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3507 Words
Mordió su labio inferior mientras terminaba de escribir los datos importantes que la maestra estaba dando en ese momento, no queriendo perderse nada, porque sabía que sería de suma importancia para las próximas pruebas. Era un bonito día miércoles, dos días después de la sesión de fotos que habían tenido en el paisaje, su humor manteniéndose dentro de esos días. Ese día habían quedado en salir a comer después de clases a un centro comercial que estaba un poco cerca de la universidad, para poder disfrutar un poco y hablar de cualquier cosa. En esa ocasión Sunnie sí estaría presente, ya que Sook le había explicado que había tenido una emergencia a último momento el lunes, por lo que no había podido ir. Jadeó mientras dejaba el lapicero sobre su escritorio, viendo hacia la ventana, mientras acariciaba su muñeca lentamente. Cuando vio hacia los cables, vio a un pajarito de panza amarilla quieto en el cable de electricidad, cosa que lo hizo sonreír. Sin embargo, el pajarito comenzó a acercarse a la ventana, aleteando hasta la dirección de Seung, intentando acercarse. ―No puedes entrar, hay una barrera―dijo en voz baja mientras veía atentamente al pajarito, quien se mantenía volando, viéndolo―Ten cuidado, puedes lastimarte. El pajarito comprendió y comenzó a retroceder, para poder mantenerse en el cable nuevamente. ― ¿Me hablabas? ―le preguntó Sook desde el asiento delantero, haciendo que Seung se sobresaltara ligeramente, viendo al chico, quien tenía su cabeza ladeada hacia él. ―No, lo siento. Estaba susurrando sobre mi dolor de muñeca―dijo mientras seguía masajeando su piel, ya que en realidad le dolía, solo que no era totalmente cierto lo que hubiera dicho―Hoy habló muy rápido y creo que muchos de los datos fueron importantes―dijo, viendo a Sook asentir. ―No te preocupes, si te falta algo te lo puedo pasar por la tarde―dijo mientras levantaba ligeramente su cuaderno, el cual tenía varios apuntes―Por cierto, Minho es muy bueno dando masajes, al igual que Hyun, por lo que puedes pedirle que te haga un masaje en la muñeca. ―Muchas gracias y lo del masaje, lo tomaré en cuenta. La vista de Sook se concentró nuevamente en la proyección, por lo que Seung regresó la vista a la ventana, viendo que el pajarito de panza amarilla seguía ahí. Esperaba que el pobre no estuviera esperando que le diera algo de alimento, porque realmente no tenía nada que darle y dudaba que vendieran algo adecuado para él en la cafetería. No podía crear comida, así que no era posible el sacar algo de la nada. Ojalá pudiera decir que podía contactar con los animales o al menos llegar a entenderlos en su mayoría, pero no era así. Sí sabía que tenía algún tipo de conexión con los animales muy diferente a las personas normales, ellos normalmente se acercaban sin miedo y en algunas ocasiones pedían algunos cariñitos o inclusive comida. No es como que entendiera, pero lograba interpretarlo por sus acercamientos. No sabía si eso era mucho por su capacidad y si llegaría a poder entablar alguna conversación con ellos, porque nunca lo había intentado, tampoco. Pero creía que era mejor no explotar demasiado esa capacidad, porque no sabría qué hacer si de la nada los animales también pudieran hablarle, sería un poco extraño para él, por lo que simplemente les daría cariños y comida si ellos se acercaban a él. Y hablando de animales, realmente estaba considerando la idea de adoptar algún gato o perro, porque se sentía bastante solo en su departamento y eso era algo obvio. Él jamás había sido de tener muchas mascotas, solamente una vez tuvo un gato familiar, pero murió de viejo. Claramente le tuvo bastante cariño, pero él no era suyo como tal y no interactuaba tanto con él, ya que se mantenía más en el cuarto de su madre. El gatito se acercaba a él por mimos y comida, pero ya que no se