Capitulo 11

1253 Words
Reencontrarme con él agito mi interior. Como esa primera vez que nos vimos. Y mi cuerpo me traiciono al igual que mi subconsciente. Tenía que ser sincera conmigo mimas. Jamás deje de amar a Xander. Los sentimientos podían estar allí, adormecidos, pero resurgieron de su letargo rápidamente ante su cercanía y mi corazón dolía ante la afirmación de ello. No quería que ocurriera nuevamente lo que sucedió en el pasado, volver a exponer mi corazón para luego tener que huir como si nuestro amor fuera un crimen. Aun las cicatrices emocionales de haber sido despreciada por su padre y ser una más de la lista de mujeres que salieron con él no habían curado del todo y francamente no creía que sanasen jamás, si ya no lo hicieron después de diez años, la esperanza de que todo se desvaneciera se reducía a cero. El frío me golpeo al salir del edificio produciéndome un escalofrío. La noche ya se había cernido sobre la ciudad y el paisaje, que antes encontraba encantador, rodeado de luces y hasta cierta magia, hoy me parecía el más triste del universo. No se veían las estrellas en el cielo, solo nubes, que cubriéndolo todo, amenazaban con descargar su furia en forma de lluvia. Lejos de casa, con la mezcla de tristeza y de deseo, comencé a caminar lentamente, intentando no pensar, pero me era imposible no revivir el pasado. Conocernos, compartir ciertos gustos musicales, comidas, abrazos, sueños de un futuro juntos, amor y finalmente dolor, todo lo que pensé haber enterrado en lo mas recóndito de mi mente, estaba ahí mostrándome que todo lo que hice, fue en vano. - ¡Emily! - grito una voz familiar y no puede evitar voltear ante su llamado. - ¡Giovanni! - respondí con entusiasmo, pero me quede helada al ver su semblante totalmente serio- ¿Ocurre algo malo? - pregunte con cautela. - Dímelo tú. Estoy llamando como un loco desde hace dos calles- dijo intentando sonar enojado, pero un atisbo de sonrisa curvaba sus labios y supe que solo estaba preocupado por mí- ¿Qué haces por aquí? - pregunto curioso. - ¿Acaso no te has enterado en la oficina? - conteste tristemente, para luego intentar cambiar el tono de voz ante la mirada inquisidora de Giovanni- Me han ascendido- sí, ese tono estaba mejor, aunque era demasiado falso. - -Si eso oí- contesto rápidamente mientras pasaba su brazo por encima de mis hombros- Así que Asesora, ¿eh? ¿Qué haces aquí? - inquirió nuevamente. Mientras comenzaba a caminar a mi lado. - Pues no, asesora no, a decir verdad, ahora soy la secretaria del dueño, el señor Xander Mitsotakis, quien adquirió la compañía- murmure. Sentí a Giovanni tensarse un poco y relajarse, casi inmediatamente. - Eso es sorprendente Emy, yo sé que tú tienes mucho potencial, aunque ser secretaria no sea tu rama, aun así ¿Qué dices de ir a tomar una copa para festejar tu ascenso? - Sabía que debía aceptar su invitación si quería volver a empezar y dejar el pasado atrás. Pero unos ojos verdes, centellantes, aparecieron amenazantes en mi mente, en el instante que cerré mis ojos. - Creo que tendrá que ser en otra ocasión. Hoy me encuentro realmente cansada- No mentía sobre mi cansancio, pero no quería que nadie supiese por lo que estaba pasando, no por lo que pudiesen llegar a pensar, sino para protegerme de preguntas que no querría ni podría contestar. - Bueno, entonces déjame llevarte a tu casa, así no debes esperar por el metro ni tienes que caminar esas cinco calles, ¿Qué dices? - Giovanni es de esas personas entusiastas e insistentes; y ante ello no puede evitar sonreír y aceptar su propuesta. Intente colmar los huecos vacíos con conversaciones absurdas e incluso tontas para no caer en los incomodos silencios que me harían recordar una y otra vez a Xander. Para mi suerte Giovanni era un buen conversador y seguía animadamente la charla, sin importarle si esta era o no estúpida. El trayecto fue, para mí y por primera vez, demasiado corto. Quizás debería de haber aceptado la invitación de Giovanni a ir a algún bar, pensé mientras lo miraba de refilón. Estaba tranquilo, estacionando el auto un poco más lejos de la entrada de mi casa, sin percatarse de mi mirada inquisidora. ¿Por qué simplemente no podía salir con alguien como él y olvidarme del pasado? No era un hombre al que las mujeres despreciarían. Sus ojos color dorados denotaban en su mirada gran inteligencia, era alto y delgado; por lo que me había dicho salía a correr a las seis de la mañana y además iba al gimnasio. Era soltero e inteligente, y tenía un buen trabajo. Pero no era el indicado para mí, por más que desease que así fuera. Un rostro familiar, unos ojos verdes, un cuerpo demasiado cálido a mi lado, era lo único que realmente quería, pero era solo era una quimera. Tenía que cerrar la puerta que me conectaba con mi pasado de una vez por todas, pero ¿Cómo hacerlo si no pude durante los últimos diez años? - Estas sumamente distraída el día de hoy Emily, ¿Qué sucede? - preguntó Giovanni, sacándome de mi introspección. - Lo siento, debe ser culpa del cansancio- Era una mentira, demasiado obvia. pero era al mismo tiempo mi única vía de escape ante un interrogatorio que no me gustaría afrontar. - Mientes, pero no voy a presionarte para hablar si no deseas hacerlo, pero sabes que puedes contar conmigo, ¿Cierto? - Me odie en ese instante. No tenía por qué hacerlo preocupar con mis sentimientos confusos y patéticos. - Sé que puedo contar contigo, pero gracias por decírmelo. Tienes razón, no tengo ganas de hablar, aun así, no ocultare el hecho de que algo me sucede, quizás este susceptible al cambio brusco que sucedió en mi vida en tan corto tiempo, realmente no tienes de que preocuparte- Era lo único que se me había ocurrido decirle, sin mentirle, pero al mismo tiempo sin revelar la verdad. Nos quedamos viéndonos, yo esperando por una respuesta, él quizás examinándome minuciosamente con el objetivo de revelar si realmente estaba bien, cualquiera fuese el caso, nos quedamos mirándonos, su mano, que segundos antes estaban tocando mi cabello ahora acariciaba suavemente la piel de mi rostro. Todo el ambiente dentro del auto se volvió más pesado, al menos para mí y supe que tenía que salir de allí lo más pronto posible porque inminentemente terminaríamos besándonos, aunque no fuese algo que yo deseara realmente, o tal vez era justamente lo que precisaba para enterrar el pasado. - Gracias por traerme a casa Gio- Murmuré atrayendo mi cartera hacia mi cuerpo como si esta fuera un escudo. Ha sido un placer- murmuro acercándose a mi lentamente y depositando un beso, muy cerca, de mis labios- Que tengas buenas noches, bella. Salí del auto rápidamente sintiéndome una idiota, Giovanni no era un colegial para robarme un beso, aunque yo haya pensado que lo haría y a pesar que estuvo muy cerca, se abstuvo. Tal vez yo lo hubiera aceptado, pero él habrá visto mi tensión y quizás inseguridad en mis ojos y por ello desistió de la idea. Lo salude y espere que se alejara en el auto y aunque en principio él quería quedarse a verme entrar en el edificio desistió de esa idea al ver que yo le pedía que se fuera con un ademan, sin tener que decírselo verbalmente.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD