15.

1293 Words
Para fortuna de Ben se había estado recuperando realmente bien y demasiado rápido de la crisis que había sufrido apenas unos días atrás. Ese día por ser domingo participarían en una actividad deportiva y para ser precisos todos habían invitado a alguien a quien llevar. Iba manejando mientras los demás platicaban y bromeaban sobre cualquier cosa, Daniel no iba con ellos pues consideró mejor esperarlos en donde se llevaría a cabo la actividad. Al llegar se bajaron todos y fueron directamente a la cancha en donde participaría el menor de los Peterson, Charles y Rebecca la hermanita de Steve estaban en el equipo de tenis por parejas infantil y serían los primeros en participar. Por su parte Andy, Elizabeth,  Diane, Cinthya y Ben formaron un equipo de baloncesto juvenil, Cinthya estaba esperándolos con su novio John. —Ben que bueno que pudieron venir —La rubia se lanzó a abrazarlo de forma afectuosa. —Que gusto verte de nuevo John —saludó Ben al novio de su amiga. John sólo asintió en respuesta, Ben esperaba desesperado a su asiático. Al poco rato lo vio caminado hacia  donde él se encontraba, su vestimenta era fresca pero no por eso simple, tenía cierto grado de...brillo, de hecho mucho brillo. —Hola amorcito —saludó el ojiverde dándole un dulce y tierno beso en los labios. —Hola Daniel —respondió el pelinegro muy sonrojado. —Así que dime, ¿a qué hemos venido? —esta era una sorpresa para Daniel, el moreno no sabía mucho acerca de la vida de su novio y el ojiazul aprovechó ésta oportunidad para que poco a poco fuera adentrándose a su mundo. —Estamos aquí para ver a Charles jugar...Y a nosotros. — ¿Qué? —preguntó Daniel claramente desconcertado. —Así como lo oyes, los chicos y yo somos un equipo de baloncesto y pues quiero que conozcas a detalle cada parte de mi vida y todo lo que eso involucra,  estoy consciente de que tal vez esto te resulte demasiado aburrido pero sin embargo quise que estuvieras aquí —Ben estaba nervioso,  puede que a Daniel ni siquiera le llame la atención a este tipo de actividades. —Lo siento cariño, me sorprendió lo que me dijiste,  y no, no me molestan ni me aburren estas actividades, son una buena forma de matar el tiempo libre y más cuando se trata de un fin de semana. —Me alivia saber eso y... —Benjamin no terminó de hablar porque anunciaron el partido de Charles. "Los asistentes al partido infantil de tenis por parejas pueden pasar a la cancha tres en donde se llevará a cabo el juego entre Samantha Writting y Shane Writting contra Charles Peterson y Rebecca Lewis" —En ese partido estará Charles vamos —El pelinegro jaló a su novio hacia las gradas en donde se sentaron a la par de Cinthya, Andy y Elizabeth junto a sus respectivas parejas. El partido comenzó y fue muy entretenido para Daniel. En el segundo set el árbitro no tomo en cuenta el punto a favor de Charles. — ¡Árbitro estúpido! Ese era punto —gritó Elizabeth eufórica. — ¡Por favor! ¡Ese era punto, estúpido imbécil! —apoyó Andy. Daniel arqueó una ceja ante tan peculiar vocabulario. — ¿Viste como gané? – preguntó el pequeño azabache a Ben ya que al final del juego él y su compañera ganaron. —Bien hecho campeón. —Lo hiciste muy bien Charles —felicitó el moreno y se ganó de manera inesperada un abrazo por parte de su pequeño cuñado. —Eso no lo venía venir —dijo entre risas y estrechaba el pequeño cuerpo en su pecho. —Ahora verás de qué estamos hechos los Peterson —Demandó el pequeño. — ¿Cómo es eso? —preguntó Daniel. —Es que ahora nos toca jugar a nosotros —respondió Diane. —Si Daniel, somos un equipo de baloncesto en donde los mejores sin duda son Andy y Ben, participamos en esto desde hace dos años —informó Steve. —No me digas Sheldon —respondió Daniel a lo que el aludido sólo rodó los ojos. — ¿Qué esperamos entonces? Y todos se encaminaron hacia una cancha algo más grande y donde ya los esperaban muchos espectadores,  Daniel tomó a Charles y Rebecca para cuidarlos, los demás jugarían y debido a que el equipo sólo podía ser de seis integrantes  John el novio de Cinthya sería el jugador de repuesto. Vio como todos se retiraban hacia los vestidores para que, al poco rato volvieran con un uniforme, los pantaloncillos  eran negros y les llegaban a las chicas un cuarto arriba de las rodillas y a los chicos incluyendo su Ben arriba de la rodilla dejando ver sus pantorrillas expuestas y blancas, suaves y a su vista deliciosas, la playera negra con líneas azules y blancas en  los costados , en la parte trasera era ajustada para Steve  y Andy quienes sonreían complacidos mientras a su novio le quedaba algo holgada y quien observaba detenidamente  al equipo contrario. Cuando vio al equipo contra el que jugaría su novio casi le da un infarto, eran muchachos demasiado fornidos,  aunque no muy altos. Los dos capitanes se ubicaron en el centro de la cancha y para su asombro Benjamin  era el capitán de su equipo,   la pelota voló por el aire y el equipo de los chicos la tuvo en su control, la bola rodaba entre Ben y Andy para después recibirla Lizzy mientras  Diane la cubría,  Steve la pedía y...anotación. El juego tenía a Daniel pendiendo de un hilo de los nervios, en momentos pensaba que el equipo contrario cometía faltas hacia sus amigos y soltaba un suspiro de alivio cuando anotaban o engañaban a los otros jugadores. Mentiría si dijera que no le gustaba ver a su novio sudando a mares y jugando como todo un profesional y estuvo tan embobado viéndolo que no se dio cuenta cuando un jugador del otro equipo derribó a Cinthya,  la rubia se abrazaba el brazo, la sacaron del campo e ingreso John. Admitía que el equipo de su novio era bueno pero el equipo contrario no jugaba limpio,  los empujaban o derribaban intencionalmente. Finalmente el partido término teniendo como vencedores al equipo de su novio. Todos se acercaron a Daniel con botellas en mano y bebiendo  como si fueran las últimas botellas de agua en la faz de la tierra. —Y bien... ¿Te ha gustado? —preguntó el pelinegro con una sonrisa. —Me ha encantado bomboncito,  pero no me gustó que los otros jugadores te empujaran muchas veces. —El juego es así,  pero lo importante es que ganamos. —Mmm —Daniel se acercó a su oído —de todos modos te ves muy sexy así todo sudado y con la camisa pegándose a tu cuerpo —susurró. — ¡Daniel! ¡No digas eso! —Ben estaba rojísimo. —No me culpes bomboncito —replicó con aire inocente. —Espera... ¡¿Me llamaste bomboncito?! —Amm, ¿sí?. —No me gusta —contradijo el menor. —Pero a mí sí,  así te llamaré de ahora en adelante. —Que me queda —suspiró el ojiazul. —Vámonos, iremos a comer para celebrar el triunfo —anunció Diane. —Está bien, ya vamos —dijo Ben comenzando a ir hacia ellos. —Espera... ¿Y mi beso? —Dijo Daniel haciendo un pequeño puchero. Benjamin se volteó y le dejó uno casto sobre sus labios. —Así me gusta bomboncito. — ¡Que no me llames bomboncito! —Ángel estúpido –le contestó Daniel y dicho eso el moreno se le adelantó al pelinegro riéndose de la cara del menor  en el proceso.
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