Cuando la mañana llegó Abril se sentía más contenta que de costumbre y lo demostraba cantando a todo pulmón en la ducha. Y es que me gustas tú Tu voz tu mirada la luz que contagias La forma en que me hablas Adicta a la magia que tiene tu alma Y es que me gustas tú Me gustas tú y tú y tú Me queda muy claro No queda de vueltas, te quiero a mi lado… - ¡Ya, deja de ladrar y dale espacio a tu servidora que necesita ducharse par amor a trabajar! – le dice a gritos Erika en la puerta del baño. - ¡Ya salgo! – contesto entre risas Abril desde dentro. Ella se sentía tan alegre que por más que quisiera disfrazarlo no podía. Sabía perfectamente que solo era cuestión de que pudiera darse cuenta que la quería, para poder, por qué no, ser una pareja. Aunque ella te

