CAPÍTULO 8: Nuevos amigos

2196 Words
POV ANASTASIA ¡No puedes ser más idiota! Me repetía una y otra vez. ¡Como pude besar a James! Deje que se me saliera de control, quería jugar, sí, pero ese beso, fue real, por dios, fue muy real. Maldición él porque tenía que ser tan… tan… maldita sea, ni siquiera se la palabra. Yo no soy débil, ¡no lo soy! Pero es justo lo que demostré. Me pregunto ¿Por qué cada vez que estamos cerca vuelvo a ser esa niña indefensa de 5 años que quedó huérfana? Con él, me siento vulnerable. Sola, como si sus ojos pudieran ver en lo más profundo de mi alma, sin máscaras, ni mentiras, simplemente no soy la cazadora, no soy la chica que quiere venganza, ni la pobre niña huérfana, soy solo yo. Tengo que olvidarme de él, esto nunca debió de pasar, solo me convierte en alguien como Carol. Eso es. Solo está jugando conmigo pero, ¿Porque se comporta así? de seguro cree que soy como todas y caeré ante sus encantos, claro, la chica nueva será el juguete de estreno. Definitivamente me alejaré. Después de vestirme salgo y veo a James ahorcando a Christian. - Idiotas - no puedo creer que se la pase agrediendo a la gente. Pues ¿saben qué? me vale. Intercambian un par de palabras que no soy capaz de escuchar, se ve algo la intensa la situación, casi enseguida James aparenta irse pero algo más le dice a Christian que vuelven a enfrentarse. Bufo y mis pasos captan la atención de ambos. Al parecer ambos creen que voy a intervenir nueva mente, yo me largo, no me interesa meterme en otras de sus peleas infantiles. - ¡Déjalo, yo me encargo! - me dice Christian, apenas pudiendo hablar por la presión en su cuello. En un movimiento rápido, muy pero muy rápido, Christian le pega con la rodilla en el estómago sacándole el suficiente aire a James para desbalancearlo. Varios chicos que aun están avanzan para defender a James pero este les lanza una mirada de advertencia. Metiches. Dejo de verlos cuando estoy casi llegando a la salida. - ¡Detente! - James grita cuando voy saliendo, escucho sus pasos detrás de mi y me agarra de la otra muñeca, haciendo que voltee a verlo. - Suéltame, ve, sigue peleando, parece que te encanta hacerlo o mejor vete con la zorra de Carol, que de seguro ella estará más que satisfecha de complacerte. - me duele el pecho de recordar ese beso, estúpido pecho. Me zafo de su agarre. Salgo del edificio, Christian me alcanza, no me detiene ni dice nada solo se mantiene caminando junto a mí. Ya llevamos bastante tramo del camino cuando Christian rompe el silencio. - ¿Me vas a contar que paso y quien es él? Parece ser un chico bastante interesante. - preguntó - No pasó nada y él no es nadie, solo un engreído que le encanta meterse en la vida de los demás, todo un machito - no quería hablar mucho, menos sobre él. - Bueno…creo que al ser agredido por el merezco una explicación – Pero mira que confiancitas se traía este. - Su nombre es James, compartimos unas cuantas clases juntos y eso es todo, solo un compañero de clase – quisiera creer lo que sale de mi boca. - Creo que es algo más que eso, digamos que después de amenazarme para que no me acerque a ti parece creer que tiene algún tipo de derecho sobre ti. ¿No te parece aunque sea un poquito demasiado extraño? - Sí, es muy extraño, ni siquiera nos hablamos y de la noche a la mañana me cela, me arrincona y después me bes… tengo que dejar de pensar en eso. Pero mi vida siempre ha sido extraña, que algunas cosas dejas de preguntártelas, si me pongo un poco a pensar, si, es extraño y no solo su comportamiento, han estado pasando cosas a las que no puedo darles explicación. - Bueno y ¿Qué paso dentro de los vestidores? – pregunta de pronto, genial, genial ¿Qué le podía decir? ¿Acaso le podía decir la verdad? No, claro que no. - No pasó nada, solo hablamos. - - ¿De que es lo hablaron allá adentro?