Jadeó con molestia, viendo fijamente el lápiz que tenía en su escritorio, intentando despejar el aburrimiento que había azotado su cuerpo desde que su licenciado comenzó a hablar. Sabía que no era muy bueno que eso pasara, siendo su segunda clase de aquella materia, pero realmente el señor delante de él no podía mucho de su parte.
Era el tercer día de clases y Seung pensaba que lo único que había pasado negativo, había sido la presencia de ese hombre en su vida educativa, sin embargo, era algo que podía dejar de lado con tal de haber tenido aquellas ventajas que, conocer a Sook, le habían llevado.
Había logrado llevarse decentemente con todo el grupito del chico con sonrisa de corazón, obviamente no podía decir que eran los mejores amigos, porque tenían muy poco de conocerse, pero realmente pensaba que podría lograr encajar en ese grupo y hacer buenas amistades. Por lo que tenía pensamientos positivos sobre su vida social dentro de la Universidad.
Cuando iba al instituto, era bastante diferente. Los grupos de clase eran sumamente grandes y los maestros normalmente no te llamaban por tu nombre, sino por un número y los estudiantes no tenían mayor interés por socializar, a no ser que tuvieran un trabajo y en algunos casos, los grupitos estaban sumamente formados, que no permitían que nadie más entrara.
Por lo que esta nueva oportunidad que le brindaba estar en la Universidad era algo que apreciaba, en especial al estar en una nueva ciudad, sin conocer a nadie.
Solo esperaba no cagarla.
Agradecía que sus nervios habían estado controlados desde ese momento y no había pasado algo que no supiera cómo explicar. No tenía la capacidad de borrar memorias o recuerdos, según su conocimiento, por lo que si algo malo pasaba, no tendría otra opción más que inventar algo que fuera medianamente convincente.
― ¿Tienen alguna pregunta? ―la voz más firme del maestro hizo que prestara nuevamente atención, viendo hacia los lados, notando que no había sido el único en aburrirse totalmente.
Nadie dijo nada.
―Bueno, yo sí tengo preguntas para ustedes.
Debía admitir que el tipo de matemáticas que le estaban enseñando en la Universidad no era tan difícil a comparación de la que había recibido del Instituto, porque de manera clara le enseñaban solamente lo que sería útil en la carrera. Sin embargo, el licenciado tenía una manía por hacer ver todo más complicado e intentar exprimir el jugo de cada uno de los estudiantes. Por lo que al principio, lo que era una ecuación fácil o normal, lo volvía algo demasiado complicado a la vista.
Por eso es por lo que realmente no le interesaba si mencionaba su nombre, él podría resolverlo sin problemas, pero podía sentir la tensión en el salón.
―Señor Jung Sook, por favor pase a resolvernos esto―Seung suspiró y comenzó a anotar rápidamente la respuesta a la ecuación lo más rápido que su pobre mano le permitía, porque podía ver fácilmente el temor en el rostro de su amigo.
Él fácilmente podría entrar en la mente de Sook y decirle la respuesta de la ecuación, sin embargo, su amigo escucharía su voz dentro de su mente y claramente eso no sería algo normal, por lo que no podía hacerlo de esa forma. Por lo que comenzó a hacer trampas a la antigua.
Esperando que sus números y algunas letras le hubieran quedado lo más decente posibles, pasó el papel por debajo de su mesa y comenzó a golpear la cadera del menor, quién lo miró de reojo y tomó el papel doblado, apretándolo en su puño para que el maestro no lo viera, levantándose de su asiento.
El maestro se cruzó de hombros mientras daba permiso en el pizarrón, para que pudiera comenzar a escribir. Para ventaja de ambos, el maestro mantenía la mirada sobre los demás estudiantes y no sobre él, por lo que perfectamente comenzó a copiar lo que decía el papel en el pizarrón, realmente siento bastante disimulado, ya que nadie de ahí sabía que estaba viendo un papel.
Seung sonrió con tranquilidad, viendo a su amigo dar media vuelta, para avisarle al maestro que había finalizado.
―Listo, maestro.
El hombre analizó la respuesta del chico y asintió, haciendo que se sentara nuevamente en su silla.
