- Y veo que tu recuerdas muy bien lo que me gusta o lo que no- respondió sarcástico mientras buscaba algo en un mueble enorme- acuéstate- Dijo y no era una sugerencia, sino una orden y aunque estaba reacia de aceptar sin discutir lo que decía, refunfuñe una maldición entre dientes para que no me comprendiese, pero me eche de lado mientras Xander cubría hasta mi cintura con una cobija.
- ¿Por qué haces esto? - pregunte asombrada ante su gesto y algo en mi interior se agitó.
- Porque te noto cansada. ¿Quieres tomar algo? - preguntó dulcemente y esperó pacientemente mi respuesta.
Negue con mi cabeza y vi como él aceptaba mi respuesta y luego salió de su oficina con paso rápido y seguro. Pensé su respuesta y aunque no fue precisamente la que creí que podía escuchar de sus labios, no podía analizarla, estaba demasiado cansada como para pensar sobre ello. Entrecerré mis ojos con la idea de que así finalmente pudiese descansar, aunque sea brevemente sin tener pensamientos sobre él, sobre mi ni sobre un nosotros; pero no tuve en cuenta la comodidad del sofá ni la calidez de la manta con la que Xander me había arropado y pronto el sueño me venció.
Unos brazos fuertes me envolvían en un abrazo cálido, lleno de amor y pasión. Me acurruque en su pecho, fuerte y masculino mientras mis manos se apoyaban en él. La ropa me molestaba, quería quitársela y que él me quitara la mía, solo para sentir el calor real de su piel, pero inexplicablemente me contuve. Aspire su perfume y me acerque más a su cuerpo. Él se tensó y se relajó en cuestión de segundos. Quería besarlo y unirme completamente en él. Moví de forma sugerente mi cadera contra la suya y lo oí gemir y presionar su erección contra mí. Sonreí complacida ante su respuesta y dejé correr mi mano por su abdomen formado por músculos y planos duros. Tenía que tocarlo más, sentirlo en toda su extensión, fundirme en él y que fuésemos solo uno.
Un sonido, musical pero molesto, hizo que desistiera de la idea. Rápidamente la niebla que me envolvía en el sueño se disipó. Entreabrí tímidamente uno de mis ojos y lo vi. Xander estaba acurrucado contra mí, hablando por su celular en griego. Entonces caí en la cuenta de que me había quedado dormida y que además de eso tuve un sueño erótico que se entremezcló con la realidad. No hacía falta que dijese nada ni que preguntase lo que paso. Podía aun sentir su erección contra mí. ¿Qué tendría que hacer ahora? Mi cuerpo me había delatado y Xander no pasaría por alto algo como esto. Para él aún estaba dormida ¿Cierto? ¿Podría fingir que al despertar nada había ocurrido? Me parecía la mejor opción para evitar la vergüenza que me daría al verlo a los ojos.
- Te dije que no me llamaras. Ya te lo expliqué, estoy con ella y no pienso dejarla ir- La voz de Xander, ahora hablando en inglés, era suave, pero tan fría y amenazante que me hizo estremecer. ¿Con quién hablaba? y ¿estaba hablando de mí? Las preguntas invadían mi cerebro y aunque quisiera respuestas, sabía que nos tendría de él.
La comunicación se cortó abruptamente cuando él le repitió que no lo molestase más y que dejara de llamarlo. No entendía lo que sucedía, pero podía intuirlo. Alguna de sus amantes, no satisfecha con lo que Xander le ofrecía, como por ejemplo solo sexo ocasional, se convertía en el enemigo.
Evoqué el pasado, cuando las mujeres de su edad y mucho mayores le coqueteaban abiertamente y él intentaba calmar mis celos diciéndome que no existía nadie más a quien quisiera como a mí, o esa vez que una de esas mujeres se apareció en su departamento para saber por qué no la volvió a ver y me molesté tanto, que corté la relación, pero tras una semana volví con él porque sentía que no podía seguir mi vida sin su amor. Pero yo ya no era una niña. Podía entender el resentimiento de esas mujeres, pero también, ellas, como adultas, podían aceptar o no las propuestas de él. Sabían, seguramente, de las reglas de Xander. Él era de esos que no ofrecía una relación sentimental, ni salidas en público o planes a futuro. Solo sexo. Eso es lo que yo me había enterado en su momento por las conversaciones de las empleadas de las distintas fincas que me hizo conocer. Pero jamás aplico esas reglas conmigo, porque yo, según él, era especial. ¿Debería de haberlo creído? Lo hice, porque más allá de lo que hacían esas mujeres, él nunca me fue infiel y siempre me protegía y demostraba lo mucho que me quería.
Me moví entre sus brazos, debía fingir que me había despertado. Necesitaba alejarme de él. Su presencia, su calor y su olor eran demasiado intoxicantes y atrayentes y yo no podía seguir soñando con lo que quise vivir a su lado. Debía dejar los sueños donde estaban, en el pasado.
- ¿Te he despertado? - pregunto Xander, pero su voz sonaba distante, como sus ojos cuando encontraron los míos.
- No deberías haberme dejado dormir- replique molesta mientras intentaba soltarme de su abrazo.
- ¿Por qué quieres levantarte? - preguntó haciendo caso omiso a mis palabras.
- ¿Acaso es necesario que lo preguntes? Primero porque debería estar trabajando no durmiendo y segundo porque no quiero que me abraces, entre nosotros no hay nada más que una relación laboral. - mencioné enfadada, pero si era sincera conmigo misma, no era por el abrazo mi enojo, sino por la llamada.
- No voy a aceptar esa afirmación- Replico molesto, pero se levantó del sofá y yo lo imite haciendo lo mismo.
- ¿Sabes algo? - conteste sin verlo, solo me dedique a ver por la ventana como la noche se cernía sobre la ciudad- No me importa lo que aceptes o dejes de aceptar Xander, se lo que quiero y soy lo suficientemente mayor como para decidir sobre mi vida y puedo asegurar que no quiero estar contigo nuevamente. – decir esas palabras dolían, pero no tenía otra opción.
Su rostro, transfigurado, se llenó de sombras aterradoras y mi cuerpo tembló al ver una expresión que desconocía. Estaba furioso, como nunca lo había visto en los siete meses que duro nuestro noviazgo. Retrocedí, intuitivamente, atemorizada.
- Vete, es tarde- dijo y sentí que en mi interior algo se rompía lentamente. nunca había sido tan frio conmigo y quizás esta era la faceta a la que debía de acostumbrarme si quería que mantuviésemos una relación estrictamente laboral; y también porque no debía alentar falsas esperanzas para ninguno de los dos.
Me gire sobre mis talones y me aleje lo más rápido que pude, cerrando la puerta suavemente detrás de mí. Yo había soñado con él mientras estaba acostada a su lado. Mecí mi cintura como si estuviese haciendo el amor con Xander. desee sentir su calor en cada resquicio de mi cuerpo y todo eso hacía que me ruborizara. ¿Hacia cuánto tiempo mi mente no se llenaba de imágenes y deseos de ese tipo? Mucho. En un intento desesperado por olvidarlo quise borrar todo vestigio de Xander de mi mente, pero siempre, por las noches; en mis sueños, su presencia lo invadía todo y así fue durante mucho tiempo.
Deje sobre el escritorio la caja de cartón que ni siquiera tuve tiempo de desempacar y tome mi bolso. Pese a que dormí más de dos horas y no trabaje prácticamente nada durante todo el día, me sentía absolutamente exhausta. Quizás pensar tanto, evitar sentir lo más que pudiese, hacían que mi cuerpo estuviese agotado.