Chilló emocionado mientras comenzaba a estirarse en el colchón de su cama, las mantas y almohadas desacomodándose por sus movimientos.
Debía admitir que había dormido bastante mal, por algún motivo, su cuerpo no le había permitido el dormir las ocho horas que él merecía dormir, por lo que solamente durmió una hora y media y recién despertaba por su alarma.
Sin embargo, ese día era muy importante y su alarma lo decía, por lo que era imposible estar de mal humor.
Había esperado varios días para que ese día pudiera llegar por fin, uno en el cual podría adoptar a su nuevo o nueva mascota. No estaba seguro si sería un perro, un gato o inclusive alguna ave, no tenía preferencias, simplemente lo vería cuando ya estuviera en el centro de adopción, aunque si era sincero, él había visto vídeos de preparación más que todo para perros y gatos, por lo que serían su enfoque principal.
Se levantó de la cama y arrastró los pies hasta el baño de la habitación, en donde tenía preparada su bata para baño y podría tomar una rápida ducha.
Ese día solamente tenía tres horas de clase, por lo que habían hecho una cita en el centro a las a las tres de la tarde, para que Seung y la parejita pudieran tener una buena vista de los animalitos en adopción.
Habían visto varias fotos del centro, en donde muchos perritos de diferentes razas corrían por el pasto y eran cuidados, también había gatitos y otros animales, pero en abundancia eran más caninos. El ver las imágenes solamente habían logrado emocionarlos mucho más, por lo que no dudaron en ir lo más pronto posible.
Un día viernes, casi una semana después del día en el restaurante. Habían elegido un viernes para poder pasar con las mascotas el fin de semana y que lograran adecuarse a los departamentos de los dueños, por lo que tuvo que ser paciente.
Paciencia.
Seung podía afirmar que algo que había comenzado a desarrollar desde que había llegado a Seúl, era la paciencia. Ahora podía decir tenía un dolor de cabeza constante en sus días, uno que no podría eliminar por su cuenta, al menos no era lo suficientemente valiente como para enfrentarla.
Pero Sunnie estaba logrando acabar con su paciencia, poco a poco.
Sus comentarios pasivo-agresivos no se habían detenido en lo absoluto y sabía que la chica había cambiado de técnica para que nadie se diera cuenta de la real intención de sus palabras. Lo que pudo imaginar, era que Sook había hablado con ella después del suceso de la pizza de piña, porque claramente sus comentarios no eran expresados como siempre, sino con más cuidado que antes.
Pequeños comentarios que, si no fuera capaz de ver las luces de la chica, pensaría que eran palabras sinceras y halagos sin dobles intenciones.
Por ejemplo, al día siguiente de la comida en la pizzería, ella llegó de forma bastante animada hasta su asiento en la cafetería. Él realmente pensó que ella simplemente iba a saludarlo o pasar de él por completo, ya que no se encontraba Sook con él.
Sin embargo, ella se sentó frente a él y lo miró atentamente por aproximadamente diez segundos, sin parpadear siquiera y eso es realmente le dio bastante miedo. Poco después de esos segundos, colocó sus codos sobre la mesa, sus manos apoyando su cabeza mientras una sonrisa se extendían su rostro.
“Lamento el malentendido de la pizza de ayer, en verdad creo que tienes buenos gustos y yo solo fui tonta”
Su voz sonó convincente, pero su luz demostraba que había desagrado en sus palabras, por lo que claramente no estaba siendo auténtica, sino sarcástica.
“No te preocupes”
Fue lo único que pudo responderle.
Si se hubiera creído su mentira, claramente le hubiera dicho, en primera, que no era una tonta, que realmente la disculpaba y que no debía preocuparse. Pero como sabía que todo era una fachada mentirosa para ser sarcástica sin que alguien se dé cuenta de sus intenciones, no iba a negar nada y simplemente iba a decir que no había necesidad de preocuparse, ya que sabía que sus disculpas no eran sinceras.
En ese momento supo de que esa no sería el primer comentario sarcástico que recibiría en ese día y los siguientes y obviamente no lo fue.
“Tu camiseta es muy linda”
“Me encanta tu sentido del humor”
“Me gustan mucho los rizos en tu cabello”
“Sería lindo conocer a tu familia, seguramente son personas igual de lindas que tú”
Eso último se lo había dicho cuando les contaba a los chicos sobre su familia y el trabajo de sus padres, la chica después comentándole que sus padres eran CEOS de una compañía importante.
No recordaba haberle preguntado, pero igualmente se lo contó.
Sabía que probablemente él era el único que se estaba dando cuenta del sarcasmo en sus palabras, porque solo era él era capaz de ver las luces de la chica, claramente. Realmente estaba muy sorprendido por la capacidad de falsedad que ella tenía para hablar, porque honestamente no se le notaba en absoluto que estaba siendo sarcástica, se veía sincera y hasta inocente, en muchas ocasiones. Pero sus palabras estaban llenas de luces feas y deshonestas, incluso movilizándose de forma lenta y ondulada, no siendo nada bueno.
Cuando las luces eran de emociones positivas, brillaban de colores hermosos y su movimiento era fluido, como el del mar tranquilo. Pero cuando eran emociones negativas, los colores opacos y feos se movían ondulados y con pereza, torpes y en algunas ocasiones toscos.
Sabía que era imposible agradarle a todo el mundo, pero no comprendía por qué la chica sentía tanto asco hacia su persona, cuando no había hecho nada malo.
Terminó de arreglarse y partió a la universidad, no sin olvidarse de algunos documentos que le habían solicitado en el refugio de animales.
En su camino e incluso llegada a la universidad, los recuerdos de todos los comentarios de aquella chica se movilizaron por su mente y es que siempre que algo le afectaba emocionalmente, sea algo significativo o una tontería, no podía dejar de pensar en eso por días. Por lo que ese sentimiento de desagrado e incomodidad quedaba grabado en él después de todo lo que había sucedido con Sunnie y lo que iba a suceder.
Porque la chica también iría al refugio, para su lamento.
La clase de ese día estuvo bastante entretenida, vieron un hermoso documental, del cual compartieron sus opiniones y ayudó mucho a aquellos que no había logrado inspirarse para las fotos de su trabajo.
Con Sook caminaron hasta el estacionamiento, ya que nuevamente usarían el auto de Minho.
― ¡Estoy muy emocionado! ―chilló Daehyun mientras extendía sus brazos, para poder darle un abrazo al castaño, quien lo recibió con una sonrisa―Siempre quise un gatito.
Seung se separó ligeramente, viendo a su amigo, quien estaba muy contento.
― ¿Adoptaran un gatito? Pensé que querían un cachorrito.
Minho se adelantó a cualquier movimiento de Sunnie, colocándose nuevamente frente a la puerta del copiloto, para que no se le ocurriera subir de golpe.
―Sí, pero creo que hemos quedado ahora en que un gatito se adaptaría más a nosotros―dijo mientras se encogía de hombros, manteniendo su emoción―Pero creo que cuando lleguemos ahí podremos elegir, a ver qué belleza se roba nuestros corazones de pollo.
―Bien, chicos. Este viaje es un poco más largo, por lo que pasaremos a Burger King para que comamos algo en el camino y como este viaje tiene más curvas, Seungie irá adelante ¿Estamos de acuerdo?
― ¡Sí! ―dijeron los demás chicos, siendo la chica la única que se quedó callada y con los brazos cruzados.
―Muchas gracias―le dijo a Minho mientras se acercaba, colocando una mano sobre su hombro de forma inconsciente― ¿No creen que hemos comido mucha comida chatarra en estos días? ―peguntó con gracia, haciendo que la mayoría riera.
―No te preocupes, algunos están acostumbrados―comentó Sunnie entre el silencio, viendo de arriba hacia abajo a Seung.
Minho notó esa mirada de la chica sobre el cuerpo del castaño, por lo que su ceño se frunció en molestia, ya que claramente el mensaje se había dado.
― ¿Cuál es la intención de esa oración? ―le preguntó con una ceja levantada a la chica, haciendo que todos se quedaran callados, viendo la situación― ¿Por qué dices eso mientras miras de forma grosera a Seung? ¿Estás queriendo decir que él come mucha comida chatarra? ¿Eso es un problema para ti?
Las miradas recayeron sobre la chica, haciendo que esta apretara las manos en puños, viendo a Minho con molestia, pero sin decir nada.
―Digo, yo como comida chatarra ¿Eso es un problema para ti? Porque a mí jamás me has dicho nada, ni a los demás chicos ¿Por qué es un problema ahora?
Seung se mordió el labio inferior mientas apretaba la tela de la camiseta del tatuado sin ser realmente consciente, sintiéndose un poco mareado por los colores tan cambiantes que rodeaban el cuerpo de la chica, siendo colores tan feos, que se sentía hasta mal de verlos.
―No me gusta tu actitud y no quiero que este viaje sea incómodo para alguno de nosotros―dijo mientras se encogía de hombros, dando un paso atrás, teniendo cuidado con el castaño y le abrió la puerta―Si quieres ir al refugio, ve por tus propios medios―despegó la vista de la chica indignada hasta Sook―Lo siento, amigo mío. Pero no la dejaré subir a mi auto con esa actitud de mierda.
Daehyun soltó una risita, la cual realmente intentó contener y se subió a la camioneta de Minho junto a su pareja, ambos encantados con lo que el tatuado había hecho, ya que ellos también estaban hartos de sus comportamientos.
Sook se acercó a la chica, manteniendo una mueca en su rostro.
―Llévame a casa.
Ordenó Sunnie sin siquiera mirar a su pareja, manteniendo la vista en el suelo, sin querer levantarla hasta que su novio la sacara de ahí.
―Lo siento, pero yo voy al refugio con ellos―dijo con voz suave, haciendo que la cabeza de la chica se levantara de golpe, viéndolo con sorpresa―No sé qué es lo que te pasa últimamente, pero no pienso apoyar tus comportamientos groseros. Seung no te ha hecho nada malo y no es justo que siempre intentes rebajarlo.
Sus palabras fueron claras, con tono firme, pero tampoco duras. Dio una última mirada a su novia y caminó hasta la camioneta, subiéndose junto a Hyun, quien le dio una palmadita en la espalda, con orgullo.
La camioneta fue encendida y comenzaron a salir del estacionamiento.
Seung mantenía su labio inferior entre sus dientes, sintiéndose un poco incómodo por la escena anterior. Sin embargo, estaba agradecido con Minho por haberlo defendido y quería agradecerle.
―Lo lamento mucho―se disculpó sin motivos.
―No tienes nada de lo que disculparte―le interrumpió Sook desde los asientos traseros―Yo le dije que debía dejar de ser tan grosera, porque no te lo mereces en absoluto. No pensé que los comentarios que hacía antes eran con malicia disfrazada, hasta este último, que fue muy descarado.
―Es verdad, no mereces que te traten así y nos da igual que se moleste, no queremos que este pequeño viaje sea incómodo para nadie―acompañó Daehyun, haciendo que el castaño se sintiera mejor.
El castaño vio al tatuado, quien mantenía una sonrisa mientras manejaba, atento al camino.
―Muchas gracias por defenderme, Minho hyung―dijo, mientras colocaba su mano por uno segundos sobre la del tatuado, la cual se encontraba en la palanca de cambios. Retiró su mano suavemente.
―No tienes nada que agradecer, para eso están los amigos.
Seung sintió su pecho lleno de confort en ese momento, sintiendo el amor que sus nuevas amistades querían brindarle. E iba a aceptarlas, porque se sentía totalmente cómodo, como en casa.