encontraba tanto en casa, la relación no había sido tan estrecha. Pero ahora que vivía solo y pasaba la mitad de su día encerrado en su departamento, realmente le hacía falta alguna compañía. Les preguntaría a los chicos si conocían de algún centro de adopción. Cuando terminaron las clases, caminaron hasta el estacionamiento subterráneo de la universidad, ya que habían quedado de verse en ese lugar, para poder irse en el auto de Minho, ya que él era quien solía llevarlo regularmente. ― ¿Sabes si Minho es una bestia para conducir? ―preguntó el mayor mientras pasaba algunos de sus cabellos castaños detrás de su oreja, ya que comenzaban a molestarle en el rostro. ―A veces comienza a girar el timón como loco en las carreteras para asustarnos, pero en realidad es un buen conductor―dijo mientras se encogía de hombros, comenzando a bajar los escalones. ― ¿Cómo es eso de que comienza a mover el timón como loco? ―preguntó con un poco de pánico, haciendo que el pelinegro soltara una risita, viendo al menor y su real preocupación. ―Lo hace cuando no hay autos cerca, solamente cuando lo molestamos o algo, no siempre. Así que no debes asustarte, no es algo que haga con regularidad, solo cuando le da la estupidez y le pica la mosca de las idioteces―Seung asintió, siguiendo con su caminata, viendo a lo lejos a los chicos frente a una camioneta― ¿Por qué? ―Es que suelo marearme en los autos cuando van algo rápido o cuando hacen giros demasiado bruscos―dijo mientras se encogía de hombros, logrando que Sook entendiera. ―Ohh, comprendo. No te preocupes, puedes ir en el asiento delantero y así es más complicado que te marees. ―Gracias. Cuando llegaron con los chicos, se saludaron con una sonrisa. La camioneta de Minho era muy bonita, era negra y algo espaciosa, por lo que perfectamente podrían quedar todos sin estar tan aplastados. ―Hola chicos ¿Cómo están? ―preguntó Daehyun, mientras colocaba su mochila en el maletero, tomando la de sus amigos, para colocarlas ahí también. ―Bien, realmente estas primeras semanas están siendo tranquilas, para después poder lanzarnos a la mierda con miles de cosas que hacer, imagino yo―dijo Sook mientras se encogía de hombros, haciendo que todos rieran. ― ¡Yo quiero ir adelante! ―chilló Sunnie corría hasta la puerta del copiloto, haciendo que Sook separara la vista del maletero, caminando de lado para que su pareja pudiera verlo. ―Cariño, dale lugar a Seung adelante, me contó que a veces se marea en los viajes, por lo que lo mejor sería que fuera adelante, en el copiloto―dijo mientras sonreía, haciendo que Seung la viera con una sonrisa, una que fue ligeramente correspondida. ―Oh, está bien―dijo sin la alegría que tenía anteriormente, haciendo que Seung borrara su sonrisa ligeramente, ya que pudo ver un nuevo color en la luz de la chica―Pasa. Seung suspiró y negó con la cabeza, no quería incomodar. ―No te preocupes, iré atrás. No creo que me maree―dijo rápidamente mientras abría la puerta de los asientos traseros, no queriendo que Sook o alguien más comenzara a discutir por algo tan sencillo como quién tomaría el asiento delantero. Sook y Hyun se vieron entre ellos, una mueca adornando los labios de ambos. Minho chasqueó la lengua y se acercó a la ventanilla del lado en el que el castaño se había sentado, apoyándose en la parte de la ventana, para poder apoyarse y hablarle un poco cerca. ―Seung, manejaré con cuidado y si te mareas, podemos detenernos ¿Sí? No te preocupes―le dijo con una sonrisa comprensiva, haciendo que el castaño recuperara un poco el ánimo, regresándole la sonrisa―Si es necesario que vayas en el asiento del copiloto, nos vamos a detener y se cambiarán los puestos. ―Gracias, creo que estaré bien―dijo con una sonrisa sincera, soltando una risita cuando Daehyun se acercó a él, casi cayendo sobre él cuando comenzaban a entrar a la camioneta. Realmente no quería pensar demasiado en