―Muchas gracias, te debo una muy grande―le susurró el menor al castaño, haciendo que sonriera y negara, aunque el menor poco podía ver de su rostro.
―No me debes nada, no te preocupes.
Sook negó con la cabeza y retomó la vista en el pizarrón, manteniendo la conversación.
―Claro que te debo algo, te invitaré a un postre y no acepto un no como respuesta―dijo mientras comenzaba a escribir lo que el maestro presentaba, haciendo que Seung riera.
―De verdad no es…
―Espero que te guste el helado de chocolate con chispas.
Seung soltó otra risita y aceptó, asintiendo, aunque sabía que el chico no iba a verlo.
―Me gusta ese sabor de helado.
La clase finalizó, después de que el maestro les hiciera preguntas a los demás compañeros, algunos respondiendo con algo de inseguridad y otros simplemente manteniéndose callados. Sook ordenó rápidamente sus cosas y esperó a que Seung terminara, ambos saliendo de la habitación.
―Bueno, es hora de que vayamos a la cafetería por ese helado―dijo el menor mientras caminaban, el castaño sonriendo―En esta ocasión solo va a estar Minho con nosotros, porque los demás tienen clases o simplemente no han llegado.
Seung asintió.
Si debía ser sincero, no estaba demasiado cómodo con la idea de solamente estar con Minho, porque no había podido hablar demasiado con él. Con quién más había podido comunicarse era con la pareja y la novia de Sook, sin embargo, siempre fue más callado y no respondía tanto a sus comentarios como los demás. No es que fuera algo fuera de lo normal, pero eso es lo que había causado que no tuviera una conexión instantánea como con los demás. Sin embargo, eso no descartaba que fuera una buena oportunidad para comenzar una buena amistad.
Primeramente le había parecido muy atractivo y eso era algo que claramente lo había puesto un poco nervioso, pero el hecho de que él tampoco buscara una conversación fluida con él había ayudado a que las cosas no se salieran de control.
Seung jamás se había sentido realmente atraído por un hombre, no como para querer considerarlo una pareja al menos. Pero debía admitir que siempre había sido capaz de admitir la belleza de otros hombres sin importarle nada de su masculinidad ni esas tonterías y claramente podría decir en voz alta, bueno, no tan voz alta, más que todo en sus pensamientos, que era una persona muy atractiva y se veía en sus intenciones que era alguien muy bueno. Por lo que si una amistad con él podía desarrollarse no iba a oponerse a nada.
Estaba pensando demasiado las cosas, cuando probablemente ni se hablen en toda esa hora.
―Me gustaría que comencemos a ver el concepto que vamos a investigar, la maestra nos dio la paisajística y debemos tomar fotografías de nuestro autoría―dijo Seung mientras caminaban a la cafetería, haciendo que Sook asintiera.
―Me parece bien, es mejor que salgamos de esa tarea poco a poco, antes de que comiencen a dejarnos muchas más―bajaron los pequeños escalones― ¿Vives en una casa con un buen paisaje? Aunque también podemos adjuntar fotos de la cuidad.
Seung sabía que, si fuera necesario, él podría crear su propio bosque en su departamento, pero ya sería demasiado obvio.
―Tengo muchas plantas bonitas, pero vivo en un edificio de departamentos―dijo con una pequeña sonrisa―Las vistas son muy lindas, pero creo que puede ser de utilidad, podemos ir a la azotea del edificio, ahí debe verse todo mucho mejor.
―Me parece muy bien, cuando tengamos lista la teoría podemos comenzar con las fotografías. Mañana traeré mi computadora para que podemos comenzar.
Llegaron a la cafetería, en donde había menos personas que el día anterior. Minho estaba sentado en una de las mesas, viendo algo en su celular, bastante concentrado Tanto, que pegó un pequeño brinco cuando Sook colocó su mano sobre su espalda, haciendo que el menor soltara una carcajada un poco escandalosa.
―Hijo de puta, no me asustes―dijo con una sonrisa de lado, estirando un brazo, para darle un pellizco al menor en su cadera―Oh. Hola, chico.
Seung sonrió de lado y levantó su mano para saludar, suspirando.
