Bufó cuando su culo cayó al suelo de golpe, todo por haber dejado una camiseta en el suelo y luego haberla pisado por accidente, definitivamente era un desorganizado total. Era lunes, primer día de clases y como el adulto responsable que era, había colocado la alarma una hora después de lo planeado, así que tenía una hora de retraso.
No es como que si llegara tarde a las clases, pero había colocado la alarma temprano para poder preparase mentalmente para tener que comenzar a socializar con varias personas, por lo que ahora, ese tiempo extra que se había dado, había sido eliminado por su descuido.
Sin embargo, logró comer decentemente antes de partir del departamento, encontrándose bastante emocionado por su primer día. Solo había llevado algunas cosas para anotar, ya que sabía que en el primer día de cada clase no solían comenzar las materias y ese día solamente tenía dos clases, que eran cinco horas, por lo que pensó en positivo.
Su cabello se encontraba en el mejor estado posible, sus pequeños rizos no estando descontrolados, por lo que era un punto bueno. Se encontraba bastante contento con todo, así que la negatividad no invadía su mente, incluso el clima ligeramente frío era una ventaja.
Y aunque quisiera, no podría cambiar el clima a su favor. No porque no tuviera la capacidad, sino porque lo más posible, era que terminaría creando un huracán o algo similar. Por lo que no, no es una buena idea siquiera intentarlo.
Cuando llegó, el ambiente que se encontraba en la universidad era totalmente distinto al de la primera vez que fue, porque claramente ahora había más estudiantes. No todas las carreras comenzaban clases el mismo día, ni en las mismas horas, en definitiva, pero sí había estudiantes movilizándose por el lugar.
Algunos más emocionados que otros.
Al ser su primera experiencia, claramente estaba emocionado, por lo que su luz interior era bastante diferente al de la mayoría de las estudiantes. Muchos demostraban cansancio, otros decepción y algunos pocos alegría, siendo él parte del último grupo.
Recorrió el mismo camino que había tomado cinco días atrás, tomando nuevamente el ascensor para poder llegar, solamente que en ese momento, tenía que ir al cuarto piso. Cuando las puertas se abrieron, varios salones tenían las puertas cerradas, pero se escuchaba ruido dentro de ellos.
Comenzó a buscar el salón número 412, teniendo que recorrer un pequeño pasillo para poder llegar. Antes de abrir la puerta, suspiró y mantuvo el aire por algunos segundos, preparándose mentalmente para poder comenzar. Giró la perilla y algunas miradas se detuvieron sobre él, realmente no fueron muchas y se separaron de su cuerpo en poco tiempo, por lo que suspiró aliviado y caminó hasta el centro del salón, en donde había sillas con sus respectivos escritorios disponibles.
El ambiente era tranquilo, cada uno estaba con sus cosas y algunos grupitos hablaban tranquilamente.
Se sintió tranquilo, ya que era bastante diferente la atención que recibió en su instituto que en la universidad, en esta ocasión siendo menos llamativo y eso le gustaba.
Poco tiempo después, un hombre entró con un pequeño maletín, dando una reverencia a los estudiantes, siendo correspondida por todos.
Seung jadeó, haciendo su silla ligeramente hacia atrás, ya que tenía la mesa demasiado pegada a su cuerpo, logrando mantenerse cómodo.
Hubo una presentación de nombres, pero nada que ver como en sus años anteriores, sino que simplemente le preguntó sus nombres a cada estudiante y preguntó igualmente el motivo de por qué habían elegido esa carrera entre tantas. No fue nada incómodo y los estudiantes aplaudían cada que alguien hablaba.
Pero como la persona negativa que era, sabía que no debía alegrarse, hasta que el día finalizara.
La primera clase terminó, la cual no duró las tres horas indicadas, porque era la primera y tenía que movilizarse hasta el otro salón. Por lo que comenzó a guardar sus cosas con paciencia, verificando si había copiado toda la información importante sobre la materia.
Sin embargo, un toque en su hombro lo hizo sobresaltarse ligeramente, viendo por sobre su hombro al chico que estaba a su lado.
―Lamento haberte asustado―dijo con una pequeña sonrisa y Seung pensó que, si le dieran una moneda por cada vez que le decían eso, sería millonario. Probablemente.
