Cuando vio el lugar por primera vez, sintió una punzada en su entre pierna que la obligó a gemir por lo alto, aunque aún no comprendía a qué se debía aquella apalabra saque le dijo cuando se encontraron en la oficina. “Hoy serás la protagonista de una maravillosa obra cargada de erotismo y placer… mucho placer y yo, seré más que un espectador” ¿Qué le quiso decir con eso? ¿Será que la quiere hacer participe de una película condicionada? Con ese hombre todo pensamiento no era descabellado. En el sitio, solo había una cama de una plaza y media, suficiente si quienes fallarían sería Ella con Gabriel. A una izquierda una mesa de luz con una caja negra, que si bien la intrigó, viniendo de Santino, todo podía ser posible. Un sillón de cuero rojo en forma de S completaba la decoración, y tres de