―Bueno, le debo a Seung un helado de chocolate con chispas por salvarme el culo en clase―dijo Sook mientras se quitaba su mochila, dejándola al lado de Minho, quien asintió―Puedes esperarme aquí, regreso pronto.
Seung iba a decir que quería acompañarlo, pero Sook le dio una sonrisa amistosa y avanzó hasta la cola de la cafetería, haciendo que sus palabras se quedaran en su boca.
Se le hacía muchísimo más fácil socializar cuando había un extrovertido a su lado que le daba apoyo moral, pero ahora que se había ido conseguirle su helado de chocolate con chispas, no sabía realmente cómo comenzar una conversación. Por lo que se mantuvo parado junto a la banca de la mesa, sin saber realmente qué hacer.
Suspiró y comenzó a jugar con los dedos de sus manos, mientras veía al suelo.
― ¿Te vas a quedar ahí parado hasta que venga Sook o qué? ―le preguntó con un poco de brusquedad Minho a Seung, no queriendo ser precisamente grosero, pero dando demostrar que no comprendía sus comportamientos―Digo, no es como que me moleste que estés ahí parado, pero tienes una banca disponible.
Seung le dio una sonrisa de lado y asintió, sentándose en la banca disponible que se encontraba frente a Minho, pero no quedando específicamente cara a cara con él, sino que se deslizó hacia la izquierda, quedando frente al espacio disponible en donde estaba la mochila de Sook.
―Creo que no tuvimos la oportunidad para hablar un poco más el día de ayer, pero no quiero que pienses que me incomodas ¿Bien? ―Dijo Minho ante los gestos que hacía su menor, siendo bastante notorio que no estaba cómodo con la situación, pero que intentaba ser amable o educado.
―Lo siento, realmente no puedo mentir y decir que estoy totalmente cómodo con la situación, pero no estoy acostumbrado a quedarme solo con alguien con el que no he tenido la oportunidad de hablar tanto, lo lamento, supongo―el pelinegro soltó una risita, haciendo que Seung se sorprendiera ligeramente, correspondiendo el gesto.
―No debes disculparte de nada, solamente lo dije, porque podía sentir la tensión incómoda en el lugar y realmente no me gustan ese tipo de ambientes―dijo mientras se encogía de hombros, dejando su celular sobre la mesa, para poder hablar con el castaño―Mi nombre es Jeon Minho, un gusto.
Ellos ya se habían presentado el día anterior, pero claramente no era lo mismo que alguien más los presentara a que ellos dijeran sus nombres directamente, por lo que Minho vio ese movimiento necesario.
Seung sonrió, sus ojos volviéndose más pequeños ante sus mejillas, las cuales eran similares a los pastelillos cuando comenzaban a hornearse.
Ese dato hizo que Minho sonriera.
―Mi nombre es Kim Seung, un gusto igualmente, hyung―dijo mientras daba una reverencia pequeña, ya que el pelinegro era su hyung.
―Bueno ¿Te has sentido cómodo en tus primeros días de la universidad? Conozco por la plática de ayer que tuviste que mudarte para estudiar aquí―dijo, sinceramente interesado por conocer un poco más sobre el bonito castaño, quien sonrió con emoción, ya que le gustaba cuando las personas querían hablar de forma sincera, no siendo solamente por compromiso.
Su emoción fue notable, haciendo que una bonita sonrisa de conejo destacara en el rostro del pelinegro.
Seung soltó una risita por ese detalle, pensando que era adorable.
―Realmente me he sentido bien, Sook ha sido un gran apoyo, para poder acoplarme mejor y tener un compañero en los trabajos―dijo mientras desviaba ligeramente la vista hasta su compañero, quien estaba pidiendo los helados―La mudanza es dura, supongo. Pero he tenido tiempo para acoplarme a la vida en solitario.
Minho asintió, comprensivo.
―Yo realmente no podría comprender, porque cuando tenía tu edad todavía vivía con mis padres, desde hace poco comencé a vivir solo―dijo sin vergüenza alguna.
Seung vio un bonito color rosado brillar alrededor de Minho, haciéndole saber que el recuerdo de su familia era algo que le generaba cariño o amor, eso se le hizo un lindo detalle.
