CAPíTULO 7: ¿Beso no deseado?

2077 Words
POV ANASTASIA Los veo pelear, algo aturdida de lo que acaba de pasar, hay momentos en los que Christian se encuentra arriba pero James suele estar ganando, es salvaje y casi animal la forma en la que pelean. Como si un interruptor dentro de mi mente se encendiera comprendo lo que está sucediendo. ¿Pero este quien se creía? Me acerco a James y de la nada se me acelera el pulso, no sé si de enojo o sea otra cosa, pero dejo esos pensamientos a un lado y lo empujo con ambas manos, el da un paso atrás, lejos de Chris. - ¿Qué te sucede? - le grito enojada. - No quiero que te acerques a ese… imbécil - gruñó con la mandíbula apretada y levantando el brazo para señalar a Christian que ya se había levantado. - Tú no eres nadie para decirme con quien me junto o no, ¿Quién te has creído? ¿Estás tú loco? Ve a tomarte tu medicamento - Sostuvimos una batalla de miradas, el me miraba y yo lo miraba a él directamente a los ojos, tratando cada uno de dominar al otro. Ninguno de los dos iba a desistir tan fácilmente, éramos tercos y orgullosos, no nos sometíamos tan fácilmente. Finalmente, hasta que un grupo de personas nos rodearon es que el aparta la mirada, me ha dado la victoria, debería sentirse así. Volteo y me dirijo hacia Christian quien veía con el ceño fruncido la batalla silenciosa que se estaba dando. - ¿Estas bien? - dije con finjida preocupación. - Sí, no… no fue nada - dijo mirándome con ternura.- ¿Quién es? - preguntó - Es James, no es nadie importante, solo un compañero de clase – - No se comporta como “solo un compañero de clase”- - Eso es algo que no te incumbe – le murmuro, suspiro. - Vamos a otro lado ¿Te parece? - Christian asintió y lo tome de la mano, él se sorprendió pero no me dijo nada, esto lo hacía para demostrarle a James que no tiene poder sobre mí. - No te acerques a ella – dijo James lazándose sobre nosotros, por suerte Andrew se puso enfrente de él, bloqueándole el paso y la visibilidad, le susurró algo al oído que hizo que se tranquilizara, pero seguía molesto, no sabía que le pasaba, por qué siempre se comportaba y reaccionaba así con cualquier provocación. El entrenador como siempre ignoraba las discusiones que se daban a su alrededor, puede que finja desinterés o simplemente sabe lo que le conviene, estos chicos, son fuertes, personas con las que tus instintos te dicen que no te metas en sus asuntos, claro que lo había sentido desde la primera vez, siempre estoy al tanto de todo pero como siempre no me aleja a la primera señal de peligro algo que me ha metido en muchos problemas a lo largo de mi vida. Volviendo a la clase el entrenador nos ordena una serie de ejercicios y se retira a la parte de oficinas, detrás de las gradas. Son en parejas por lo que me quedo con Christian. - Sin intentar sonar machista, ¿Por qué decidiste esta clase? – pregunta mientras calentamos. Medito la respuesta. - Hace tiempo que entreno, por algunas razones personales dejé de hacerlo, no me gustaría perder la práctica, a parte ¿Crees que tengo este trasero por estar sentada medio día en una banca escolar? – intento bromear mientras me inclino para tocar la punta de mis pies. Noto su mirada fija en mi trasero, acepto que ese era mi propósito. Un profundo gruñido me hace voltear, James nos miraba fijamente, más preciso a Chris, quería desgarrarlo, parecía un completo demente arrugando su rostro y haciendo ruidos furicos, Andrew como siempre lo intentaba tranquilizar. Finjo quitarle interés e ignorarlo pero me es imposible, ese fue siempre la idea principal, ponerlo celoso, ver cuál era su límite, Andrew no podrá detenerlo por siempre, ver a alguien pelear y ser tan posesivo conmigo me hace sentir especial y única, causa sensaciones en mí que nunca había tenido. Me muero