos borrosos, llamativos y muy parecidos a las estrellas que decoran el cielo esta noche. El silencio era rela

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