―Pero creo que es una buena oportunidad ¿No? El poder extender tus oportunidades y hacer lo que más te gusta―Seung asintió, totalmente de acuerdo.
―Lo es, realmente si me quedaba en Daegu tendría que haber cambiado de idea sobre qué quería estudiar, además de que aquí hay más oportunidades en este campo, así que tenía que hacer algunos sacrificios―comentó, haciendo que Minho sonriera, asintiendo.
―Eso es muy adulto de tu parte―dijo con gracia, ambos comenzando a reír.
― ¡Ya viene el helado! ―se escuchó el chillido de Sook mientras se acercaba, levantando ambos vasitos de papel con helado de chocolate y chispas, el menor entregándole el suyo a Seung.
―Muchas gracias.
―Hey, cerdo asqueroso, a mí no me has traído helado―le recriminó Minho mientras le daba un golpe en la panza a Sook, quien soltó una carcajada, sentándose a su lado.
―Yo no te debo nada a ti, así que ve a comprarte tu propio helado―le dijo mientras se encogía de hombros, tomando la cuchara que tenía su helado y tomando una buena cantidad, comiéndolo ante la mirada de Minho.
―Eres malvado, todavía lo comes así para que yo tenga celos―dijo mientras entrecerraba los ojos, fingiendo molestia―Descarado.
― ¿Quieres un poco de mi helado? ―preguntó Seung, interrumpiendo la conversación entre ambos chicos, haciendo que las miradas cayeran sobre él.
―Oh no, no te preocupes, de verdad. Solo lo estoy molestando―dijo rápidamente el pelinegro, negando con la cabeza y ambas manos, viéndose apenado por haber hecho pensar al otro que era en serio―Muchas gracias, pero es tu helado.
Seung asintió con una sonrisa, regresando el vasito más cerca de él.
― ¿Seguro? Puedo compartir, de verdad no es molestia.
Minho volvió a negar, pero manteniendo una sonrisa en su rostro.
―Ay, Seung es un amor hecho persona―dijo Sook mientras tragaba su cucharada de helado, viendo al castaño con ojitos cariñosos―No le hagas caso a este llorón, es un niño de sus papis que quiere que lo consientan siempre.
Minho rodó los ojos y le dio un pellizco en el brazo a Sook, haciendo que chillara y casi lanzara una bolita de helado en la cara de su mayor.
―No es cierto, eres un mentiroso―dijo mientras se levantaba de la banca, tomando su mochila para poder tomar su billetera―Iré a comprar mi propio helado y sería con triple chocolate―dijo mientras le hacía una mueca a Sook, quien le sacó la lengua.
Seung rio sin poder evitarlo, sintiéndose cómodo en el ambiente lleno de juegos infantiles.
―Es un llorón, tú lo ves ahí, todo intimidante con su cabello largo y sus tatuajes, pero en el interior es un niño pequeño―dijo Sook mientras movía su mano de forma graciosa, quitándole seriedad al asunto.
Y es que Minho parecía ser alguien bastante intimidante a la vista, siendo solamente eso, una percepción visual. Pero en realidad su luz y su personalidad eran bastante infantiles, eso era algo que le gustaba y atendía al dicho de que las apariencias engañan.
Aunque él realmente no había podido apreciar los tatuajes de Minho, ya que llevaba suéter. Solo había logrado ver los de su mano y dedos.
―Creo que eso es algo bueno ¿No? ―preguntó mientras ladeaba la cabeza ligeramente, haciendo que Sook asintiera.
―Lo es, realmente muchas personas creen que por tener tatuajes o verte algo intimidante eres una mala persona, pero realmente he conocido a muchas personas que rompen esa idea y Minho es una de ellas, por fortuna, porque es una gran persona y por eso mismo sé que van a llevarse muy bien―dijo amistoso mientras sacaba su Ipad, para comenzar a escribir lo que sacarían de información―Bueno, creo que es un buen momento para comenzar a ver la repartición de la información, así que creo que sería bueno que investiguemos un poco y saquemos ideas importantes y ya mañana podemos comenzar a redactar ¿Te parece bien?
Seung asintió, tomando su mochila para poder sentarse al lado de Sook y así ambos podrían ver la tableta.
