“Quien esté libre de pecados, que me avise para pasarle algunos” Todos los días que estuvieron en Francia, Sam no los dejó tener ni un respiro. Con ella conocieron más a que si hubiesen contratado un típico tour y realmente estaban agradecidos. Cansados, pero agradecidos. En su último día fueron a Le Dépôt, mientras las chicas bailaban, Leo las observaba desde la barra donde estaba sentado tomándose una cerveza. Comenzó a notar la linda relación que ellas tenían: siempre apoyándose en todo, demostrándose el amor que sentían la una por la otra y pasándose por el forro lo que pensara el mundo de ellas. Él sabía que la situación familiar de ellas era un tanto compleja, especialmente la de Camila, pero aun así ellas no parecían darles importancia a esas adversidades.