lo que había sucedido pocos segundos antes, porque no quería que su instinto negativo volviera en esos momentos, cuando consideraba que todo estaba saliendo medianamente bien. Pero el hecho de poder ver las luces de las personas y las emociones que llegan a sentir en cualquier momento, era algo que no le permitía el poder creerse las fachadas o engaños de otras personas y eso tenía tanto ventajas como desventajas. No sabía qué tanto era el impacto emocional que él tenía sobre la novia de Sook, pero en definitiva, el hecho de que él quisiera ir en el asiento delantero fue algo que no le agradó y pudo ver el desagrado y la molestia en su luz. Él no quería ser una molestia o incomodidad, no quería que el grupo comenzara a tener alguna tensión por su culpa, aún cuando sabía que él no había hecho nada malo, solamente estaba pidiendo algo sumamente simple. Pero al parecer, para ella no era algo simple. Había visto un feo color verde musgo, lo que significaba, en la mayoría de las veces, una combinación entre molesta y desagrado. Había sido tenue y así de rápido como apareció, desapareció. Pero eso no dejaba de lado el hecho de que había sentido desagrado por él y por su petición. ―Hey ¿Estás bien? ―le preguntó Daehyun al verlo tan distraído, haciendo que su mirada se enfocara en el pequeño rubio, sonriéndole. En realidad Daehyun no era más pequeño que él, de hecho era mayor por dos meses, pero su físico era bastante delicado y lo hacía parecer bastante joven, sus mejillas regordetas y manos pequeñas no ayudaban mucho a que se viera mayor. Por lo que lo veía como el pequeño rubio. ―Sí, no te preocupes―dijo mientras tragaba duro, el auto encendiéndose, para comenzar a partir. Daehyun se acercó a la oreja de Seung, para poder hablarle y que solo él escuchara. ―No te sientas mal por Sunnie, si te sirve de consuelo, ella es así de caprichosa por muchas cosas y con todos. Sin embargo, esto me pareció sumamente tonto, ella tendría que haber comprendido que el cambio era por tu salud―Seung asintió, viendo inconscientemente a la chica, quien se encontraba grabando una historia en su i********:, del paisaje. ― ¿Tiene algo con ir en los asientos traseros? ―preguntó el castaño, susurrando igualmente. Afortunadamente la música permitía que pudieran tener una conversación más privada, sin temer a que la protagonista de la conversación escuchara. ―No lo sé, pero siempre quiere ir adelante―se encogió de hombros―Puede que tenga un trauma o que solo sea una niña berrinchuda a la que le gusta grabar historias en i********: en el asiento delantero, no lo sabemos. Seung asintió, no comprendiendo las razones de la chica, pero sí el punto que tenía el rubio. ―Igualmente, si alguno de nosotros se siente mal en los viajes, lo lógico es el darle el puesto para evitar algún inconveniente―comentó Daehyun, demostrando que no justificaba el comportamiento de la chica, porque aunque él no pudo ver ninguna luz de la chica, la mueca y el tono de voz que había utilizado, era bastante notoria―Pero dejemos eso de lado por ahora ¿Sí? Si ella vuelve a tomar una actitud así, no creas que los demás nos quedaremos callados. Seung asintió con una sonrisa, sintiéndose en total confianza. ―Muchas gracias, Dae―le dijo emocionado, diciéndole por un apodo, por primera vez― ¿Te puedo decir así? El rubio asintió sin pensarlo dos veces. ―Claro que sí, con la única condición de que me dejes decirte Seungie siempre―dijo, haciendo que la sonrisa en el rostro del castaño aumentara. ―Claro que puedes. Llegaron al centro comercial y como Seung se la pasó hablando con los chicos en la parte de atrás, no se mareó ni un poco, cosa que agradeció. Cuando llegaron al restaurante, uno que realmente no era para nada elegante, sino que era de pizzas, por lo que se sentaron en la mesa para poder comenzar a buscar qué querían comer. ― ¿Quieren que pidamos un menú por todos