- - Solo no quería que me volviera acercar a ti - dije quitándole importancia al asunto. Abrió la boca para decir algo pero lo interrumpí. – Ya no quiero hablar de esto, estoy cansada y solo quiero llegar a casa para dormir un poco, punto y final – le señalo con el dedo, retándolo a decir algo más lo observo con los ojos entre cerrados. Levanta ambas manos con las palmas abiertas dándose por vencido. Seguimos caminando en un completo silencio, solo con el sonido del viento golpeando contra las hojas de los árboles, tirándolas al suelo, dejando un hermoso camino tapizado de verde, dirijo mi mirada al cielo, mi rostro se cubre por el leve calor del sol que va poco a poco llegando al alba, me pierdo en los sonidos, ignorando los pasos de las pocas personas que transitan, mi mente se vuelve a nublar, solo concentrando mis sentidos en la naturaleza, como ebria de eso. Despierta El sueño se acaba, regreso en mi ¿Qué estaba haciendo? Caminando a mi casa ¿Dónde estoy? Muy cerca de casa ¿Quién es el chico a mi lado? Christian, lo conocí hoy y caminamos juntos, me acompaña hasta mi casa. No sé dónde vive él. ¿Por qué? No le he preguntado por donde queda su casa, le sonrió y casi estoy por preguntarle pero deja de caminar. - Me encantó conocerte, ¿nos vemos mañana? - - Claro - dijo con una gran sonrisa que derretía. – Eres mi primera y única amiga en esta escuela - - Genial - me acerco y le doy un beso en su mejilla, una despedida que he visto hacen los humanos normales. - Tengo que irme, nos vemos luego chica misterio – se va corriendo por un camino alterno al mío. POV CHRISTIAN Olía delicioso, cuando se acercó para darme un beso de despedida no pude evitar inhalar el olor a sangre de su cuello, me volvía loco. Se supone que yo no bebo sangre humana, no me gusta ese sentimiento después de extraer la sangre de una joven, su sangre rebosante de frescura y vida, pero la culpa es algo que se queda para toda la eternidad. Pero no puedo negar lo que mi instinto me dice cuando me encuentro cerca de ella, algo diferente, su sangre y el sonido de está corriendo por sus venas es embriagadora. Ella es hermosa de una forma exótica, con un gran secreto. Luego esta ese maldito lobo que se ha imprimado de ella, yo no puedo dejar que ella le pertenezca. Eso de que solo hablaron en los vestidores es una farsa, ella apestada por todas partes al deseo y al asqueroso olor a lobo, nauseabundo. Me acercaré más a ella, sé que le provoco algo, aunque solo por ser vampiro atraigo a las personas, un don que desprecio pero necesito tenerla. Un don que esta vez utilizo con gusto. POV ANASTASIA Llegando a mi casa, no había nadie. Pegada al refrigerador encontré una nota que escrita con decía: Salimos por un compromiso, regresamos la próxima semana Hay comida en el refrigerador y dinero en la sala. Te queremos Gloría & Jack No era una novedad que se fueran y solo me dejaran una nota, eran buenos padres pero tampoco se merecía un premio de los padres del año. Lo bueno era que tenía casa sola, cable, comida y mucho dinero, cuando digo mucho es realmente mucho pareciera que se van por un año. Por los trabajos que hacíamos y aparte, su trabajo individual de ellos, ganan mucho. Vivimos en una casa mediana porque si vivimos con todas las comodidades, empezaran a sospechar de como una doctora y un abogado, tendrían una mansión y 5 autos del año. Faltan 2 meses para que cumpla 18, odio recordar esa fecha, nunca pasa nada bueno. Mi maldición personal. Intenté dormir como ya me había propuesto pero solo daba vueltas en la cama, pienso si debería tomar las pastillas para dormir que están en mi buro, desde que paso aquella trágica noche de la muerte de mis padres no puedo dormir bien, despierto gritando y alterada por las pesadillas, Gloria un día llego a la casa y me explico que eran pastillas especiales para dormir, las tome cada noche antes de dormir por muchos años, hubo un momento donde empecé a dejarlas, poco a poco hasta que las pesadillas desaparecieron. Odio tomarlas, así que termino comiendo en la sala y me he pasado la tarde viendo televisión, cuando finalmente anochece, subo a mi cuarto, me pongo la pijama que consiste