por saber las consecuencias de este juego. - ¿En que trabajan tus padres? Supongo que vives con ellos – pregunta Christian distrayéndome. - Pues sí, vivo con ellos, no iba a venir a este lugar apartado de todo por gusto, ¿Lo harías tú? – intento dar la menor información posible. Se ríe antes de contestar. - No, la verdad es que por voluntad nunca habría venido, pero hay cosas contra las que uno no puede ir, las alternativas no suelen ser buenas, pero ¿quién sabe?, está empezando a gustarme este lugar – puedo sentir algún otro significado en sus palabras, mientras me mira profundamente. Distraídamente busqué con la mirada a James, miré por todo el lugar pero ya no había ni rastro de él. Ya cuando había terminado la clase, le dije a Christian que me iba a cambiar y lo vería en la puerta. Cuando entré a los vestidores de chicas no me imaginé encontrarlo ahí, recargado en los casilleros sin ninguna prisa, esperándome, viéndome con desesperación y un autocontrol casi perdido. POV JAMES Ella estaba equivocada, ella es Mía, mi compañera y tengo todo el derecho de prohibirle con quien estar y más si es un maldito chupa sangre, tenía que alejarlo de ella, cuando vi que se agarraron de las manos me llene de celos, me acerque a ellos con la intención de partirle la cara a ese vampiro, pero Andrew me detuvo. - Cálmate no armes una escenita, o ella se dará cuenta de que algo raro pasa y podrías poner a toda la manada en peligro, recuerda que no es una chica común y corriente - me susurra Andrew al oído tratando de evitar que haga alguna estupidez, tenía razón, traté de calmarme pero solo en apariencia. Hay una cosa que tengo que cambiar y esa es mi relación con mi Ana, tenía que estar más cerca de ella ser alguien para ella, ni siquiera sé que tan fuerte es lo que ella siente por mí, quiero ser el centro de su mundo, lo primero en lo que piense cuando despierte y lo último cuando duerma, quiero estar presente en sus sueños y velar por ellos. No podía seguir viendo como el desgraciado cara pálida le veía el culo, como no perdía ocasión para tocarla y comérsela con la mirada, ja, en tus sueños. Entré en los vestidores de chicas sin que nadie se diera cuenta y la esperé, respiraba profundo planeando lo que haría. Cuando ella finalmente entró, quedo paralizada en la puerta, tomándola de los hombros la acorralé contra los casilleros, le tape la boca para evitar que gritara y le agarre las manos encima de la cabeza. Ella trata de zafarse y patalear pero le detuve las piernas con las mías, ahora estaba indefensa. Me gustaba verla así, indefensa, conmigo ahí para protegerla. Ella dejo de pelear al darse cuenta que no tenía caso, mirándome con odio. Siempre tan hermosa y altanera. - Promete que no gritaras - ella asintió con la cabeza y le quite la mano de la boca lentamente. POV ANASTASIA ¿Por qué no gritaba? No quería, alguien bien podría oírme y terminar con esto, a parte aunque quisiera no creo ser capaz de pronunciar una palabra coherente, siento que me cuesta trabajo respirar y mi corazón golpea mi pecho a un ritmo acelerado. Pero si el supiera como me afecta, yo sería la perdedora de este juego, no puede tener lo que quiere tan fácil, la vida no es así, nunca. El acaricia con su pulgar mi sien, examinándome, lentamente baja a mi mejilla, a mi mandíbula y luego a mi labio inferior, jala ligeramente para que deje de mordérmelo, ni siquiera me había dado cuenta de que lo mordía. Aleja su dedo de mi labio y con su mano me agarra de la cintura pegándome más a él. Acerca lentamente su rostro a mi cuello y da pequeñas mordidas, empieza a subir a mi mandíbula sin dejar de morder, muerdo mi labio para contener el gemido atorado en mi garganta. Da un pequeño beso en la comisura de mis labios y pega su frente a la mía. Clava su mirada en la mía, y por alguna razón no puedo dejar de pensar en nada más que en esos hermosos ojos tan familiares que están mirando los míos, me mira con tanta intensidad, buscando algo, no puedo saber qué pero lo siento, saco la lengua para remojar mis labios, el baja su mirada para observar mis movimientos, instintivamente bajo mi mirada hasta los suyos, paso nuevamente mi lengua por mis labios por la necesidad de los suyos. Parece como si me estuviera pidiendo permiso. Quiere besarme, sé que lo desea, demonios, su olor es tan embriagante, y su respiración entrecortada golpeando con la mía, todo él es una droga que te envuelve e intoxica, no puedo aguantar más, no tiene caso negarse, finalmente dejo de luchar, por supuesto que yo también deseo que me bese, doy el primer paso y coloco mis labios sobre los suyos, como una simple acaricia, primero él se sorprende pero no tarda nada en seguirme el beso, empieza lento y suave, pero todo empieza a subir de volumen cuando siento su lengua queriendo entrar, el beso se vuelve apasionado y lleno de necesidad de uno por el otro, algo primitivo. Como dije antes, una droga a la que fácilmente te puedes volver adicto. POV JAMES Nunca me espere que ella empezara el beso, eso solo demostraba que sentía algo por mí y por la intensidad del beso es una necesidad muy grande, puede que tanto como la mía por ella. Ana jala de sus brazos indicándome que quiere que la suelte, lo hago y pongo mi mano con la que le agarraba las manos en su cintura para levantarla y tomar una posición más cómoda para ambos. Rodea con sus brazos mi cuello y empieza a jugar con el cabello de la nuca, jalando y estimulando, poco a poco robando gruñidos de mi parte. Necesitamos aire, antes de separarnos le muerdo el labio. Después de tomar unas bocanadas de aire, cojo con mis manos ambos lados de su cuello, alzando su rostro con mis pulgares en su mandíbula, con la intensión de volver a empezar el beso. Su mirada perdida en el deseo, desea más, deseo más. Tocan la puerta de los vestidores y como si el hechizo se hubiera roto ella me empuja, no me alejo, aún no puedo salir del trance completamente. La miro confundido, no entiendo ¿Por qué estábamos tan bien y después actúa así? ¿Qué le pasa a esta mujer? me vuelve loco. - No vuelvas a hacer eso, vete, por favor - me dice sin poder verme a los ojos, no es que la haya besado a la fuerza, si ella también quería, se notaba. Decido irme, ella todavía sigue en el uniforme de deporte y necesita espacio, el cual mi lobo se niega a darle pero aún mantengo el control. Salgo y me topo con el vampiro que estaba con ella. El me mira sin ninguna expresión de seguro preguntándose porque salgo del vestidor de las chicas. - Te lo repito, por última vez, no te acerques a ella, ella es mía. - le gruño en la cara - Ni siquiera sabe que, ni quien eres en realidad - me dice, pero tiene razón no lo sabe y si lo supiera no sabría cómo reaccionaría. - No es asunto tuyo - más le vale no meterse en esto. - Se recarga en la pared y sonríe con burla mirando al suelo. - Te equivocas, me gusta saber sobre lo que me gusta y ella luce deliciosa – Lo tomo del cuello y estrello su cabeza contra la pared, se escucha el impacto. - Le llegas a hacer daño y declárate muerto. – gruño contra su rostro, sus manos tratan de alejarme de su cuello, no puedo asfixiarlo pero si arrancarle la cabeza. - ¿Que hacías allá adentro? ¿Dónde está Ana? - gruño, odio oír su nombre saliendo de su boca. - Te lo repito, no es asunto tuyo – lo suelto y paso de largo junto a él pero antes de irme volteo para decirle – Aparte, tampoco sabe el tipo de alimaña ponzoñosa a la que perteneces- sonrío de lado, nadie quiere estar con alguien que apesta a muerto.
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