o por parejas? También se puede individual―preguntó Sook mientras veía el menú junto a su pareja, pasando la vista por unos segundos en sus amigos. ―Yo prefiero que pidamos nosotros dos, porque no me suelen gustar los ingredientes que a los demás―dijo Sunnie sin despegar la vista del menú, hablando con su pareja. ― ¿Qué pizzas te gusta, Seung? ―preguntó Minho al castaño, ya que se encontraba frente a él, con otro menú en sus manos. ―A mí me gusta la pizza con jamón y piña―dijo con una sonrisa de lado, ya que era su sabor favorito de la vida, aunque sabía que no a muchos les gustaba. ―Asco… Escuchó el susurro, el cual en realidad fue escuchado por todos, haciendo que el castaño apretara los labios, desviando la mirada a la mesa. ―A mí también me gusta esa pizza―dijo Minho con sinceridad, haciendo que el castaño viera nuevamente al tatuado, sonriendo ante la sinceridad―Así que no te preocupes, podemos pedir una promoción de pizza con jamón y piña―colocó el menú en la mesa y le enseñó la promoción mencionada, el castaño asintiendo. ―Debe ser una pizza rica, realmente no la he probado, pero seguramente tienes buenos gustos, Seungie―dijo Hyun, haciendo que el castaño retomara su buen humor y asintiera. ―Es muy buena, pero entiendo que no a todos les gusta―complementó el castaño, no queriendo ver a la chica, ya que podía sentir un poco de tensión en ese lado. ―Yo quisiera probar también, puedo darte un trozo de pizza con salami y tú uno de piña con jamón ¿Sí? ―preguntó Sook con una sonrisa de lado, pestañeando rápidamente hacia el mayor, haciendo que soltara una risita. ―Claro que sí, podemos hacer el cambio. Aunque pareciera una tontería, Minho le pidió a una mesera si les podía regalar un cartón de juegos que le estaban ofreciendo a los niños. En él había un dadito para armar y los personajes animados de la pizzería, en donde podías armarlos y jugar como un Monopolio, solo que con personajes de la pizzería y con retos. En ese monopolio no había dinero, sino retos tontos. ―Y…cinco―susurró Seung mientras veía el dado caer sobre la mesa, el número cinco quedando en evidencia―Avanzo. Uno, dos, tres, cuatro y cinco. ―Has caído en la casilla de la cárcel, tienes que ir a la cárcel y pierdes tres turnos―leyó en voz alta el castaño, mostrando un puchero cuando terminó de leer, escuchando algunos “ayy” de los demás, en compasión por su amigo, quien iría a prisión. ―Espera ¿Puedo darle mi ticket para salir de la cárcel a…? ―Minho comenzó a preguntar, pero la mano de Sunnie en medio de la mesa hizo que dejara de hablar, tomando el dado y lanzándolo sin más, viendo que obtuvo un seis. Seung estaba cerca de la meta, pero al ir a la cárcel se había atrasado bastante, por lo que claramente a la chica no le convenía que lo sacaran de la cárcel, porque podrían retomar su lugar y ganarle. ― ¡Gané! ―chilló emocionada la chica, el muñequito de la ardilla llegando a la meta, Sunnie dejándose caer de espaldas en el asiento, victoriosa. ―Bueno, como decía ¿Puedo darle el ticket a Seung para que salga de la cárcel? ―preguntó Minho mientras mostraba el mencionado, haciendo que los demás negaran. ―Seungie tiene que pagar por sus delitos, por lo que la cárcel es su destino por tres turnos más―dijo Sook mientras tomaba el dado, para poder lanzarlo. ―Es verdad, debo pagar por mis crímenes. La chica bufó, ya que nadie le había prestado atención en su victoria, por lo que se enderezó en su asiento y apoyó su barbilla en el hombro de su pareja, para que le hiciera algo de caso. ―Sook tiene que darle dos de sus monedas a la persona que tiene a la izquierda―leyó el reto Hyun, haciendo que Sook se quejara de forma infantil, abrazando sus monedas de cartón con falsa tristeza. ―Me harás caer en la pobreza―dijo Sook a Minho, ya que a él lo tenía a su izquierda―Ten piedad por este ser de luz―le pidió con un pequeño puchero, haciendo que el tatuado