— Te digo que no fue nada -se quejó. — Mírate el rostro, lo tienes hecho un desastre -le reprendió Anthony-, ¿con qué cara vienes a decirme que no fue nada? — Te digo que me intentaron asaltar, pero no pasó a mayores, las chicas me ayudaron. Leo las miró suplicando, pero ellas se limitaron a ignorarlo y seguir dando sorbos a sus bebidas. No iban a ser parte de sus mentiras, pero entendían que no deseaba preocupar al resto. Leo suspiró agotado y Max le pasó el brazo por el hombro. — Descuida, amigo, la vieja amargada lo hace porque se preocupa. — ¿Acaso tú no te preocupas? -inquirió Anthony. — Sí, pero acaba de pasar un mal rato, la idea no es que continúe desgraciado. Anthony frunció los labios, reprimiendo la sarta de insultos que deseaba propinarle a Ma