―No te preocupes, solamente estaba algo concentrado―le devolvió la sonrisa, sintiendo confianza por la pequeña luz que desprendía el chico pelinegro.
―Quería pedirte si podías mover un poco la silla hacia delante, es que una de las patas tiene atrapada a una de las cintas de mi mochila―dijo mientras señalaba la mencionada, haciendo que Seung jadeara bajito, moviéndose rápido.
―Ay, lo lamento. No me había dado cuenta―el chico con bonita sonrisa negó, logrando finalmente levantar su mochila, colocándosela en la espalda, sin moverse de su lugar.
―Muchas gracias, no te preocupes por eso.
Seung sonrió y terminó de guardar sus cosas, pensando que el chico se había ido, ya que no escuchó que dijera nada más. Sin embargo, cuando se levantó con su mochila en la espalda, vio que el chico seguía ahí, viéndolo con una sonrisa amigable.
―Mi nombre es Jung Sook―dijo mientras estiraba su mano, para poder estrecharlas.
―Oh, mi nombre es Kim Seung, un gusto―correspondió el saludo mientras tomaba la mano contraria, el pelinegro dando una reverencia, haciendo al castaño reír― ¿Eres mi hyung?
―Tengo 19.
―Oh, entonces lo soy yo, tengo 21.
Sook asintió sorprendido, ya que realmente el chico frente a él no aparentaba la edad que decía, no es como si veintiún años sea una edad que se note demasiado en el físico de una persona, pero pensaba que tendría unos dieciocho años o similar.
―Bueno hyung ¿Vamos a la siguiente clase? Es en el salón 415 ¿No? ―preguntó mientras veía su propio horario, haciendo que el castaño asintiera con una sonrisa, sintiéndose orgulloso por haber sido bueno en su primera interacción social dentro de la universidad, aunque no supiera si podrían ser amigos, al menos tenía un compañero de clases con el cual hablar.
―Claro, vamos.
Al haber sido los últimos en salir del salón, Sook se encargó de cerrar la puerta, para poder irse al otro salón. Cuando llegaron, Seung notó que había menos estudiantes que en la clase anterior, sabiendo que algunos estaban repitiendo materias, por lo que no tenían todas o eso interpretó.
― ¿Tienes todas las materias del primer semestre? ―preguntó el menor mientras colocaba sus cosas en el escritorio delante de Seung, dando vuelta en su asiento, para poder verlo.
―Sí, tomé las cinco materias ¿Y tú?
―Síp, yo también. Me dijeron que probablemente iba a tener pocas horas de sueño al día por haber tomado las cinco, pero no creo. Al menos espero que no―Seung sonrió, realmente él no había escuchado eso, pero pensaba que tenía la capacidad de llevar esas materias.
―Creo que puede ser difícil, pero espero que podamos sobrellevarlo―dijo con una sonrisa tímida, haciendo que Sook asintiera.
La segunda clase del día se desarrolló muy bien, Seung totalmente emocionado por las temáticas que se tocarían en todo el semestre, por lo que su ánimo mejoró mucho. Sin embargo, las cosas comenzaron a torcerse un poco cuando el maestro mencionó sobre los futuros trabajos del periodo, en donde varios serían en parejas, ya que el grupo era un número par.
No sabía si Sook tenía amigos en el salón, él creía que sí, porque lo veía saludar o hablar tranquilamente con otras personas, por lo que pensó que tendría que preguntar a los otros compañeros para saber quién no tenía pareja.
Se sintió un poco tímido de tan solo pensarlo, pero estaba dispuesto a buscar.
―Pssst.
Escuchó un pequeño ruido delante de él, haciendo que Seung despegara la vista de la proyección, viendo a Sook.
― ¿Quieres que trabajemos juntos?
Estaba seguro de que sus ojos habían brillado, aunque sea un poco, al escuchar esas palabras, ya que definitivamente el chico le había salvado de una situación vergonzosa. Además de que se sentía cómodo con Sook, así que le parecía muy bien el trabajar con él.
―Sí, gracias.
El pelinegro asintió, retomando su vista a sus apuntes.
La clase finalizó antes de las dos horas acordadas, como se lo esperaba y comenzaron a levantarse de sus asientos. En su caso, para poder irse a su departamento.