negara sin dudarlo. ―Lo lamento, pero en el mundo de las finanzas no hay piedad―dijo mientras extendía sus manos, para tomar las monedas de cartón―Gracias por su pago. Al final del juego, antes de que llegara la comida, Daehyun fue el ganador y celebró entre aplausos de sus amigos. Aunque en realidad no era el primer lugar, fue el único festejado. Claramente todos habían notado las actitudes de Sunnie contra Seung, por lo que ninguno pensaba hacerle caso en ningún sentido a la chica. Sook se dijo a sí mismo que debía hablar con ella, porque el castaño no había hecho nada malo. Cuando la comida llegó, hicieron el intercambio que Sook pidió y Seung le dio una mordida de su trozo de pizza a la pareja, ambos atinando con que era buena, pero Hyun dijo que no era su favorita, pero que le agradecía por haberle dado a probar. Disfrutaron entre pláticas sobre el día en el departamento, las pequeñas anécdotas que habían podido crear y las futuras que querían formar. Incluso, Seung les comentó a todos que quería adoptar algún perrito o gatito, pero que no estaba muy seguro sobre dónde había un centro de adopción en donde podía ir a ver. Por lo que se organizaron para poder ir un día de la semana siguiente todos juntos y así mismo, la pareja romántica, la cual vivían en el mismo departamento, para sorpresa de Seung, también querían adoptar alguna mascota. Por lo que podrían hacer un buen trabajo yendo todos juntos. No estaba seguro si la chica querría ir, realmente no se le veía con muchos ánimos de intervenir en la conversación desde que comenzaron a hablar, por lo que lo dejó mejor así. Porque realmente no quería sentirse incómodo en ese viaje, cuando realmente quería que fuera algo bonito. No presionaría a nadie para que fuese o no fuese, por lo que la decisión era de ella. Él estaba tranquilo con la idea de que sus nuevos amigos lo acompañarían y no tendría que hacer todo ese proceso solo, aunque sonara una tontería, para él era importante. ―No debes preocuparte por eso―le dijo Daehyun al castaño―Yo puedo pasarte una página muy buena, en donde explican muy bien todos los cuidados y la preparación antes de llevar la mascota a casa. Seung había expresado que se sentía preocupado por la ambientación de su departamento, ya que no quería tener algo que fuera peligroso para su futura mascota, pero que no estaba del todo seguro que debía preparar. Por lo que su amigo le comentó que él tenía bastante información, por lo que estaba agradecido. Cuando iban a subirse al auto, Minho se adelantó hasta la puerta del copiloto, cubriéndola con su cuerpo para que Sunnie no pudiera abrirla. ―Seungie. El castaño lo vio con duda y se acercó. ―Dime, hyung. ―Vamos, súbete―el tatuado le abrió la puerta delantera al castaño, haciendo que este viera hacia atrás con algo de inseguridad, viendo de reojo la mueca indignada de Sunnie. ―No es necesario, hyung. No quiero tener problemas con Sunnie―le susurró cerca de su rostro Minho, apretando los labios al terminar, ya que realmente quería ahorrarse un problema. ―Es mi auto y ella no tiene derecho a decir quién va adelante y quien no―dijo mientras se encogía de hombros, siendo algo lógico―Ve adelante, además, no sabemos si después de comer el mareo pueda presentarse más. Seung sonrió y asintió, mordiendo su labio inferior mientras entraba al auto y se sentaba en el asiento, colocándose el cinturón ante la atenta mirada del mayor. ―Gracias, hyung―Minho sonrió y negó con la cabeza, dando un paso hacia atrás para poder cerrar la puerta. ―No tienes nada que agradecer. No podía decir que el camino había sido totalmente pacífico, porque había cierta tensión en el ambiente. Sin embargo, los chicos se encargaron de hacer el viaje lo más ameno posible, contando chistes y comentando tonterías. No debía amargarse por una tontería, debía disfrutar.
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