―Me parece muy bien.
Dentro de los minutos en los que se encontraban investigando sobre el paisajismo, tuvieron a Minho husmeando con sus redondos ojos lo que estaban haciendo, aportando comentarios sobre las bonitas vistas e incluso, en muchas ocasiones aportando muy buenas ideas sobre alguna paleta de colores que podrían armonizar para que el trabajo fuera bastante bonito a la vista, que no solo la información sea buena, sino que también haya una estética de color y de temática en lo que se va a redactar.
Seung sentía como si el mayor tuviera bastante experiencia con el tema, no porque dijera palabras técnicas o conceptos que fueran demasiado rebuscados, sino porque pareciera que tenía un buen conocimiento sobre una correcta realización de una paleta de colores. Por lo que de pronto le entró la duda de a qué carrera pertenecía, ya que no le había preguntado hasta el momento.
―Espero no ser inoportuno con mi pregunta, pero quisiera saber ¿Qué estudias? ―preguntó interesado Seung, haciendo que la boca de Minho se separara del popote que estaba en su bebida.
―Estudio arquitectura, estoy en mi tercer año―dijo con una sonrisa, haciendo que Seung sonriera también, comprendiendo―Normalmente a mi edad las personas que estudian arquitectura ya se están graduando, pero no tuve la oportunidad de entrar antes, por lo que voy un poquito atrasado con respecto a mi edad, supongo.
Seung negó suavemente y Sook levantó una ceja.
―No te preocupes, pues yo tengo veintiuno y apenas voy a comenzar mi primer año, yo tampoco tuve la oportunidad en su momento de comenzar a estudiar en la Universidad, pero creo que eso no es un impedimento para seguir. Igualmente la edad no es algo relevante en estos casos, así que no te preocupes, no debemos preocuparnos por eso.
Sook conocía de mucho tiempo a Minho y podía afirmar que, lo que estaba sucediendo en ese momento, era algo importante. Normalmente solía tomarse algunos días como para tener una conversación tan fluida con una persona, no porque fuera asocial, sino porque simplemente el mantener conversaciones tan largas no era algo que hiciera con personas con las que no tiene tanta confianza.
Pero debía admitir que Seung daba vibras muy confiables, se veía una persona de fiar y alguien que definitivamente iba a mantener en su grupo cercano, por lo que podía llegar a entender ese acercamiento tan repentino de Minho. Lo hizo feliz, porque realmente quería que Seung estuviera en su grupo de amigos y saber que sus propios amigos y pareja lo aceptaban, era algo que lo hacía más feliz aún.
―Realmente no deben sentirse acomplejados, escuché que en la siguiente clase que tenemos mañana hay una chica de treinta años y pues ella está muy tranquila con eso, su edad no es relevante en todo esto, nunca es tarde para aprender ¿No creen?
―Tienes razón―dijeron Minho y Seung al mismo tiempo, haciendo que todos rieran bajito.
Pocos minutos después, Minho tuvo que irse, ya que tenía una clase, a la que por cierto estaba llegando algo tarde. Se despidió muy feliz de ambos y prometió el mañana seguirles ayudando con la paleta de colores, ya que ambos les había gustado mucho la idea que Minho tenía.
Ese día se sintió mucho más feliz por poder por haber logrado crear o iniciar una amistad con Minho, ya que eso indicaba que no iba a ser una incomodidad para el grupo de amigos de Sook y eso lo hacía sentirse muy cómodo.
Cuando llegó a su departamento, les contó a sus padres sobre cómo le había ido en la Universidad y sobre el pequeño grupo en el cual se había introducido, gracias a su compañero de clase. También les comentó algunas ideas que tenía sobre los trabajos que le habían asignado, sus padres siempre escuchándolo con mucha alegría.
Los extrañaba mucho, pero le aliviaba el que ellos estuvieran ahí para él en todo momento.
Tal vez haber ido a la ciudad no era tan malo, ya que cada día encontraba alguna vista positiva de sí mismo y sus capacidades. Igualmente, comenzaba a encontrar más ventajas que desventajas y en definitiva, eso era un cambio que necesitaba en su vida.