―Bueno, Seung hyung. Ahora que seremos compañeros de trabajo, me gustaría tener tu número, para que podamos hablar―dijo bastante tranquilo el pelinegro, haciendo que el castaño asintiera, tomando el celular del contrario, para agendarse―Por cierto, mañana tenemos un espacio de una hora entre clases y suelo reunirme con algunos amigos de otras carreras y mi pareja ¿Te gustaría acompañarnos? Son muy amables, así podemos hablar sobre el primer trabajo cuando ellos regresen a sus clases.
Seung no sabía si ese chico era un ser milagroso o simplemente un humano demasiado amable, pero en definitiva desconfiaría de él si no supiera que él tenía buenas intenciones. Retomaba la ventaja de unas de sus capacidades.
―Sí, me parece muy bien, gracias por considerarme.
Y aunque algunos llegaran a pensar que a Sook le gustaba Seung o le atraía de alguna forma y que por ello era tan amable, la realidad era totalmente distinta. Primero, porque tenía una bonita novia con la que se reunirían al día siguiente. Segundo, porque él era un ser naturalmente amable y siempre era cuidadoso con las personas a quienes les brindaba algo de confianza, evitando los problemas.
Además de que, cuando una persona ya ha sentido el estar relativamente solo y todavía ser despreciado, era algo que no le deseaba a nadie, menos a un chico que tenía una vibra muy amable y confiable.
―Perfecto, yo debo irme a otro edificio. Ve con cuidado, hyung.
Seung sonrió y dio una pequeña reverencia, el chico sonriente saliendo del salón, haciendo que Seung terminara de acomodarse su mochila.
Se subió al ascensor y logró salir de la institución, poco tiempo después caminando cerca de su edificio, pasando por una tienda de electrónicos, para comprarse una memoria para su computadora portátil.
Cuando llegó al departamento, finalmente pudo sonreír sin temer que algo fuera a salir mal en su día, ya que si algo llegaba a pasar en su departamento, sería algo tonto o sin importancia. Por lo que, con todo el buen humor que tenía, se dio una ducha y comenzó a organizar su horario, colocando las fechas que le habían dado hasta el momento.
Ese día pudo dormir tranquilamente, no sin antes arreglando la hora de su alarma, pensando en que debía mantenerse así. Positivo y tranquilo, no pensando en cosas negativas, así su salud mental y su salud física, ante el descontrol que sus poderes podían demostrar, se mantuvieran a raya.
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Ese día tenía dos clases más, de dos horas cada una. Por lo que iba preparado para todo.
Igualmente, lo que le ponía un poco nervioso era el tener que conocer a los amigos de Sook, ya que tenía algo de miedo de no poder encajar en el grupo y tener que salirse por sus propios medios, siendo un poco incómodo a la hora de tener que reunirse con su compañero de clase.
Su cabello había amanecido rebelde ese día y no había tenido tiempo de secarlo, ya que no tenía un secador y hacerlo con una toalla no sería muy buena idea. Por lo que simplemente utilizó su mano y comenzó a soltar aire caliente mientras bajaba por el ascensor. No se preocupó por la cámara, ya que simplemente se veía cómo tenía sus manos sobre su cabello, pero no se notaba realmente lo que estaba sucediendo.
Agregó otra ventaja a sus capacidades, no tener que comprar un secador para pelo.
Cuando llegó a la universidad, subió hasta el tercer piso, solo que en ese momento tuvo que subir las escaleras, ya que el ascensor estaba lleno cuando llegó. En esos momentos recordó el poco nivel que tenía dentro del ejercicio, aunque realmente no eran demasiadas escaleras.
Cuando llegó al salón, Sook ya estaba ahí, el asiento detrás de él se encontraba disponible.
―Hola Seung, hyung―lo saludó el pelinegro mientras despegaba la vista de su celular, colocándola en su mayor.
―Hola Sook, por cierto, no es necesario que me digas hyung―dijo mientras dejaba su mochila en el suelo, sentándose en su lugar.
―Oh bueno, entonces Seung ¿Listo para conocer a uno de los licenciados más temidos de esta carrera? ―preguntó sin intenciones de hacer sentir mal o asustado al mayor, pero igualmente lográndolo.
―Uh, no ¿Dicen que es muy estricto?
―Bueno, uno de los chicos de aquí está repitiendo la materia y dicen que este licenciado es un dolor de cabeza total, por lo que no me sorprendería que nos diera algunos problemas―dijo mientras se encogía de hombros, haciendo que el mayor suspirara―Pero no te preocupes, tengo un amigo que es muy bueno con las matemáticas, por lo que puede ayudarnos cuando lo necesitemos. Además de que es amable, así que no debemos temer, al menos no tanto.
Eso no lo alivió tanto, pero asintió.
El mencionado llegó al salón y realmente no aparentaba ser una persona enojada o algo similar, sin embargo, nuevamente agradecido con su capacidad, pudo ver que el hombre estaba bastante irritado de entrar al salón, siendo apenas el primer día de clases. Por lo que tuvo miedo de pensar qué sería de él en el proceso.
La clase duró muy poco, a comparación de las demás materias, sin embargo, les dejó bastante en claro que su clase no sería fácil de aprobar y recalcó con una sonrisa bastante fea que muchos de los estudiantes que estaban ahí, estaban repitiendo la materia.
Eso hizo que el humor de Seung se opacara un poco, pero celebró en su interior cuando dijo que la clase había terminado.
―Bueno, ya veo por qué la gente dice que es un pésimo maestro―dijo Sook mientras verificaba que el señor ya no se encontraba en el salón, temiendo cometer una cagada en el primer día.
Ese detalle hizo que Seung riera.
―Se le nota, pero creo que podremos sobrevivir, así que lo mejor es no pensar mucho en lo malo que podría pasar―dijo mientras acomodaba su mochila, el pelinegro sonriendo mientras caminaba, para salir del salón.
―Bueno, en este tiempo logramos vernos con tres de mis amigos, ya que algunos entrar a clases en una media hora y otros en la hora, por lo que podemos comer en la cafetería con ellos, te los presentaré―Seung asintió con el labio inferior entre sus dientes, ambos bajando para poder ir a una de las cafeterías, siendo la que se encontraba al lado del edificio de medicina.
―Uh, no es por nada, pero ¿Crees que estén cómodos con la idea de que me una? ―preguntó mientras apretaba los dedos de sus manos, viendo de reojo al menor―Digo ¿No sería raro que de la nada llevaras a alguien nuevo a comer con ellos?
Sook sonrió y soltó una risita, negando con la cabeza.
―Aunque suene raro, la mayoría de mis amigos de mi grupo llegaron por mí―dijo mientras se encogía de hombros―Soy un ser muy sociable, pero solo trato de incluir a los que me dan algo de confianza.
Seung no sabía cómo era posible que alguien viera como de confianza a alguien que conoció un día antes, pero igualmente sabía que no era con malas intenciones.
―Además de que eres mi pareja para los trabajos, así que debemos hablar con regularidad y casi siempre voy con mis amigos en las horas libres, aunque sea un momento―Sook notó las muecas de Seung, no siendo de incomodidad, pero sí de nerviosismo―Si no te sientes cómodo, puedes decirme y nos reuniremos solos para los trabajos ¿Sí? No debes sentirte presionado.
―Muchas gracias.
Ambos llegaron a la cafetería, la cual tenía pocas mesas ocupadas, por lo que Seung simplemente siguió a Sook, manteniéndose unos pasos atrás de su nuevo amigo. El pelinegro se acercó a la mesa en donde estaba un chico pelirrojo y otro rubio, pero el rubio se mantenía de espaldas.
― ¡Hola, chicos! ―saludó el de sonrisa de corazón, haciendo que los que se encontraban sentados, los vieran.
―Hola Sookie y…―el chico rubio se dio media vuelta, haciendo que Seung se sorprendiera al reconocerlo, era el chico del elevador― ¡Oh! Yo te reconozco, pero no sé tu nombre.
Seung sonrió tímido, dando una pequeña reverencia.
―Chicos, él es Kim Seung, mi compañero de clases―dijo mientras colocaba una mano en su espalda, para que pudiera dar un paso adelante y así quedar a su lado.
―Hola, por favor, cuiden de mí―dijo con formalidad mientras daba una reverencia, aunque sabía que, probablemente, ellos serían menor que él. Igualmente fue formal―Y sí, te recuerdo―le dijo al rubio, quien sonrió.
―Yo soy Park Daehyun―se presentó el rubio, dándole una pequeña reverencia―Tengo 21 años.
Seung sonrió, ya que el chico era de su edad.
―Yo soy Min Hyun, un gusto―dijo el pelirrojo que se mantenía frente al rubio, dándole una pequeña sonrisa mientras levantaba una mano, en forma de saludo―Yo tengo 23 años.
―Un gusto, hyung―le dijo el castaño con una sonrisa, siendo correspondida.
―Siéntate―le invitó Daehyun mientras daba palmaditas a su lado, indicándole a Seung que se sentara ahí.
El castaño se quitó la mochila y se sentó a su lado, sintiéndose tranquilo.
La luz que brillaba alrededor de Daehyun era muy bonita, brillante y se notaba que era una persona alegre y con bonitas intenciones, cosas que lo hicieron sonreír y sentirse tranquilo. En cambio, la luz de Hyun era algo diferente, pero no demasiado, era una luz bonita, pero se demostraba que era una persona tranquila y tímida, por lo que su luz era más tranquila, el movimiento relajado.
Le gustaba, se sentía cómodo.
― ¿Dónde están Minho y Sunnie? ―preguntó Sook mientras se sentaba al lado de Hyun, quien quitó su mochila, para que el menor pudiera sentarse cómodamente.
―Fueron por comida, Minho tenía hambre y Sunnie lo acompañó porque quería café―dijo el rubio mientras colocaba una mano en su barbilla, apoyando su cabeza―Les pedí que me trajeran gomitas, pero no confío en que Minho me las traiga y Sunnie no me escuchó.
Hyun miró a su menor con un puchero, sonriendo pequeño.
―No te preocupes, cariño. Si no te traen, iré yo.
Seung se sorprendió al escuchar aquello, ya que no pensó que ambos chicos eran pareja, pero ciertamente no tenía ningún problema con eso, solamente se sorprendió. Pensó que hacían una bonita pareja, sus luces siendo bastante compatibles, en su opinión.
―Por eso te amo tanto―le dijo con una sonrisa, estirando su mano para darle un pequeño apretón en la mejilla al pelirrojo―Y bueno, Seung ¿De dónde eres?
El castaño regresó la vista al rubio.
―Soy de Daegu, pero vine aquí para poder estudiar―dijo, haciendo que Hyun hablara después de él.
―Yo también soy de Daegu.
Seung sonrió amistoso.
―Es muy bonito, pero creo que las mejores oportunidades están aquí―complementó y Hyun asintió, totalmente de acuerdo.
―Tienes razón, buena elección.
Comenzaron a hablar sobre algunos paisajes que había en Daegu, Daehyun diciendo que quería visitar pronto. Pero la conversación finalizó cuando dos personas llegaron a la mesa, una chica y un chico.
―Ya venimos, trozos de mie… ¡Oh! Lo siento, a ti no te conozco―dijo la chica con una sonrisa apenada, haciendo que Seung riera también―Lo lamento.
―Sunnie, él es mi compañero de clases, Kim Seung―habló Sook mientras tomaba el café que su pareja le entregaba, agradeciéndole con un pequeño beso en la mejilla.
―Un gusto, Seung. Soy Sunnie―el castaño le dio una pequeña reverencia con una sonrisa, haciendo que la chica se sentara.
Sunnie era una chica muy bonita, cabello tintado de color n***o y algunas luces claras, un cuerpo bastante lindo y parecía medir menos de un metro sesenta.
―Hola, yo también llegué―dijo el otro chico, haciendo que Sook rodara los ojos y le diera un pequeño golpe en el hombro, Seung lo vio con atención―Yo soy Jeon Minho, un gusto.
Seung debía admitir que, desde hace mucho tiempo, no le había parecido atractivo un hombre. Pero en definitiva el chico Minho era bastante atractivo para él.
Ese pensamiento hizo que se ruborizara ligeramente.
―Un gusto, soy Kim Seung.
El chico asintió sin decir mucho más, sentándose al lado de Sunnie para poder comenzar a comer.
Por un momento pensó que sería ignorado en medio de la conversación, pero siendo todo lo contrario, lo alentaron a participar en los temas, sintiéndose realmente cómodo.
No sabía si esas amistades serían duraderas, solo esperaba que las cosas no se complicaran y se quedara solo.