en un short rojo y una blusita a juego con tirantes, me meto a la cama y caigo en los brazos de Morfeo. No sé dónde estoy, no puedo ver nada, hay demasiada neblina a mi alrededor, es demasiado espesa, camino y camino, sin saber a dónde me dirijo. De repente siento como si la neblina empezará a envolverme, apretarme y privándome del oxígeno poco a poco, gritaba y pedía ayuda ¡Que alguien me escuche! ¿Cómo llegué aquí? No lo recuerdo, no puedo ver y de la nada la neblina desaparece, alejándose de entre los árboles. Estoy en el bosque, la luna llena alumbrando el camino, estoy corriendo pero no en mis dos piernas, estoy corriendo en cuatro patas grandes y poderosas, puedo verme y sentir todo, soy un lobo blanco como la nieve y he de medir poco menos de 2 metros, siento mis patas poderosas y resistentes. Estoy en un bosque y es de noche, pero me siento más libre que nunca. Nunca imaginé lo hermoso que sería correr como una de esas bestias, el viento contra tu rostro, en otras circunstancias a esta velocidad las corrientes del aire rasgarían mi piel, el poder que te da la sensación de que nada ni nadie podría detenerme. El poder. La imagen cambia. Hay un lobo enfrente de mí, es un lobo n***o y tan grande como yo, me detengo y nos observamos, él lobo se hecha a correr, lejos de mí, sin saber nada más que hacer lo persigo, corro hacia el pero no lo alcanzo, es más rápido, me desespero y quiero correr más rápido pero él es solo una sombra moviéndose en el bosque. Regresa. Regresa. Regresa. Un aullido me despierta, estoy sudando y jadeando, aturdida por el sueño, que sueño tan más extraño, se sentía tan real. Y eso ultimo… Desde el bosque otro fuerte aullido se escucha, seguramente esto parecía un mal chiste. ¿Era posible que fuera ese lobo n***o? La idea de salir a buscarlo es atractiva, me debato entre ir o no, es una mala idea salir al bosque a estas horas pero quiero verlo, si hay una posibilidad de que sea el, y volver a verlo, lo haré. Voy a mi armario para ponerme mi ropa de cazadora agarro mis cuchillos, los acomodo en mis botas, me decido a llevarme mi arco y varias flechas en el carcaj. Bajo a la cocina, abro la caja fuerte oculta detrás del refrigerador y tomo la loción que oculta mi olor, así ni con su súper desarrollada nariz me podrían percibir. Salgo corriendo por la puerta trasera, corro y corro, esquivando ramas caídas y raíces, hasta que a lo lejos escucho a los lobos, me detengo y me oculto detrás de un árbol. Los lobos estaban a unos metros del árbol donde me encontraba, asomo la cabeza cuidando de no delatarme. Eran tres en total, uno de pelaje gris obscuro, otro de color miel con manchas blancas y el último… era claramente el lobo n***o que antes me había salvado, lo reconocería en cualquier parte, era el único lobo con esa tonalidad de n***o, nunca vi a otro igual, aparte de ser considerablemente más grande que los otros. Estoy segura que es el. Veo que el lobo color miel se transforma en humano, es una chica rubia, de mi estatura, delgada pero musculosa, su rostro marcado con el disgusto, después el lobo gris se transforma. Realmente no me lo creo, es Andrew, del colegio, esto no puede ser, no puedo creerlo, el solo llevaba unos pantalones desgastados. Aparto la vista y me recargo de espaldas al árbol, tratando de aclarar mi mente y comprender lo que acabo de ver. Vuelvo a mirar, sintiendo un nudo en el fondo de mi estómago, un mal presentimiento. El siguiente en transformarse es el lobo n***o, me da la espalda por lo que no puedo verlo, se murmuran unas cuantas cosas que no alcanzo a escuchar, por querer acercarme lo más posible torpemente piso una rama que se quiebra por mi peso, el chico del lobo n***o giro el rostro a mi dirección y es ahí cuando lo veo, me cubro detrás del árbol esperando no ser detectada… No, no, no. Mierda. El cabello n***o, el cuerpo y esos ojos le pertenecían a una persona que conocía bien, él era… él era… Era James
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD